martes, 9 de septiembre de 2008

Artículos: Tipos de costa III

Cantil recio (ESQUEMA3):


El cantil de perfil bajo que predomina en muchos kilómetros de la costa peninsular difiere geológicamente del modelo expuesto con antelación. La altura no es una dimensión que lo caracterice propiamente, y encontramos pocos sectores que superen los 30 a 40 metros.

El protagonismo lo tiene una estructura mineral muy consolidada, en la que tanto la piedra calcárea -como el granito y el cuarzo- mantienen una configuración recia. La ausencia de altura de precipitación hace que sea una terreno ya muy erosionado; la firmeza misma mantiene estable frente a este proceso. La línea de marea ha avanzado sobre un fondo irregular que ya no responde al patrón de las playas de cantos. La ordenación convencional se corresponde con una caída más o menos rigurosa, en cuya base se marcan perfectamente los estratos biológicos que atiende al impacto del agua del mar.
La armeria (“Armeria marítima”) da paso a líquenes que se anclan en la roca apurada al precipicio. El liquen amarillo termina donde empieza el negro. Ya vemos alguna lapa que resiste en la zona supralitoral, antes de presenciar las colonias de balanos y luego los percebes, que captan el plancton en la franja intermareal baja. Las algas pardas las vislumbramos acontecido el reflujo máximo. Algún canal y poza tidal puede quedar en los resquicios y túneles que recortan este abigarrado mapa, pero no son en absoluto los actores principales.

En la parte infralitoral se encuentran bajos sumergidos, cuya presencia podemos anotar –una vez más- en mareas vivas ( imprescindible para dar cábala a nuestras oportunidades de pesca).



Grandes cúmulos de piedra (ESQUEMA 4):


En los terrenos que conforman las flancos adyacentes a las playas de cantos podemos anotar un panorama ciertamente significativo, en especial si pensamos en catalogar buenas puestas para nuestro deporte. La base puede estar en proceso de erosión por los embates de las olas, distorsión que dará lugar, con el devenir del tiempo, a derrumbes de roca madre. Esta piedra se amontona, circunstancia que traerá consigo la generación de promontorios y plataformas, cuya cima puede quedar a salvo de la acción de las mareas.




Cabe prestar especial cuidado al acceder a estos lugares, pues la misma alternancia de las aguas puede dejar a un pescador encerrado sin salida hacia arriba, amén del peligro continuo de nuevos desprendimientos.






Sigue...



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