domingo, 10 de enero de 2010

Pequeñas, salvo una que casi pesa dos kilogramos ( engañada por Manolito). Se resisten a entrar a la costa, aun cuando hay sorpresas: un enorme robalo que me rompió el bajo de línea.

En zonas repletas de escollos, con cañas cortas...bueno, qué podemos esperar. Es parte del deporte y agita la pasión. Así convertimos en mítico un pez, por su carisma y dificultad.

Aunque mejor librase de verlos en las lonjas, ahora repletas de lubinas ovadas, capturadas mediante mallas. Esta perspectiva es incompatible con nuestra visión idílica. Debemos saber sobrellevarlo y entenderlo, ¡qué remedio!...


1 comentario:

  1. Pues asi es Carlos, tendremos que sobrellevarlo con resignacion, porque el llegar a entenderlo...sera mas dificil.
    LLegara un dia, que sucedera lo mismo que con la pesca del salmon... y despues habra lamentaciones como siempre.
    Un saludo.

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