miércoles, 1 de julio de 2009

Pensar y decidir: ¿adaptar técnica a mar o al contrario?


Entiendo dos formas de aproximarnos, desde el punto de vista técnico, a la pesca de la lubina a lance ligero:

Adaptar técnica al mar: lo que entiendo como tener una idea del mar que les gusta a las lubinas y buscar ese escenario y momento, adaptando toda la técnica a esas peculiaridades. Busco optimizar probabilidades de capturas

Adaptar mar a técnica: cuando nos gusta desarrollar una técnica (por ejemplo, pesca con top water) y buscamos el mar que se adapta mejor a la misma.


Adaptar la técnica al mar

Las lubinas, especialmente las veteranas, acostumbran a preferir las aguas limpias y batidas. Es lo que he encontrado como norma general. Sí que podemos pescar grandes robalos en zonas tranquilas: desde los espigones de un puerto, hasta las desembocaduras y bahías incluso cerca de aliviaderos…Esto ya lo sabemos, dado el carácter ora sobrio, otrora hiper activo, de este pez maravilloso; pero, por más que he practicado miles de horas, al final, las grandes piezas las suelo engañar en zonas agrestes, de rompiente.

Por este motivo entiendo el concepto de "adaptar la técnica al mar", o sea, buscar la calidad de las aguas y del escenario como principio para pescar lubinas; y luego, usar el sentido común para poner en valor el equipo ideal con que afrontar el spinning en este terreno.

Este es el sistema que he elegido:

Busco siempre lugares “robaleros”, esto es:

1º promontorios entre playas de guijarros y cantos.

Las playas de cantos son en sí mismas buenas para el spinning. Sin embargo, las mejores lubinas se esconden siempre en los lugares de paso entre las playas. En estas puntas, quebradas, repletas de bajos y sierras, encuentran acomodo y un lugar ideal para emboscar a sus presas.

Ejemplo: vais a ver una playa, por ejemplo en litoral cantábrico (donde esta configuración se encuentra por doquier). ¿Qué tenéis que mirar? Buscad siempre a los lados de la playa. El mar deberá estar batido, pero también debe dejar pescar. Los mares de nordeste fuerte en verano, dejan un excelente panorama en la amanecida; en invierno, con sudoestes y mar de fondo de noroeste, elegid la ola de 2 metros o menos y con el periodo de onda menor posible.

Son días contados, seguro, pero las aguas tapadas y la idiosincrasia de estos recintos os darán vuestros primeros trofeos.

¿Y el momento y el equipo? Mareas de coeficiente medio, bajando o mejor remontando la marea o en bajamar. En el reflujo podremos encaramarnos a algún saliente, a una típica sierra, y lanzar un slim minnow hacia un bajo próximo. Esto es sinónimo de lubinas.

Para estos parajes, incluso con fuerte marejada y mar de fondo, ya que no estaremos demasiado en alto, la caña que os recomiendo será una 3 o mejor 3,30 metros. Usad un equipo de spinning medio pesado, que pueda lanzar señuelos tanto pesados -de hasta 70 gramos- como minnows ligeros –de 12-15 a 30 gramos-. Con este equipo dispondréis de un amplio espectro de oportunidades, y potencia necesaria tanto para lanzar a gran distancia ( una premisa casi imprescindible) como para poder manejar una pieza de gran tamaño con la contundencia debida.


Una típica playa de cantos. En los laterales, sierras y bajos. Ahora está a media marea y nos es imposible acceder a esos peñascos que se ven. Por eso la dejaremos esperar a momentos de marea baja, mejor algo viva. Podremos pasar a esas posiciones y situar nuestros señuelos en el óptimo lugar: probabilidades, muchísmas más.


2º Cantiles medios y bajos a zonas de bajíos:

Otra zona objetivo 1º. No fallan los robalos en cuanto remontas un peñón de costa y lanzas, con los mares adecuados, a unos bajos adyacentes. Es de pura lógica que las lubinas pasen por estos estrechos y que el cebo también use estos obstáculos para su estancia y escondite.

Aquí hay un dilema, y no baladí: el equipo. Con mares de fondo es corriente tener que subirse bastante a la piedra (nosotros, en Asturias, les llamamos “huelgas” y “llastras”), o a la lastra. Lo rimero es la seguridad. Y con la caña de 3.3, podemos encontrar problemas, tanto para poder manejar con corrección y efectividad los minnows, como para poder remontar la pieza a una grieta o lugar apropiado para su posterior recuperación.

Aquí es donde entra el estudio. Quince minutos es un mínimo para saber cómo se comporta la ola, para poder acceder a una posición más baja sin peligro y para calcular distancias y el lugar aceptable para poder varar un posible mega – robalo. Y si así lo hacéis, podréis manejar la caña de 3 o 3.3 metros sin problemas, siempre que sea potente, claro está.

A salvo de riesgos innecesarios estaréis si usáis equipos más potentes y varas más largas. Aquí, la 3,6 metros no sobrará; incluso la 4 metros. Os soy sincero: en algunas puestas de esta categoría, sobre todo en pleamares, cuando no te deja estacionar abajo, incluso uso una telescópica de 4 metros. Me ha salvado de muchos incidentes, pues permite una postura “cómoda” y el manejo de las capturas. Y os puedo asegurar que con algunas cañas de surfcasting podréis lanzar minnows de 20 gramos a distancias más que considerables. Eso sí, la sensibilidad y el manejo, pues, realmente os soy sincero, no tienen nada que ver con el alcanzado con equipos ligeros o medios.

Estos son los dos escenarios que prefiero. No fallan y, afortunadamente, son muy recurrentes en nuestra franja costera. A veces he visto colegas, bien equipados, renunciando a estas posiciones. Quizá la comodidad de la playa, tanto de arena como de guijarros, les haga rechazar estas oportunidades.




Zonas intermareales, peligrosas con mar de fondo. Siempre conviene estar a salvo, y controlar muy mucho la actividad de las olas. Aquí, toda precaución es poca, y un equipo medio-pesado, con cañas más largas de lo habitual, son "casi" imprescindibles, si agita la mar de fondo






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