lunes, 10 de octubre de 2011

Ley de vida...

Tras un periodo de mareas  equinocciales que empezó con buenas capturas, vinieron jornadas en que los coeficientes eran demasiado grandes. No me entusiasman esas mareas con tanto reflujo. Un coeficiente mayor de 80 es demasiado y, a lo largo de mi carrera de pescador de costa,  los mejores ejemplares que he capturado lo han sido en sicigias pero no en el momento de máxima intensidad.

Luego vinieron unos días de letargo, sin aparición de lubinas. Alternando mucho las salidas deposité esperanzas en estas últimas mareas. Siendo ciclo de luna llena, vino con una alteración de isobaras, con viento de norte y mar de fondo que subió bastante, como habéis podido comprobar. Encontré retraídas a nuestras amigas y sólo he recibido noticias de ejemplares menudos, que fueron devueltos al agua.

Resulta en extremo extraño no haber “tocado” robalos en este periodo. Pero quizá tanto viento de primer cuadrante alejó  los peces, que parece que siguen contando con inmensas provisiones en aguas más profundas. Desde costa se vuelve complicado, sin perder la perspectiva que, en breve plazo, seguro que otros robalos prestarán atención a mis señuelos.

Es ley de vida.



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