sábado, 13 de marzo de 2010

La caña de Spinning (IV)

Ligero (+- 10 gramos a 30-40 gramos):

-Apuntes y razones:

Si tuviera que decidirme por un formato que pueda cumplir a la perfección con el espectro de peces artificiales más amplio...pues aquí lo tenemos, con cañas de moderada longitud, de acción variada y un espíritu que reside en los rincones apacibles (muchos de aguas dulces o salobres), donde la lubina está acostumbrada a comer pececillos. Me motiva contar con este equipo, con el que lanzar un popper enano y, si cuadra, un día en el roquedo, un jerkbait de 14 centímetros. La perspectiva es la siguiente: contar con un peso muy liviano en la mano, de tal forma que los lances se hagan continuados, buscando con rapidez todos los ángulos que ofrece esa orilla, esos espacios entre juncos cercanos al delta, ese canal de acceso a una laguna interna de una playa batida...

-Manejo de la caña según señuelos:

Inmersos en el movimiento de stickbaits, de poppers y livianos minnows, pondremos en práctica toda la gala de ejecuciones que nos permite la ortodoxia; junto a esta serie de acciones, responderemos con intuición, si quieres con originalidad, desarrollando un sexto sentido que dote a nuestra muñeca de un carácter original. Así, llegara la hora de trasladar a las muestras una personalidad que surja de nuestro Yo más íntimo, distintivo que funcionará algún día y redundará, más si cabe, en el aprovechamiento y satisfacción que deben acompañar la práctica de la pesca recreativa.

Un WD, con la puntera baja, ayudados de un simple toque; una algarada de giros de lado a lado, ejercitando un juego de muñeca que no agotará; dando una brusca parada que estabilice el señuelo, para inmediatamente proseguir...

Alternancia de cadencias, de velocidad del molinete, también con un TW intenso, que dará vida a un jerkbait remolón, que conseguirá de un popper de 8 gramos una versatilidad nunca antes pensada.


-Tiempos y lugares:

Es la verdadera esencia del spinning con artificiales, pero sujeto a obvias consideraciones, como corresponde con las limitaciones propias: lanzar un paseante de 12 gramos con una caña de 2,4 metros de longitud, de poco más de 100 gramos de peso, equipada con un carrete de 350 gramos, con un frente de olas que arrasa la costa es una entelequia; desde estos cantiles ni tan siquiera podremos acercarnos al agua par poder dar vida a un señuelo de superficie. Así que dejaremos esta disciplina para la entrada de la ría, para esa playa interior, para el delta protegido por las dunas...allá donde también entran lubinas a raudales, si bien no será frecuente topar con los pesados adultos tantas veces desovados. Pero, en pago a nuestra inquietud, abarcaremos con frecuencia bálamos de roballizas que buscan sistemáticamente estos puntos en sus rutas diarias de alimentación.

Redundo, en acto premeditado, sobre el acuciante problema de la determinación de parámetros en torno a un lugar (una puesta) determinada. Las premisas son claras al respecto: caña ligera y señuelos también de porte moderado (combinando con jerks y stick baits más entrados en gramos). La deducción: conseguiremos muy buenas distancias, por lo que este factor puede no ser definitivo.

Parapetarse en un cantil a cuatro o cinco metros del agua, como medida obvia de precaución ante la acometida de la serie de ondas de fondo, puede impedir que el equipo rinda como se esperaba. Desde un pedrero, en bajamar, la cosa puede volverse más sencilla, si nos encontramos a final del verano (o un noviembre con un mar benévolo esos días), y esa vara sensible dará margen a un óptimo trabajo de esos plugs, y un descanso a músculos y tendones. Lo mismo podremos dedicar la jornada a visitar los márgenes de la ría, o el delta, si hemos aparcado todo el resto del equipo ante un temporal ominoso.

Si deducís de estas reflexiones, la respuesta es clara, la decisión tomada con acierto, ese paseante que aceleramos y paramos con la ayuda de una cimera de conseguida factura. Luego, cuando nos toque la lotería de la gran lubina de quince años que se traga el popper, atención a los bajos, a tanto resquicio que el pez buscará ávido, para zafarse de ese artilugio tan extraño.

Así que, os recomiendo estos equipos, mas siempre con buenas condiciones de mar en cualquier punto (buscad siempre los pedreros más querenciosos, esos poblados de accidentes que alternan entre playa y playa), o en la paz de cualquier estuario, o puerto, incluso en el curso ascendente de un río, de un cauce que sepamos lubinero.

-Prototipo elección:

Tramos: dos

Longitud: 2,4-3metros

Potencia: 8-28gramos

Peso: 150gramos

Grip: 35 centímetros

Anillas: 7 a 9, monopata de calidad de bastidor “gun smoke” o titanio y guía o anillo en SIC.

Ligero-Medio (10-15 a 35-45-50 gramos):

-Apuntes y razones:

Si aplicásemos la ortodoxia, pensando en la generalidad, el proceso nos llevaría a deducir, con amplio margen de probabilidad, que la caña perfecta para la pesca de la lubina con señuelos se localiza en este polivalente tramo.

No toda la costa corresponde con una sucesión de agrestes acantilados sometidos al ímpetu de eternas marejadas; miles de kilómetros acomodan una pausada geología costera, que invita al pescador a seleccionar materiales que sean capaces de resolver problemas eficazmente, sin tener por ello que disponer de 4 o 5 modelos de cañas diferentes.

Un blank acertadamente planificado, que sea capaz de mover con soltura y precisión un jerkbait de 30 gramos, de hacer simple un WD sobre un paseante de 12-15 gramos y al mismo tiempo dotado de la energía suficiente para propulsar una cucharilla (o un chivo) de 45-55 gramos, constituirá un valioso aliado a lo largo de la temporada.

A estas alturas, tras una interminable deliberación íntima, los 2,9´-10´ son tamaños que no será conveniente rebajar, si de veras pretendemos salvar obstáculos que siempre se hallan por los roquedos habituales.

Un blank de alto módulo, reforzado con más fibra de carbono, con compuestos de boro o de kevlar, puede desarrollar un elevado grado de potencia y resistencia mecánica. Aquí entrará, una vez más, la calidad del producto, pues las diferencias son más que sustanciales dependiendo de la marca. El caso es que estamos en condiciones de mantener a raya una lubina de seis kilogramos, incluso en zonas ásperas, donde el animal acaso disponga de demasiadas oportunidades.

-Manejo de la caña según señuelos:

Siguen siendo cañas de peso muy contenido. Contando con el acierto en el diseño del grip, con una acción que sea la adecuada ( a mí, particularmente, mejor las fast y también las de acción regular), el espectro es realmente amplio.

La dimensión extra posibilita ya localizar puestas con menos amparo, pero no deberemos hacer alardes de valor. Desde un promontorio bajo, durante el reflujo, con un mar que no exceda lo cabal, tendremos terreno suficiente para poner en juego las virtudes de paseantes y pencils de cierta envergadura (30 a 40 gramos). Habida cuenta del nivel tecnológico que han alcanzado los modelos que pululan la actualidad, os digo que las distancias son más que respetables (z-claw medium, patchinko, por poner dos ejemplos...). El WD será simple, y la fatiga (con una vara que en poco excede los 200 gramos, junto a un carrete tamaño 4000) menor, durante horas de empleo.

Ni qué decir tiene el encaje perfecto de minnows lanzadores ( tipo tide minnow surf 150...) en este estrato, donde pueden mostrar que son dignos de tanta alabanza. A mí, de verdad que me han dado un resultado excepcional, mejor con ola baja, marejada de noroeste, y en zonas de pedreros y bajíos.

-Tiempos y lugares:

Se amplía el panorama. Realmente, muchos colegas acaban por buscar un modelo que asuma estas connotaciones. ¿Por qué? pues porque ejercitan con preferencia por los pedregales bajos, o las playas batidas, o en zonas de acceso a ría, estuario o delta...y en esos parajes, es la caña más polivalente, teniendo en cuenta que una 15-45 gramos ya puede cargar, como hemos visto, con señuelos algo pesados (cucharas ondulantes, chivos, jigs, vinilos plomeados...).

Por desgracia, se nos quedará inerme el día de fuerte marejada en un frontón de rocas abierto al mar. Esta situación, típica del invierno de la Cornisa cantábrica y el atlántico gallego, invita a tomar otras iniciativas; pero, incluso durante esas fases de mal tiempo, disponemos de áreas de abrigo donde usar con éxito estos utensilios de pesca.

-Prototipo elección:

Tramos: mejor dos tramos

Longitud: entre 2,9 y 3,3 metros.

Potencia: prefiero el estrato 15-45 (50) gramos.

Acción: según el gusto, pero para mí, las fast o las de acción regular, por los motivos habituales.

Peso: alrededor de 200-350 gramos máximo.

Grip: 45 a 50 centímetros.

Anillas: 7 a 10 anillas, la primera en tramo butt, luego 6 a 9 siendo preferible que las tres a cinco últimas sean de puente “cero”.

3 comentarios:

  1. Muy buenas, muy interesante este ultimo, como tantos otros. Ayer, hablando sobre temas de pesca salio el tema de las roballas y para mi, creo ke es buena temporada para empezar a pescarlas ya por las playas, aunke otro me lo discutia.Me gustaria mucho ke me lo discutieras para asi saber la tu opinion gracias y saludos xauuuuuu

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  2. hola! Me pregunto si la trenza Red PowerPro es bueno? o es el color rojo es bueno para la pesca spinning ?? Me gustaría conocer tu opinión.

    obrigado!!

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  3. Hola yorch. En playas sí que aparecen también en esta época. Pero a partair de abril tienes más opciones, cuando est´´en desovadas y caliente el agua.

    Bruno, el color rojo...bueno, para jigging es bueno pues el rojo desaparece poco más de tres metros de profundidad. para spinning superficie, ni fu ni fa, no veo problemas pues pongo bajo de fluorocarbono, pero en superficie tal vez se vea más que el green o el smoke...no sé, no creo que sea muy importante, de veras.

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