lunes, 4 de marzo de 2013

Sargos, la necedad cambia el destino...



No eres tú, es el Mar



A base de cierta experiencia y la búsqueda de información por aquí y por allá, este pescador ya se hace una idea de cómo afrontar la pesca del sargo. Hasta aquí se llega pronto, ya que se trata de seleccionar los materiales y los montajes adecuados. Por eso ya hemos pasado, con lo cual evito la repetición.

A base de muchas horas también se aprende. Aunque necesario, puede no ser suficiente. Precisamos motivación y una atenta observación y curiosidad. Y esto debe ir unido a la iniciativa y sacrificio. Pues cuántas veces nos retiraremos tras no dar con la pista de ellos; y cuántas veces nos habremos equivocado de juicio al tomar tal decisión. No pasa nada, que una retirada puede saber a gloria, sobre todo si nos espera el bar, los colegas, y una familia comprensiva.

Pero ya os digo que no soy de esos. Y mento al “bicho”, ya que habréis de comprender que cualquier jornada puede llegar a hacerse ingrata. El “bicho” lo llevas dentro o no lo llevas. Es así de simple…He conocido grandes pescadores a nivel técnico a los que les faltaba este plus. En innumerables ocasiones estuve tentado de pasar página, tomar la mochila y volver al cálido hogar sin explicaciones coherentes.

Pues mirad, amigos, sargos “siempre” hay. Bueno, salvo contadísimas ocasiones en que, por motivos ajenos al conocimiento humano, se encuentran lejos de nuestro objetivo. Porque soy realista si os confirmo que he pescado sargos de enero a diciembre. Sí que es simple diagnosticar, a toro pasado, cuál ha sido el mejor mes, o semana. Y sí os puedo adelantar que meses como febrero, mayo, octubre…pero todo esto se desmorona ante la incertidumbre. Y son estos nuestros peores enemigos: la duda y el desinterés.


Ayer –por poner un ejemplo ilustrativo- elegí una posición en un promontorio frontal. Con tiempo de 1º cuadrante y viento fuerza 5, es complicado. Pero estas posiciones, siempre que tengas cierto resguardo al oeste, pueden ser muy buenas. Pesca dura, cuando tenemos que aguantar una vara de 7,5 metros con ese aire impenitente. Bajo estos parámetros, ese spot me ha dado muchas alegrías. Pero qué quieres, hoy no es el día. Varias picadas y una entrada masiva de bogas (“Boops boops”), espárido que entra con frenesí en invierno y primavera y que nos pervierte la pesca de sargos (y aconseja pescar sin engodo)

El tiempo se echa encima. Un cantil de 130 metros nos da sombra. El cuerpo ya cansado, y un ascenso con dudas. Aquí está el secreto, queridos amigos. Es el punto clave, la madre del cordero, la solución al galimatías. Pliego y me voy a casa o…



Así que decidí otear la vertiente oeste del tremendo cantil. Esto agota, sin duda, pero es –repito- el momento más importante de nuestra jornada. Con vientos de 1º cuadrante y mar de fondo de noroeste tenemos más perspectivas. El viento suele hacer retroceder el ímpetu de las ondas, sobre todo en zonas de bahía resguardada. Por ello, las áreas internas estaban poco aptas. Pero en las puntas, esto cambia. Cada tren de olas puede dejar espacio para aguas muy adecuadas.

Toca un estudio cabal de cómo funciona -in situ- el mar. Allí, está muy flojo, aunque se “alegra” algo cada tres o cuatro minutos, por lo que no me vale; acá abajo parece que hay poco agua, cuando entran las olas está imposible, pero luego deja unos minutos de ensueño. Probaremos ahí, pues.

Pero no es tan fácil, pues ¿cómo acercarme al cantil a distancia que pueda remontar los peces, en su caso?…bueno, películas aparte, esta zona la tengo muy trillada. Pero en caso contrario, sería el momento de comprobar minuciosamente el spot. De la altura, de si podremos colocar el cebo en lugar adecuado (contar con viento limitante, con distancia y altura) y si la propia posición dispone de espacio, aunque sea muy reducido, para poder aposentar nuestros pertrechos y los sargos que vengan.


Bien, nos había fallado el primer spot. Tomamos la decisión brava, la de no rendirnos. Y ahora, parece que hemos acertado, a pleamar viva, entre unas grandes bloques que sólo las sicigias son capaces de esconder.

Depende de la ¿avaricia? No sé, un tema delicado, habida cuenta que estamos sujetos a cupos limitantes. Así que no entraré en la polémica, pues también os digo que los pescadores no hemos sido llamados a esta mesa de negociaciones en que las cofradías marcan la pauta, o sea, limitar –si no prohibir- la pesca recreativa. Más que avaricia, ¿no será superación? Complicado determinar el límite.


Cuanto más cantil estudiemos y más camino hagamos cada año, iremos perfeccionado nuestro propio modus operandi. Pero no hay libro de instrucciones. Serían miles de hojas para detallar todas las posibilidades. Pues imaginaos que ese día tampoco los sargos aparecen por el costado oeste. No pasa nada, un capote como Dios manda. Hemos disfrutado de las vistas, del aire marino y de una jornada de relax y bla, bla, bla… Pero ¿y si eso no va contigo? Houston tenemos un problema.Y como me ha pasado en tantas ocasiones, el catálogo de acciones marca dos posibilidades: volver a casa o intentar otro recorrido.

Tomamos camino a otro cabo reconocible de la costa patria. Volvemos a ver el mar, a determinar qué, cuándo y dónde…y con la marea descendiendo a toda prisa y la noche de febrero dejándose caer. Machacado físicamente, pero con un atisbo de fuerza para volver a tocar la tecla de reinicio. Tómatelo como si empezaras de nuevo. Unos sorbos de agua, una fruta fresca, respirar profundo. Y vuelta al descenso vertiginoso, para volver casi en penumbra con un semblante de felicidad. ¡Los sargos sí que estaban por aquí, espesos, hostias!



* espero no herir sensibilidad alguna. Enfoco de forma deportiva –pero apasionada- la pesca deportiva. Por ello os pido disculpas anticipadas si el texto choca en forma alguna con vuestra forma de pensar.

21 comentarios:

  1. :) Me alegro mucho de tu vuelta al sargo. Pásalo bien, con tenacidad y disfrutando. No es avaricia, es testosterona.

    salU2

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    1. He disfrutado de lo lindo, amigo Toño. LO necesitaba, que esta temporada estuve con poco tiempo. Y el sargo exige un minucioso ritual. AL menos salí algo de la zona habitual. Es bella, pero como una mujer bella, también puede cansar sin no folla...

      ¡Huy, me pasé cuatro pueblos, ahora cómo lo corrijo, si ya dia a la tecla!

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  2. Magnificas imagens e buenos sargos Carlos. Saludos.

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  3. Lo del bicho dentro es una gran verdad como un templo yo lo llevo desde que recuerdo y ser mas cabezon y paciente que nadie la mejor virtud y el mejor arma del pescador siempre escudado en la prudencia y el respeto al mar y reconociendo las limitaciones que cada uno tiene para hacerlo todo mas llevadero pero con tenacidad y esa alegria y satisfaccion que pesques un pez o una tonelada de ellos siempre da una salida de pesca a la mar...

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    1. Sin ilusión está claro que nada funciona. Y parece que voy cargando pilas, je,je. Un abrazo.

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  4. Parece que vuelves con el bicho de los sargos,todo un especialista y buenos consejos que nos has dejado en las feder pesca,eres un crack.igual me animo algún día y pruebo para cambiar un poco de modalidad,saludos Carlos.

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    1. Si pruebas, repites, Roberto. Es apasionante y tremendamente divertido. Un abrazo.

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  5. Un buen pescador o pescador "fino" se ve a leguas. Es un amante de la naturaleza que disfruta de cada momento desde que sale de casa para afrontar una jornada de pesca.
    Es una persona que posee "celo" en el ejercicio de este deporte o como bien dices tienen el bicho dentro.
    Estudia investiga y aprende cada día para perfeccionar su técnica y sobre todo es perseverante y constante ya que pescado siempre hay.
    Es una persona que le satisface salir a pescar y depues de un bolo no se deja de preguntar en que ha fallado o si ha estado poco tiempo o en el pesquero equivocado......
    No todo el mundo es así
    Saludos Carlos

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    1. Es tan cierto como que el pescador "nace". Es una actividad tan pasional y romántica que supongo que va en el carácter. Y no hablo del espíritu cazador pàleolítico, no, pues la caza no me gusta nada. Es la unión del líquido, del ecosistema, con elementos que adivinan entre las aguas.

      SAludos y gracias por comentario.

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  8. Muy buen relato Carlos, de los que hacen pensar en todo lo que rodea a la pesca. Como siempre, un gusto leerte y bonitos sargos.
    Saludos.

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    1. Imanol, intento humildemente sacar conclusiones, aunque sea vagas. Si ayudan a alguien, mejor que mejor. Un saludo.

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  9. Más claro, agua. Lo que pasa es que el bicho disminuye cuando las facultades bajan, por lo menos en mi caso, pero lo que has dicho es más cierto que la luna. Muy bien explicado Carlos; bueno, como siempre.
    En Semana Santa voy a un hotel que hay en Soto de Luiñas y si estás en Barcia, me acercaré por allí.
    Un abrazo, amigo.

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    1. Sí pero en ocasiones tira más una vieja acémila que un corcel de selección...

      UN abrazo, y ya os vemos, compi.

      Y enhorabuena, que sacas una nueva edición de tu libro.

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  10. Gracias y lo he hecho debido a muchas peticiones que me mandaron porque no evidentemente por interés monetario pues sabemos lo que da de sí un libro y tampoco es la intención; además como dice el refrán: "Pescador de caña, más pierde que gana", porque se pierde sueño y dinero pero a gusto con todos esos paisajes maravillosos, las vivencias, el olor inconfundible del ocle, las amistades que se crean y también, cómo no, con el disfrute en la mesa trás una jornada agotadora.
    Un abrazo, Carlos.

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  11. Algo tiene la pesca del sargo que ,ese bicho,se mete hasta el tuétano..
    Hay otros bichos que también se meten pero esos mejor que no entren que joden la jornada...por supuesto son las bogas..
    S2

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  12. Carlos lo reflejas muy bien.Yo la tengo un poco abandonada aunque fue la que mas horas de felicidad me produjo, hasta que entró la lubina en mi vida, pero de vez en cuando no hay como estar mirando pa la boya e intuir que ahí debajo está pasando algo y verla desaparecer a veces con frenesí a veces muy despacio a veces menos de una cuarta con delicadeza extrema ya lo tienen en el culo en fín, habrá que dedicar alguna salida a los sargos. Salud. Carlos.

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  13. Gran reportaje.Es un placer leer asiduamente tu blog. Felicidades. No se procede mucho aqui pero me gustaría introducirme en el mundo del corcho y dudo entre los 6 o los 7 m para la caña. Q me aconsejarías tu q dominas el tema?? Muchas gracias de antemano y perdona por el atrevimiento

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