sábado, 12 de septiembre de 2009

Factores



Realmente no he conocido ningún pescador de caña que no deseara, desde lo más profundo y sincero de su Ser, capturar la deseada pieza. Resulta intrínseco al ser humano, a su espíritu y materia como homo cazador. Y esa intención permanece larvada en nuestro cerebro primitivo, quién sabe si alerta ante una futura necesidad.

Deseamos sentir ese poder que surge del gran azul, del rompiente y la espuma. Y es por ello que dedicamos tiempo, recursos y voluntad en la empresa, cada marea harto más complicada.

No nos salvamos de reconocer que existen factores que coadyuvan en el éxito de una partida de pesca. Todos se interrelacionan y van asociados al hombre, a su instinto, inteligencia y naturaleza curiosa. En mayor o menor grado debemos contar con una combinación adecuada de estas virtudes, que nos pondrán a menor distancia esa lubina de cinco kilogramos.

Memoria Vs Experiencia: es necesario contar en la memoria con un bagaje. No quiero decir que nadie sea mejor pescador de peces por conocer mil lugares; pero, almacenar en la memoria, fruto de muchas experiencias pretéritas, una larga colección de escenarios diferentes, dará carta de naturaleza a una futura acertada elección. Quien sólo conoce una o dos posiciones verá muy, pero que muy restringidas, esas oportunidades.

Los años son importantes, pero no trascendentales. El pescador veterano es diferente al veterano pescador. El primero puede contar con una edad avanzada, pero esta circunstancia vital no es necesariamente proporcional a sus conocimientos ni recursos. Un veterano pescador es aquél que, independientemente de la edad, ha acumulado múltiples experiencias y conocimientos, y está, a la sazón, más capacitado técnicamente para aprovechar dichos fundamentos.


Capacidad de análisis-velocidad de procesamiento: una alta capacidad de procesamiento es un factor del que todos quisiéramos disponer. Admito que es este punto, pese a las múltiples horas e innumerables parajes que he visitado y pescado, es el que más problemas me dá. Hay que conocer las limitaciones de cada uno. Se trata, en definitiva, de discernir cuál es el mejor lugar en ese momento, de acuerdo con las condiciones imperantes. Y resulta el más importante, a mi juicio, de los parámetros a controlar. El que conoce mil puestas (memoria) y es capaz de procesar (velocidad) en un ínstate buscando la que presenta el mejor aspecto para la pesca, es el “rey”

Inconformismo, que no avaricia: depende de la curiosidad, del talento y de la forma de ser. Es un factor muy personal. He conocido a grandes pescadores, por inteligencia, pero poco “sufridores”. Tampoco hablo de hacer de cada jornada de pesca un duelo. Pero nunca hay que decaer. Lo he comprobado tantas veces, que mantengo esta idea simple: “en el mar siempre hay peces, es el pescador el que no los encuentra”. Y funciona. Son tantas anécdotas, tanto pescando sargos como lubinas, que no me queda lugar para la duda. Por si no os queda claro hablo con un ejemplo: Hemos bajado una arribada a unos canales. Un fatigoso vericueto. Son las nueve de la mañana y no hemos sentido ni una picada en nuestras imitaciones. “Vámonos, menta el compañero, a la par desilusionado y con pesar”- “No me conoces, amigo”…me digo. Y ya van tanta veces, que no desperdicio el tiempo para subir, coger el coche y hacer 50 kilómetros para llegar a otra posición que solía dar lubina con la marea bajante dos horas…

Capacidad física. Con el paso de los otoños, el hecho natural del decaimiento corporal es algo que debemos comprender. Unas buenas piernas son muy importantes. La resistencia física posibilitará emprender aventuras por cantiles y playas. Sin embargo, no es un factor definitivo si no va conjugado con los anteriores. Es lo más complicado, y no azaroso: albergar experiencia y forma física al tiempo. Los pescadores con cierta edad buscamos, con un abuso de ímpetu y perseverancia, conjugar la merma física. Es, al menos, mi caso, y lo reconozco. Se acierta en base a la puesta en marcha de todos los avatares descritos. El resultado: predecible en base a la experiencia previa.


Conocimientos técnicos: fruto del estudio, de las sucesivas temporadas, del tiempo dedicado y de un carácter receptivo. De especial importancia cabe destacar el último aspecto: la curiosidad y una postura humilde ayudarán a extraer conocimientos. Debemos rechazar el tópico del pescador vehemente, aquél que no deja hablar, que parece atesorar toda la “enciclopedia pesquera”. Muchos de estos aficionados me he topado, y aún siguen lanzando chivos con caña de fibra de vidrio y sedal del 10. Y así pescan, pero no “piensan” más allá. Mi respeto, pero no devoción.

Para estar a la “última”, sin que haga falta ser un sibarita ni un obsesionado de los adelantos técnicos, o al menos, para conocer los señuelos que son efectivos, disponemos de tanta información que haría palidecer a un pescador en los 80. Lo que cabe es discernir entre tantísimo bit y buscar aquello que dé información fiable.

Como ha quedado plasmado más arriba, hoy en día es posible pescar con materiales que podemos calificar como ¿anticuados? Y es una opción merecedora de respeto. No obstante, el despliegue actual en cañas, carretes, fibras y señuelos es tal que puede llegar a turbarnos. Seleccionar entre lo que funcionan es la clave. Para ello, precisamos -otra vez- de la memoria, del sentido crítico y de la capacidad de análisis.

Por último, el talante: cada luna que amanece he comprobado que es más fácil encontrarse con otros aficionados. Hay una ley no escrita que reza que el que llega último saluda a los que han madrugado más. Luego, siempre hay sitio para todos. Pero entre nosotros hay diversidad de posicionamientos. Es controvertido llegar a este tema, así que pasaré de puntillas. Simplemente aliento a todos, desde mi modesta y por el salitre carcomida, tribuna, a ser comprensivos y tolerantes. Siempre se puede aprender del que llega. Al menos, entender que no es un enemigo, antes al contrario, un futuro “hermano de sangre” ¿quién sabe?...

7 comentarios:

  1. Que sabiduría...
    Cada vez que vemos uno nuevo en "nuestra zona" cogemos una perreta, decimos que si el del blog, que si se entera todo el mundo...
    después acabamos siendo amigos suyos y no nos molesta que venga a pescar, nos molesta el siguiente... y después el otro... como si el mar fuera nuestro.
    Yo soy de los que piensa que no hay que llevarse lo que sabes a la tumba.
    Espero poder seguir leyéndote mucho tiempo.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Está claro, la pesca es algo más que con caña en mano, ponernos a hacer lances al azar.

    ResponderEliminar
  3. Estimado Carlos. Gracias por dedicarle tiempo a escribir como poca gente sabe hacer sobre lo que nos apasiona y nos une. Un sincero abrazo

    ResponderEliminar
  4. Chapeau lagun! Cuánto hay detrás de todo esto... No alcanzo a imaginar

    ResponderEliminar
  5. El mundo del spinning. Que grandes verdades. Genial articulo.


    sigue asi. saludos.

    ResponderEliminar
  6. Genial sí, y qué gran verdad esa del "enciclopédico andante" al que le mentas el tema del fluorocarbono y desde las arrugas y su experiencia te dice "no hagas caso hijo, que eso son tontadas para vender".... Suelo observar que son los chavalillos de catorce años los que intentan saber y conocer, y los que más se dejan aconsejar, siempre desde la lógica de que no hay porqué pescar al estilo de los dinosaurios que lo saben todo (esos del chivo y cañas que pesan diecisiete kilos y medio....) Un abrazo Carlos!

    ResponderEliminar