jueves, 22 de enero de 2009

LOS SENTIDOS EN LA LUBINA

Línea lateral.

La evolución en un entorno natural impredecible sí que contribuyó a resolver un problema, mediante el desarrollo de la línea lateral: un sistema de interconexión, entre cerebro y medio acuático, mediante una superficie de recepción ampliada a toda la longitud del cuerpo que permite al pez disponer de una sensibilidad especial, de un sexto sentido. Se ve a simple vista, pareciendo querer comenzar en la parte alta del opérculo, tras los cual toma una curva amplia descendente que le lleva a perderse hacia la parte media del pedúnculo caudal.

Se trata, someramente, de una serie de poros abiertos al exterior entre las escamas. Estos agujeros comunican con unos canales que desembocan en un canal interior, el canal lateral. Este conducto se encuentra revestido por unas células, los neuromastos. Disponen éstas de una superficie ciliada cuya función se cree conectada con la recepción de las ondas de presión, alteraciones que se transmiten por el agua y penetran por los conductos. El líquido interior se ve afectado y esas ondulaciones causan un proceso físico - químico en los neuromastos, impulso que se transmite al nervio lateral que está, a su vez, conectado con el cerebro.

En el cráneo, el sistema continúa con dos conductos: uno superior que discurre por encima del ojo y otro inferior. Como se deduce, éste órgano facilita al pez una capacidad de control, un radar acerca de los movimientos de posibles presas y de las perturbaciones en el medio circundante.


Olfato

En una foto ampliada de la cabeza vemos dos orificios en la parte anterior del ojo. Se trata de las narinas, que conforman la parte externa del aparato olfativo. Existen cuatro, dos en cada lado. El mecanismo físico se explica como sigue: el agua, portadora de partículas químicas, penetra por el orificio primero; entre éste y el distal se habilita una conexión mediante un conducto en forma de U, de forma que existe una continua entrada y salida de líquido. En la porción basal, una serie de células olfatorias captan las moléculas; el resultado de su procesamiento es trasladado a la base, localización donde se encuentran las dendritas de las células nerviosas que dan comienzo al nervio olfativo que luego discurre hasta el cerebro.

Este sentido se encuentra altamente desarrollado en la lubina, como no podía ser menos en un pez de marcado espectro depredador.

Oído-equilibrio: aparato vestibular

Así se viene en denominar un conjunto de estructuras de vital importancia en las funciones de equilibrio y de recepción acústica.

Se compone de los llamados canales semicirculares y de unas cavidades en su base (continentes de los otolitos: utrículo (lapilo), sáculo (sagita), lagena (asterisco)).

Los canales intervienen en el control de la posición (determinan la posición de cabeza) y del equilibrio general. Están repletos de un líquido, la endolinfa; también se hallan recubiertos de una membrana de células dotadas de cilios, que captan las variaciones en el medio, sensación que transmiten al cerebro.

Los otolitos (lápilo, sagita y asterisco) son formaciones de naturaleza calcárea. Se encuentran en sus receptáculos y se cree con seguridad que funcionan como órgano del oído (en los peces no hay pabellones auditivos externos, no hace falta ya que el sonido se conduce unas cinco veces más rápido en el medio acuoso que en el aire).



Ojo

Como suele acontecer con todos los peces, no es el ojo el sentido que alcanza más desarrollo. No cabe duda que un medio muy refractario, la evolución de un sistema de captación de imágenes visuales se encuentra con muchos problemas (turbiedad, visión a larga distancia...). No obstante, los peces sí disponen de conos y bastones, de manera que pueden adaptar su campo de visión tanto de día como en la penumbra (apoyado por línea lateral....). Es interesante destacar que precisan de un periodo de tiempo (de hasta horas) para adaptar la funcionalidad de las dos tipos de células; ocaso y alba se convierten, a la sazón, en los momentos en que la lubina “baja la guardia”.

Por lo demás, la configuración del aparato ocular es similar a otros peces: una córnea, un cristalino esférico (no puede adaptar su forma como el de los vertebrados superiores) que logra un precario enfoque mediante unos músculos retractores. Luego la esclerótica (capa blanca que vemos desde el exterior) y la retina interna. Un nervio óptico conecta las células sensoriales con el cerebro, que interpreta las imágenes recibidas.

Gusto

Otro sentido de que goza la lubina es el gusto. Se establece gracias a la existencia de células sensoriales en boca, labios y algunas situadas en la cavidad bucal y faringe.


ÓRGANO/SENTIDO

· LÍNEA LATERAL
· Recepción ondas y vibraciones de exterior.
· OJO
· Vista
· APARATO VESTIBULAR
· Control posición y oído
· NARINAS
· Olfato
· CÉLULAS SENSORIALES GUSTATIVAS
· Gusto


Es de suponer que la lubina activa la línea lateral en condiciones de baja visibilidad (turbiedad, oscuridad, periodos de alternancia en la luz...) cuando el ojo (de limitada capacidad en todo caso) no se desenvuelve a placer (como sería en un entorno de aguas claras).






3 comentarios:

  1. que guapa entrada.
    y muy detallado todo
    un saludo

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  2. esta genial el articulo, sigue asi.
    saludos

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  3. Gran articulo carlos, gracias.

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