miércoles, 7 de agosto de 2013

Cinco minutos...



“Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo…”es fácil dárselas de intelectual: basta con utilizar un buscador para frases, sentencias, refranes o proverbios y quedan como un “Antonio Machado”. Yo lo hago, y este -autor desconocido- en particular – acerca del paso del tiempo- me gusta, pues describe perfectamente la cuestión que hace alterar el normal flujo (contabilizado en fragmentos a través de un dispositivo como el reloj) oficial y el tiempo llamémoslo "vital".

No es otro que la sensación de tiempo. A la sazón es simple de entender y todos contamos experiencias al respecto, cómo no: ¿o dura tanto el éxtasis al contemplar una galerna que rompe los cristales del Club Náutico de Luarca como el tiempo dedicado a un trabajo duro pongamos en demolición de minas?; ¿y la contemplación de un niño riendo y bailando al son del cante comparado con  la mezcla de tedio y desolación  a los pies del moribundo postrado?; la impaciencia, monotonía y  cuanto es más: la desazón porque no llega  el anhelado fin de semana...o cómo pasan de veloces 47 años realmente…

En el día de hoy, en el horario laboral dediqué unas dos horas a grabar expedientes en la base de datos. El tiempo no pasaba, por más que es una actividad rutinaria que no exige demasiada concentración; sin embargo, ahora  los minutos vuelan, cuando espero que youtube suba el vídeo que veréis y tecleo estas reflexivas palabras.

Porque el tiempo -pongamos 4 minutos o menos- que dura este vídeo puede ser mucho para el que lo visualiza, incluso soporífero (tanto como para acelerar la edición); para el pescador, es un momento de duda, de inseguridad y de emoción si quieres. Para la lubina, pues es tiempo seguro que mucho para tan desagradable experiencia, que la llevará al óbito prematuro; o muy poco tiempo, si de volver a poder paladear un rastro final de su líquido mundo se trata.

Son eso, cinco minutos de reloj, sin cortes ni amaños. Una inmensidad  de tiempo en lo infinitesimal subatómico; un céfiro repentino y raudo en una sola jornada; pero unos instantes mágicos para el pescador apasionado, que resume su verdadera esencia en ese mismo momento, en ese futuro inmediato…

"La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos."

Antonio Machado Ruiz (1875 - 1939)