El pasado fin de semana intenté madrugar, pero el cuerpo me dio que no, marcando señales de un claro y contundente proceso gripal. Hoy madrugué, si cabe con esa pesadumbre física que acompaña el paso de largo de los cuarenta. Es lo que hay y seguro que va a más. Pero pude erguirme, acto reflejo, pesado, liviano fruto –cómo no- de la esperanza que no caduca.
Bajé a una de las puestas digamos que “de casa”. A fe mía que conozco esos parajes, y cada temporada me vuelvo más vago a la hora de emprender recorridos a lejanos spots. Iluminaba el cielo una lejana tormenta eléctrica, que prendía y daba pavor. Así que me contuve, con respeto, ya que este meteoro es incompatible con un buen ejercicio de la pesca. Como quiera que se anticipaba aire de mar, como en temporadas anteriores calculé que no habría problemas. Pero costó lo suyo.
Al fin, tomé el vericueto hacia la postura. Aún la oscuridad cernía su angosto horizonte cuando hice un primer intento. Nada de viento, ni un aliento siquiera; y muy poco mar, cuando decir poco mar es mucho decir en el escenario elegido, bravo por naturaleza.
No dudé mucho a la hora de elegir señuelo, y no fue precisamente en el grupo de top water, no. Si cabe me incliné por un LD slim de los habituales, quizá entre el SLS 17 Chartreuse back o el TMS re-Lip P21-BP (color Bone –hueso), quién sabe… Y fue éste último el que no falló. El labio renovado sufre, como ya sabéis, mucho desgaste; pero no rompe, aspecto se traduce en una muy buena noticia. Los estoy usando, haciendo gala de la debida prudencia, y me compensan con satisfacciones que veía restringidas ya que no usaba el tms 175 desde hacía a tiempo, al menos en tramos de costa complicados.
Una serie de lances sin respuesta, hasta tropezar con un ataque furibundo. Y tras un breve momento de estrés, una lubina de moderado tamaño. Lanzo de nuevo y en el mismo rincón se marca otra picada, cuando aún no ni la luz quería acompañarme. Sigue a estos momentos un espacio de vacilación, en que lance tras lance no recibo respuesta. Y en uno de éstos, una clavada, lejana, un “clack” de lo que parece una pequeña lubina, que corre hacia la orilla.
Al topar con el veril, una sorpresa en temporada tan irregular en piezas de cierto nivel. Una carrera larga, que así debe ser cuando se trata de combatir un potente pez con un equipo L-M. Y complicado balance final, forzando para dar con la pieza en el lugar elegido. Perola Ufm puede con todo, larga para combatir con seguridad, sensible para manejar de forma adecuada y convincente toda suerte de plugs, y dotada de un potente butt ( se dobla mucho el tip, pero hay que habituarse y forzar el blank, ya que es en extremo resistente).
Al topar con el veril, una sorpresa en temporada tan irregular en piezas de cierto nivel. Una carrera larga, que así debe ser cuando se trata de combatir un potente pez con un equipo L-M. Y complicado balance final, forzando para dar con la pieza en el lugar elegido. Pero
Seguí pescando, cambiando al sector de aguas superficiales en cuando el albor era manifiesto. Y no hubo nada más, salvo alguna foto postrera que da imagen de lo bella que es esta especie.
Un merecido café con leche me esperaba ya...
Una bella estampa de robalo o “casi” robalo que marco más de 8 lb en el pesímetro del bogagrip. Un momento que no parecía probable dado el estado de la mar. Un instante, en definitiva, tan evocador como efímero. Mas, ¿de qué vive el pescador deportivo si no es de su ilusión?
Enorme Carlos, como siempre da gusto leerte !!!!!!!
ResponderEliminarEnhorabuena por la pesca y que siga así la cosa.
Un abrazo.
Enhorabuena Carlos por esa madrugadora y magnífica captura, merecida como siempre por el sacrificio y enorme labor que realizas...Ah, no te quejes tanto de la edad, que en algún vídeo te he visto correr tanto como una gacela thompsom. DD.
ResponderEliminarSaludos.
asoman pues las lobas...enhorabuena carlos,
ResponderEliminarQue peixe mas bonito Carlos,por lo que cuentas en el texto,es lo de siempre,hay que estar en la penumbra para que salgan de este tamaño,durante el dia son como fantasmas bajo mi punto de vista.Una vez mas la perseverancia dio su fruto en recompensa al esfuerzo,me alegro por ti,Saludos
ResponderEliminarEnhorabuena Carlos, buena manera de recuperar la gripe, pero hace falta voluntad y genio que seguro te sobra.
ResponderEliminarOtra para la colección. Eres tremendo “congratulations”.
ResponderEliminarSé que la mía me espera.
Un abrazo maestro. Frank
Enhorabuena por la captura Carlos, un ejemplar de los que gosta disfrutar.
ResponderEliminarun saludo artista.
Buena pieza Carlos,ni en las peores condiciones fisicas,ni meteorológicas se te resisten los grandes róbalos.
ResponderEliminarIván
Noravoa...Carlos,por fin has dado con ellos,si ya lo dice el refran... a quien madruga dios le ayuda,por aqui solo se ven en foto y poco mas,aunque lo seguimos intentando.Un Saudo
ResponderEliminarEnhorabuena Compañero,aunque tu cuerpo te dijo que no,tu gran aficion dijo que si,preciosa pieza y merecida,a cuidarse.Un Fuerte Abrazo.
ResponderEliminarBuen reportaje y mejor aún el resultado obtenido. como siempre un lujo leer tu blog.
ResponderEliminarSaludos
Pablo
Dificil y complicado estan este año las lubinas grandes Carlos,pero no hay nada como insistir aunque los años pesen.A mi me quedan pocos meses para llegar a los 40 y ya se nota ese pequeño bajon fisico , es ley de vida que intento suplantarlo con el coco , no quiero ni pensar el dia que no pueda ir a pescar.Un saludo y enhorabuena Carlos.
ResponderEliminarEnhorabuena Carlos,merecida tras tanta continuidad.Menudo año llevamos hay muy pocas de tamaño esperemos un buen otoño.
ResponderEliminarSaludos.
Enhorabuena por otra captura mas...
ResponderEliminarComo siempre un placer leer tu blog...
Y también enhorabuena por seguir madrugando, pero es cierto que cada vez cuesta mas (de todas formas menos que para ir a trabajar!!)
Saludos