domingo, 24 de mayo de 2020

miércoles, 13 de mayo de 2020

La estadística  es fría,  impasible, pero parece no existir  más allá  de los ininteligibles  números; el calor, la paz, la armonía de un medio ambiente ajeno a nuestras diatribas, nos ayuda; la realidad impostada, marcada por los delirios de la política y por la aquiescencia a esta por las gentes...

Si hasta la - supuesta- llegada de la protección vacunal alcanzamos un porcentaje de un 60 % ( de acuerdo con los estudios  de prevalencia comunicados por el gobierno, en la actualidad ese baremo no llega al 5%) supondrá algo menos de 30 millones de personas. Con un índice de mortalidad que en las peores condiciones de desatención es inferior al uno por ciento, tenemos un umbral de ¡ 300.000 ciudadanos inocentes!

No son gélidas cifras, sino una especulación de tintes trágicos. No olvidemos la evidencia. El virus no se irá mientras tenga organismo hospedador que le sirva a su réplica. No quitemos , bajo la imperiosa necesidad de libertad, la trascendencia que este evento tiene.



lunes, 11 de mayo de 2020

Es difícil entender que, si prevalecen las consideraciones relativas a la prevención del contagio con el COVID-19, la pesca sea relegada en lo referido al planteamiento realizado por el Comité de Expertos acerca del proceso de desescalada. Como carezco del conocimiento acerca de los motivos argüidos al respecto, prefiero no entrar en ese proceloso asunto.


He seguido de cerca, pero sin implicarme directamente, la “marejada” acaecida estos días en las redes sociales. Comprendo las bases del "cabreo", aunque discrepo de las formas en algunos casos. En concomitancia, también parece haberse desatado un pulso entre gobiernos (Autonómicos y Central) acerca de este tema, que ha creado cierta controversia fruto de la molestia causada en los aficionados.


No me puedo evadir de dar una opinión, que es fruto de la expresión de determinados razonamientos y será sujeta a la moderación, como suele ser obligado en este espacio divulgativo.


Yo considero que esta actividad (salvo casos excepcionales que habría que tener en consideración) y dado el conocimiento del que dispongo, ha de cumplir de sobra con los parámetros sobre los que asienta la calificación de algunos deportes dentro de la denominada Fase 1. Esto quizá lo hago  de forma subjetiva ya que, como antes mencioné, no cuento con la información suplementaria acerca de los argumentos tenidos en cuenta por los responsables de tal determinante decisión. Esto no quiere decir que yo tenga razón, ni mucho menos.



La lógica ha de imperar si se trata de comparar de forma equidistante la naturaleza de actividades como el surf o el ciclismo en comparación con la pesca, y su adaptación al modelo que considera las causalidades del contagio (para lo que sí disponemos de suficiente información, sin ser epidemiólogos, que no lo somos). En el supuesto caso de que se den otros factores ajenos al hecho causante, como fuente que ha motivado esa decisión, yo no estoy en condiciones de dar una opinión razonada al respecto.


La pesca no es un deporte, es mucho más que un deporte. Es una pasión que se apodera del alma de quien la practica. Se efectuá en contacto directo con la naturaleza libre y suele ser una práctica más bien solitaria, encaminada a hurgar en el mundo de los sentimientos personales. En la mayoría de casos apostaría que está lejos de vulnerar los códigos que rigen la normativa de prevención frente al covid-19.


Entiendo las quejas de mis colegas, que se han encontrado con una prohibición taxativa y sin más explicaciones. Esto no es propio de un Estado de derecho. Sin no nos han explicado las razones, es de simple deducción que acabaremos interpretando esta cuestión en otros términos, quizá políticos. Si aquello que semeja razonable no se tiene por tal, y tampoco se argumenta en el sentido contrario, ¿qué nos queda...?


Huyo de este reflejo condicionado, y me refugio en otra premisa que entiendo es de muy superior categoría. La misma haría que nosotros pudiésemos alcanzar una fase más elevada. Los pescadores somos pacientes, sabremos esperar un par de semanas y mucho más si solo se trata de factor tiempo.


Los negocios asociados lo pasan peor, porque yo llevo mi pasión dentro allá donde voy, pero puedo subsistir gracias a mi trabajo. Pero los profesionales lo tienen crudo en este contexto. Esta derivada también es necesario tenerla en consideración.


Pero retornemos al principio que en el párrafo anterior quería someter a su valoración. Creo con fe ciega que deberíamos crear la diferencia; que, siendo este un momento ligado a tan funestas connotaciones, nuestro grupo -si acaso formamos un colectivo- debería unirse para expresar la solidaridad correspondiente y nuestra sempiterna capacidad de resiliencia. Ya, ya habrá momentos más adelante para luchar unidos por los derechos habientes. 

Supongo que ante la adversidad, o lo que se considera como una dolorosa afrenta, todas las comunidades tienden a vincularse. Me temo que, en cuanto dispongamos de la correspondiente autorización, volveremos a pensar en formato individual. Por ello estimo que, no siendo equivocada, esta postura esconde un cierto anhelo de buscar algunas prerrogativas.


Miren ustedes, cuando la Xunta de Galicia autorizó la pesca durante la fase 0 de la desescalada, ello suponía que muchos aficionados se quedaran sin pescar por cuenta de la distancia o por el municipio de residencia (de acuerdo con las restricciones impuestas durante la fase 0). Esta eventualidad no parecía molestar a aquellos que disponían de la posibilidad, o sea, de la prerrogativa. Tampoco las federaciones se quedaron atrás, viendo como sus federados tal vez pudiesen arrogarse un determinado privilegio por encima de lo que serían los "simples" pescadores aficionados...Demasiada controversia, hasta el punto de perder de vista a la situación catastrófica en la que no hallamos. Y esto, a mi juicio, es imperdonable.


Por eso creo que se está perdiendo una excepcional oportunidad para mostrarnos como grupo virtuoso, que antepone la seguridad del conjunto y el bienestar de nuestros vecinos al propio e inalienable deseo, por muy lícito e intenso que este sea, que lo es.

miércoles, 8 de abril de 2020

Echo de menos las vistas desde mis dos predilectas atalayas. Son los puntos cardinales, por la belleza, el fácil acceso  y porque me marcan el estado de la mar.

Además desencadenan en mí  un gran sentimiento. Nostalgia de mi tierra asturiana y de mi seixo blanco.

He aprendido a transitar entre ambos escenarios. Ahora,  bajo estas condiciones, sé  esperar. Sé  también lo que se pierde. Sé  también lo que se gana.








Sesión sls 17 y silent 163. Casi todas las unidades del shore están usadas. Hace mucho que no compro alguna. Del silent tengo alguno nuevo.

He realizado tantos apuntes acerca de estos dos números  uno que ya no viene al caso.








Limpié,  cambié  anzuelos...

Me está entrando las ganas de volver al equipo M. Tras un tiempo buscando los roballos en su sitio, me apetece usar minnows en postas más aliviadas como playas y pedreros.


Lo haré  apostando por alguna caña de 11 pies o así. Daba algo por estar libre por alguna playa tipo Traba. Tras este confinamiento necesitaremos aire puro y espacio infinito.

A ver si es pronto.




miércoles, 1 de abril de 2020

Si seguimos las indicaciones de los que saben quizá pronto comience a bajar la curva de contagios, algo que es previo a cualquier otra cuestión. La epidemiología, aunque suene un tanto frío teniendo en cuenta el impacto en la salud humana, son matemáticas y estadística.  De ello se derivan los estudios que han permitido lanzar las hipótesis en las que trabaja el gobierno. Habida cuenta de la  actual capacidad del sistema sanitario, lo más imperativo es reducir los contagios creando una curva moderada y de evolución a mayor plazo. Requerirá un confinamiento durante un largo periodo, pero es lo más sensato. 

Esta situación está obligando a tomar duras medidas que con el paso del tiempo olvidaremos.  Me gustaría que de esta vez se creara en la sociedad una nueva mentalidad. No estamos exentos de eventos de esta naturaleza. Somos temerosos, por nosotros y sobre todo por nuestros niños y mayores. Debemos aceptar nuestra responsabilidad, que es mucha, y no descargarla en otros. 

Hemos comprobado algo que quizá ya dábamos por sentado: ni el fútbol ni otros espectáculos públicos son realmente necesarios. Nos entretienen e incluso a algunos les dominan, pero verdaderameante  aquello que precisamos es el bienestar de nuestros allegados y la solidaridad de nuestros vecinos. Hemos de apostar por esto, sin duda, en cierta manera reiniciando un sistema  que ha desvestido al hombre de su intelecto y lo ha convertido en un ser idividualista. Paradójimcamente, ahora que estamos aislados es cuando se dan más notas de solidaridad entre las gentes. Cuando nos necesitamos aflora la conducta gregaria que nos caracteriza. 

Pienso en la pesca; mejor dicho, en el mar. Deseo estar al borde del acantilado, o paseando por una gran playa. Pero en este periodo de duelo solo importa la restitucion de la salud de los enfermos y reconfortar en su inmesa aflicción a los familiares de los fallecidos.

Suerte a todos. 

jueves, 26 de marzo de 2020

Supongo que todos y todas estaréis en confinamiento.  Amargas semanas, teñidas  de dolor y luto.

Aún tenemos por delante un incierto futuro, repleto de incógnitas. A la espera de cómo  se desarrollan los acontecimientos, solo puedo desearos lo mejor.

Soñaremos  con ese mar impetuoso, con nuestras aventuras por playas y acantilados y con esa bella lubina cuya piel de plata refulgente adoramos.

Ahora es tiempo de rigores y de acompañar en su desesperación a las familias de los mártires.

Descansen en paz.

jueves, 19 de marzo de 2020

Errare humanum est

Una máquina debidamente programada y dotada de los mecanismos suficientes ( acceso prioritario a cadena de mando) en cuyo programa se instalará la premisa oportuna ( preservación del bienestar humano por encima de cualquier otra consideración) hubiera tomado decisiones ad hoc competentes. Esto tal vez hubiera salvado miles de vidas y evitado las drásticas decisiones posteriores a la espera de una cura medicamentosa que ha de tardar.

Somos humanos y carecemos de ese poder o capacidad por cuanto en nuestra voluntad influyen contingentes que nos empujan, a veces a sabiendas pero sin mala fe, a cometer un error.


La  máquina, en función de sus prerrogativas, habría analizado diferentes factores ( epidemiología, recomendaciones OMS y UE, protocolos previos y antecedentes...). Con las mismas seguro que hubiera procedido al cierre absoluto de fronteras y a la prohibición de todo tipo de eventos multitudinarios, entre otras medidas menores.


Para algunas cuestiones de tamaña importancia quizá en un futuro próximo  tomemos esta vía para dirigir nuestra gobernanza.

Pero si aquel que diseñara el programa pone por delante, por ejemplo... ( ya saben ustedes que va a continuación...)


Vaya por delante mi pésame sincero por los fallecidos, mi deseo de recuperación para los enfermos, mi abrazo a todas las familias que como la mía vivimos esta situación en aislamiento y con gran preocupación  y mi admiración y aliento a todos los servicios que están luchando contra este demonio hecho realidad.


El mar no regala robalos, pero qué mejor regalo se puede pedir que estar a su lado...