lunes, 4 de enero de 2010

"Quizá sólo busque desahogo, una forma de expresión; tal vez, sea la necesidad de rendir homenaje, al Hombre. Para una persona que nunca palpó una tecla de ordenador, que tal vez, y en vida, nunca llegaría a conocer los entresijos de internet…para un Ser íntegro, cabal, entregado a su familia; de noble proceder, y austeras costumbres; trabajador, constante y solidario; amante del mar y sus secretos…

Sus pasos dejan aura por las playas de Barcia. Imaginarse cuánto, cuando un obligado retiro le privó de esas caminatas entre la polea y la dulce…cuántos pulpos, a vara; cuantas botonas y farrios, a caña de bambú; cuántos congrios, a línea…

Estaba fabricado a puro fierro. Con setenta años levantaba pesos que a otros mortales aplastarían. Caminaba presto a las mareas, sabio, tranquilo, amable en el xarreo.

Enfriados los sentidos, quedará indisoluble, implantado en mis sentimientos. Demasiados recuerdos, de infancia, adolescencia y juventud. Él ha sido alguien con mayúsculas, una persona afable, de inspiradora imagen y dulce corrector y maestro. Y así permanecerá en nuestro imaginario, pues sus piernas quebraron, ante el indolente óxido de tantas lunas.

La naturaleza fue sabia y le acogió en sus últimos momentos, de sus queridos rodeado, en paz y amor. Es el premio, exiguo, pero premio a un cuerpo ya envejecido, para un ser humano de semejante talla.

Nunca llegaré ni a la mitad de la mitad. Demasiadas virtudes, que no alcanzaré.

Adiós, tío Ricardo, te echaremos de menos."