domingo, 13 de mayo de 2012

Ganas de escribir.


Como corolario, una imagen del pescador, atribulado pero contento al fin y al cabo. Otra alborada que contempla aquello que nos fascina y desmaya nuestros pensamientos más vagos, negativos, frustrantes…


Pero antes toca diana, bien pronto turba la luz. Premura que obliga a “caer” del lecho, a un rápido entrenamiento estomacal (para lo que en el almuerzo espero sea un cocido de órdago) y una huída a toda prisa, para llegar el primero, je, je…

Ni así, pues las lubinas han decidido que el tramo que visito asiduamente, y que sirve en gran parte para ilustrar las aventuras y sinsabores de este maduro pescador, debe esperar mejores tiempos.

Y como se da el caso que hay imperativos que me sugieren dejar la exploración de otros spots que bien conozco, pues rápidamente doy por terminada esta matutina jornada de pesca.

Pero para aquellos que bien podáis, queráis o vuestro juvenil espíritu así os lo pida de forma irrefrenable versus sangre acelerada y corazón palpitante a cien, hay soluciones al problema, a saber:

1º Noche, en playas batidas, cuando comienza el reflujo (actuales cuadraturas) y el que impera como viento de primer cuadrante, se atenúa.

2º Acceso a bajíos, con embarcación. Zonas también muy trilladas por la pesca profesional, pero con la ventaja del movimiento que proporciona el motor.

3º Jugársela en zonas poco visitadas, de acceso complicado. No es un seguro de pesca, pero en tramos amplios de costa disponemos de muchas más posibilidades. Un lance aquí, otra allá…y si “ellas” quieren…

4ºCuestión de emplear horas y horas, con tenacidad, sobre una zona determinada, que cuente con reportes de capturas actuales y positivos.

Y las que se imaginen, of course...


Elementos que nos permitirán seguir soñando con ese esquivo robalo en los transitados escenarios familiares.



Y como Murphy suele actuar con muy mala leche, ese día, tras un penar por ignotos cantiles, sin encuentro alguno, suena el móvil. Y ya sabéis que se trata de ese gracioso colega, con un robalo  en las manos y cara de satisfacción que, ¡caray, ya te toca los…! “Mira qué robalo he pescado en el Seixo blanco”

 ¡Jode, a que sí…!


De otra parte sí pude desprenderme del ardor agonístico de un pescador irredento y dedicar unos minutos a contar ovejas…digo a contar vueltas de manivela. Todo para comparar la distancia de lance de la cabeza 40 gramos del Ultraeel montada con la cola ultraeel  con la del savagegear sand eel de 14,5 cm



Pues pese a las dudas de inicio,la cola del storm lanza algo más:

Storm:  70-72
Savage gear: 68-69

No es un “abismo”, pero es que al principio me daba la impresión contraria.

(Stella 5000 SW-A // Shimano Cardiff 330H// PP 8 Slick 0,23mm// Seaguar 0,47mm)



Y como ultimo aporte a este blog últimamente algo dejado por su máximo –y único- responsable, un corto vídeo que da protagonismo a la acción del Storm Sea Bass Thunder Minnow 170. No está nada mal la Hiper T-W&R con un rolling evidente y una X más cerrada de lo que pensaba. Muy logrado, sin dudas. Si consiguiera 8-10 metros suplementarios, sería de un plumazo el número UNO, pero eso queda lejos, a distancia sideral...







Lo dicho: ganas de escribir...

2 comentarios:

  1. Estan esquivas ultimamente, muy poca mar y aguas muy claras, ya veo que no es por insistir, sin duda pronto tendras recompensa, aunque el inminente verano, parece marcar el limite de posibilidades para prender un buen robalo, aunque nunca se sabe.... eso es lo "bueno" de esta pesca, buen report, por cierto el movimiento del Storm ese, es sencillamente brutal, pena del lance.

    Saludos!!

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  2. Animo Carlos ya daras con ella. Buen artículo. Un saludo.

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