sábado, 3 de marzo de 2012

El mar estaba algo "pasado de revoluciones", pero a primera hora de la mañana se dejaba tratar, a base de señuelos pesados. No hubo coincidencia con el apetito de algún robalo, pero el paseo fue primoroso. La caminata me ayudó a superar definitivamente el congojo que había sido implanatado profundamente en mi interior por la experiencia del mes de noviembre.

Valió la pena, también como forma de salir de la rutina que impone  el frecuentar siempre el mismo tramo de costa.












2 comentarios:

  1. Carlos,tienes que hacer un albun con todos las fotos,asi los de mas adentro,podremos soñar un poco mas con ese mar que tanto nos atrae y queremos.Gracias.

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