sábado, 28 de mayo de 2011

Estrategias SÍ, aunque no se obtenga resultado

Estrategias sin resultado, pero:¿quién puede vivir sin estrategias?

Un mes de mayo de los peores que pueda recordar. Aire instalado en 1º y 2º cuadrante. Situación imposible, desagradable y perniciosa para nuestros objetivos. He madrugado algún día, con el objeto de prevenir los momentos de aire intenso que surgen con el avance de la mañana y terminan ofuscando al más enérgico pescador cuando la jornada remata. Pero ni así, en plena alborada, las lubinas de talla dan la cara. Infinitos aparejos de pesca, un comportamiento que desconocemos (quizá debido a que disponen de cebo en zonas abiertas) y el tiempo tan poco benevolente  son factores que coadyuvan, sin duda. Así que la pesca a lance ligero desde costa no esta en su mejor época, que llegará más adelante quién sabe.

Esta madrugada el cansancio me venció, determinando que mi cuerpo estaba mejor al calor de una sábana. Preparé más tarde una salida, a eso de las 11 A.M, a casi media marea. Estamos en ciclo corto, el viento asoma temprano y, lo peor, este mar de fondo de estos días ha cosechado algas en cantidad tal que obstaculizan el normal transitar de nuestros señuelos. ¡Lo que faltaba!

Planteé una estrategia inicial, que fue siendo alterada, pensando con razón sobre las posibilidades y hechos actuales. Todo ello lo relato, para que pueda servir como ejemplo a alguno de vosotros, amigos lubineros.



 Estrategia 1ª:

Estoy en un tramo de litoral acantilado que frecuento mucho, pero que estas semanas se ha vuelto poco productivo. Aún hay resquicios que el aire no ha tomado. A poniente, busco un tramo de costa más somera, de estos canales que se ven alterados por sierras y que acaban en alguna caverna natural ( furnas). Estos rincones me han dado grandes lubinas ( y espero que así siga siendo). Bajé por un costado. Y ya en pleno escenario capté datos. Inmediatamente, veo lo que más me desagrada: algas en suspensión. Bueno, ya es época, y con este panorama meteorológico  hay que considerarlo como algo que forma parte de la ortodoxia de la madre naturaleza.  Y compruebo, con más disgusto, que las mismas no sólo están en la orilla sino que, como es tradición por este tipo de viento, se difuminan en su presencia a más de 60-100 metros.

No obstante, monto el equipo y utilizo una serie de minnows slim grandes, para conseguir lanzar lejos pese al incipiente viento. Los lances se producen y en los primeros metros de recuperación el plug funciona bien. Pero, a medida que emprende su viaje - como no podía ser de otra forma-, se carga de algas. Una y otra vez, sólo pensando en que una lubina pudiere estar detrás del bajo elegido y atacar al señuelo cuando éste aún mantiene vivacidad.

Retirada rápida, cambio de estratagema.


Estrategia 2ª:

Hay que salvar el impedimento. Así que busco un curso por el cantil hacia una zona algo más profunda y exterior. En los laterales siempre hay alguna buena posición. Pero, con el mar de fondo no conviene en absoluto acercarse a la superficie. Desde cierta altura, con el viento lateral ya arreciando, debemos contar con ideas que puedan vencer las incertidumbres. Una de ellas es acudir a señuelos pesados, con los que poder hacer una prospección adecuada del fondo sin que el aire -combinado con la posición alta- dé al traste con el objetivo.

Heavy Shads son muy útiles bajo este panorama. Exigen equipo XH (en ese caso una PWM 130H) y un manejo adecuado. Para mantenerse  en agitación y a una altura de agua tal que la traslación sea operativa deberemos optar por cabezas  muy pesadas. Dadas todas las circunstancias vistas, no bajo de 50 gramos y bien puedo emplear algunas de hasta 100 gramos o más incluso.

Desde una postura superior a 7-8 metros, mantendremos el vinilo en aceptable acción con la caña en alto y recuperando de forma pausada mezclando S&G con recogida  lenta y algún golpe (jerking y menos ripping, pues pueden salirse del agua).

Estos artificiales muestran aquí su validez. Además, no capturan tanta alga como otros.



Estrategia 3ª:

No hubo suerte. El céfiro arrecia. Ya no hay forma. ¿Nos vamos a casa, emprendiendo una sabia retirada, o buscamos una zona abrigada?

Quizá me digáis –no sin razón- que ésta sería la mejor opción de principio. Es cierto, pero las partes del litoral azotadas por le aire también están muy orientadas al nordeste (configuración geológica), y suelen ser, en acantilados bravos, muy buenos comederos del roballo. Por ello, es conveniente probar, a pesa de tanta inconveniencia.

Bueno, nos hemos ido a una esquina abrigada, pero donde rompe lateralmente un mar que ya deja emplear una gama más surtida de artificiales.


Es hora de partir, tras un paseo que siempre acaba por mostrarse agradable, pensando en la próxima oportunidad.

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