lunes, 12 de agosto de 2013

Mal tiempo pero...

Con este trío ya tengo suficiente. Pero me gusta probar toda suerte de señuelos en lo que tiene todo el aspecto de diagnosticarse como el “síndrome de la escama perdida”, mezcla de curiosidad y locura.  Pero estos señuelos son las tres franjas de la bandera "pirata"  robalospiniana, a saber:

-SLS 17 en sus dos versiones: mares espuma con onda seguida en fondos bajos, y arenales. Aguanta mucha mar, sobre todo el Sinking y disponen de toda una galería de virtudes que por conocidas, no vuelvo a exponer. En la lista de "los más buscados", condenado a cadena perpetua.

-Patchinko 140: cuando el mar remansa, pero también con marejada, en la larga distancia y comiendo las lubinas encima de la roca. Un pencil popper que debería estar proscrito.

-Black 30 Shore+ 160: me ha demostrado, con la realidad práctica, que es un artificial que perdurará. Este modelo es ideal con mares fuertes, con ondas hasta 2 metros y mar de fondo, aunque si pescamos hacia canales profundos con estas condiciones mejor usar las cabezas 40 offshore. Pero la de 30 gramos es una maravilla que otorga rolling, raramente enroca y se lanza bien. Criminal, delincuencial... también debería prohibirse, por quien corresponda.

 *Error: El Patchinko 140 lleva dos azuelos Decoy. Delante un TS21 y detrás un YS 21


El viernes ya era común levantarse con viento del este. Pero por la tarde noche amainó, de forma que me dejó espacio para unos lances. El mar estaba ciertamente tranquilo, y casi dudé en bajar al spot. Ni plugs ni vinilos conseguían animar a las escurridizas lubinas. Al final, con el Patchinko 140 -¡Cómo no!- clave varias pequeñas (CYS) y al final una sorpresa que me pidió tres carreras y finalmente varé, con el infortunio (llamémosle suerte para el pez, de lo cual me alegro) que, como pasa muy a menudo, no venía bien clavada y soltó ante la tracción que precisé para meterla en un canal.

Por la mañana lo intenté de nuevo. Aunque no hay demasiadas roballizas grandes arrimadas a los cantiles, una tomó el patchinko pink back a primera hora. Bueno, una alegría de pez y de situación, desde cantil.





Ayer se puso muy mal, con mar bronco. Busqué resguardo en playa de guijarros, y tuve dos persecuciones primorosas. Un lubinón plateado llegó hasta la misma roca donde  me parapeté. Increíble verlo retorcerse pero escupir el SLS 17 Black gold.

Y así pasan las horas de asueto, que enseguida se vuelven a echar de menos cuando las obligaciones impiden estar donde queremos, en el mar.