domingo, 29 de septiembre de 2013

Escalas FMS



Comienzo esta introducción con una declaración en la que reconozco que  no hay ambición ni deseo alguno de sentar Cátedra. Se trata en conjunto de una serie de claras divagaciones sobre conceptos muy manidos. Es fruto de la curiosidad y de -en cierta forma- una necesidad de organizar racionalmente determinados aspectos técnicos que lleva aparejados esta disciplina. Mis conocimientos, tanto de física de materiales como de cálculo matemático, son pobres (mi campo profesional es la veterinaria), circunstancia que impedirá mayor elocuencia  en los datos. Se trata de ideas, quizá ya establecidas con anterioridad por  profesionales que cuentan con los medios adecuados.

Aquí y ahora, y deseo que disfrutando de vuestra compañía,  será preciso introducirse en un árido campo. Por ello, la captación será menor, pues al aficionado lo que le gusta –hablando con respeto, claro está- es la contemplación de animaciones (vídeos y fotos) y el seguimiento de  polémicas cuanto más morbosas mejor. Es lo que triunfa, sin duda. Y no hay ninguna objeción, faltaría más.

A mí me basta con recabar información organizada con el objetivo de llegar a conclusiones que me clarifiquen, desde el punto de vista teórico, muchos de los dilemas que se presentan. Podremos olvidarnos de los mismos, conocer someramente el funcionamiento de una decena de señuelos (sin necesidad siquiera de saber su nombre y características) y pescar lubinas a toco y mocho. Y ser felices…

Pero al que escribe (a una sola mano, por imperativo médico), le puede el ímpetu  empírico, las ganas de codificar algunos de los múltiples conceptos que se cobijan bajo el genérico nombre de “spinning”.


Primero es necesario conocer el medio, para luego desarrollar el tema en su conjunto, teniendo en cuenta el tipo de señuelo que cubrirá ese espacio/tiempo real.


Es agua salobre y/o salada que ofrecerán diferentes grados de salinidad y, por ende, una densidad variable. No descartemos la influencia en el comportamiento de un artificial. Un Slow sinking puede acelerar su velocidad de  caída, con la repercusión tanto en el control del mismo (countdown variable) como en la amplitud de acción (señuelos con capacidad rolling fall, por ejemplo).

Desde costa nos enfrentamos a un gradiente desde cota “cero” a un lecho variable pero que no suele pasar (sería un cifra muy elevada, pensando en canales y pozas en grandes pleamares o en instalaciones macro-portuarias con el fondo excavado) de los 8-10 metros.

Es agua, pero raramente carece de energía. ¿Y qué fenómeno la suministra? el viento, como norma general (obviaremos los terremotos y otros acontecimientos de esta naturaleza) Así que el viento lo es todo, y por eso está tan intrínsecamente relacionado con esta modalidad deportiva. Una vez que las moléculas se agitan, ya es la intensidad la que marcará las posibilidades de uno u otro señuelo.

Parámetros técnicos:

Acción: hay la tendencia a hablar del término como la forma de comportarse dentro del agua -o en la superficie- de un señuelo dado. Pero desde mi punto de vista quizá convendría extender el concepto de acuerdo con esta simple definición: “acción es actividad, fuera de todo estado inerte, y siempre desde el drop tendido hasta que el artificial sale del agua en cuanto pierde todo dinamismo”

Pero incluso en los momentos S&G estará activo, salvo caso de un spot con el agua absolutamente parada y en estado inerte (e incluso así puede ser capaz de atraer a un pez)

 Sobre la base de esta premisa queda dividir la acción según sustrato:

Acción en aire, o en parábola de vuelo (medio gaseoso)
Acción en agua (medio líquido)


En vuelo:

Parábola y distancia:

Tranquilos, que no he de intentar pasar la frontera hacia el cálculo trigonométrico. Lo práctico es conocer que la distancia X se alcanza siempre gracias a una curva parabólica. Por consiguiente, siempre se conseguirá la máxima a un ángulo de salida de 45 º, en función de la velocidad inicial (que dependerá de impulso sobre proyectil, en este caso el artificial), la gravedad y el seno del ángulo por 2. Pero claro, esto es así en cálculo teórico, pues hay factores concomitantes. El más importante sin duda es el viento; la lluvia, aunque en menor medida, también causa efecto.

Por ello el ajuste del lance se realizará siempre en función de la intensidad y dirección del mismo. Hay fórmulas para todo, pero es imposible realizar cálculos en situación real de pesca, dado que las variables  no suministran datos sin los cálculos específicos.

Por consiguiente, sabremos modificar nuestra técnica en función de la experiencia previa. A la sazón, cabe responder con algún ejemplo: un viento trasero de apoyo puede sugerirnos realizar un lance de mayor ángulo (50-70 º) pues a mayor tiempo de parábola  puede que el aire empuje más al señuelo; por la contra, un viento de cara muy limitante hará indicado un lance más bajo (30 º o menos), para que la parábola sea de altura menor y así se pueda evitar tanto tiempo de contacto.

Como veis todo ello se podría calcular si dispusiésemos de los datos, algo inviable dados los medios disponibles.

Incluso calcular la velocidad de salida V0 es complicado. Sí podemos saber la distancia recorrida. Con este dato y sabiendo el ángulo, se despeja la incógnita. Pero realmente no sabremos a ciencia cierta si la distancia la hemos medido correctamente (sistema de medida en terreno irregular, influencia de agentes externos…); ni siquiera podremos asegurar el ángulo de salida con certidumbre.


X=V0(cuadrado)/g * sen (2*ángulo)

Es la fórmula teórica, pero de poco nos vale. Para un lanzamiento de cañón sí, pues se puede controlar el ángulo de salida. Pero saber con exactitud en el lanzamiento con caña requiere un control de tantas variables…

Estabilidad:

Importa la relación entre peso y volumen. Cuanto mayor sea el primero -para una superficie de rozamiento igual- el señuelo tendrá más capacidad.

Luego es trascendental tanto la forma como la densidad.

La aerodinámica, obviamente resulta imprescindible. Cuanta menor es la superficie expuesta a rozamiento con el aire las distancias X en la curva parabólica serán proporcionalmente mayores para un mismo peso.

Pero no solo es peso y forma: el diseño interno resulta fundamental. Los señuelos modernos han sido dotados de sistemas de transferencia de pesos que mitigan el impacto de un medio gaseoso que impone rozamiento. Todos ellos se centran en buscar una carga dinámica que cargue el extremo distal, como forma de conseguir un equilibrado y aplomo mayor.

Estos dispositivos consiguen superar las barrearas impuestas por la composición y el volumen para un reducido peso que luego permita una plausible acción en el agua, como forma de mejorar una pobre relación peso/volumen si lo comparamos con un señuelo elaborado íntegramente en materiales de alta densidad (jigs, chivos…).

En agua:

Casi todo es velocidad: velocidad del blank de una caña, lo que denominamos acción: velocidad de salida del señuelo, tan responsable de la distancia; velocidad de recuperación ya en el agua, con tanta influencia en la acción; velocidad en que un plug S se hunde, que precisa absoluto control…en fin, todo es velocidad y acción. Por ello, siempre codifico todo a base de lo mismo: siglas F (fast o rápido), M (Medium, medio) y S (Slow, o lento).


Como hemos visto en artículos previos, donde exponía mi visión acerca de la nomenclatura, estos conceptos son la base, la harina antes de comenzar  las infinitas ramificaciones. Y nos valen para todo, pongamos ejemplos:

Plugs sinking: interesa conocer  la velocidad en descenso. La interpretamos en función del espacio fijo (1 metro) y el tiempo (en segundos): Y se puede codificar a la manera vista, como ya he hecho en tantas review de señuelos.

F: 1-3
M:4-6
S:7-10

Pero hay gradaciones intermedias. Así cabrían estados intercalados:

UF(Ultra fast)-F-FM-M-MS-S-US


Por ejemplo: un señuelo como el SLS 17F-G sería un S, mientras que un blues code 115 estaría más en el estrato FM, algo así.


Velocidad de recuperación: podemos usar igual concepto. La velocidad la mediremos utilizando el ratio del carrete (giro de manivela) por unidad de tiempo (usaremos el segundo). Cada manivela hace girar el rotor y éste acumula una vuelta de línea cuya longitud corresponde a la circunferencia de la bobina. Ya hemos realizado estos cálculos en recientes trabajos, por lo que prescindo de ello.

1 metro / segundo (m/s)  puede ser una velocidad FM (fast medium) si el ratio es un 6.2:1 pero solo una M en un 4.8:1, pues al final se trata de eso, del espacio recorrido en un tiempo determinado.

Y será consecuente aplicar lo visto:

UF-F-FM-M-MS-S-US

Una velocidad M adecuada, desde mi punto de vista y en la praxis, es la que ofrece un carrete de ratio bajo-medio. Un rarenium 4000FA, sin ser lento, es un exponente. Recupera unos 74 cm por vuelta con un ratio 4.8:1

Y se codifica así, aproximadamente:

4/s-3/s-2/s-1/s-1,5/v-2-2,5/v->3/v 


He pescado más lubinas -y las mayores- a velocidades medias, incluso bajas. Una velocidad F4 de un saltiga 6500 H es demasiado. Lanzando skipping lures  para atraer depredadores en mar abierto requiEre altísimas velocidades*. Para nuestra lubina, el ratio elevado interesa en zonas donde los enroques y trabazones con percebes son muy frecuentes y, como no, para cansar menos las  articulaciones.


*Sirva como ejemplo, un Saltiga 6500H (ratio 5.7:1, unos 131 cm) a UF=5 serán 5*131= 6,55 m/s= 21.6 k/h una velocidad nada excesiva para lo que consiguen sin esfuerzo los atunes.


Movimientos y velocidad: la acción  requiere de la velocidad y depende en primer lugar de la voluntad, inteligencia, coordinación y experiencia del pescador. Los movimientos dan la vida que le falta a los materiales, de otra forma inanimados.

Aquí también nos vale el sistema. Pongamos que trabajamos en modo WD o el similar en ocasiones TW. Centremos la mirada en este último:

Se trata de  leves golpes de muñeca que se trasladan al señuelo, normalmente un top water o un lipless minnow. La frecuencia del TW va acompasada generalmente a una velocidad lenta, en el caso de la lubina al menos. Interesa más la frecuencia en el movimiento y su intensidad. La primera depende de la frecuencia de los toques. Sí podemos -otra vez- estratificar en F-M-S sin mayores problemas de entendimiento.

 Pongamos para un top común que una velocidad -frecuencia- alta podría estar en los 4-5 / segundo. Si seguimos esta regla, resultará simple completar una gradación:

UF=5/s
F=3-4/s
M=2/s
MS=1,5s/1
S=2s/1
US=3s/1

En los movimientos más habituales en los plugs nadadores, la velocidad también influye de forma determinante. Aunque no hay modos absolutamente ortodoxos, puede predominar un claro wobbling o un rolling o, lo que es más frecuente en la actualidad, una hibridación donde a velocidades altas predomina la sensación de rolling.

Bueno, empleando la sistemática vista en anteriores artículos, un mismo plug puede variar de una 80W/20R  a velocidad baja S2 (en muchos, realmente se trata de un balanceo que más recuerda un wiggling) para -al incrementar la cadencia- potenciar su rolling hasta un 20W/80R a F3


¿Podremos emplear esta sistemática para catalogar el binomio velocidad-acción? Cada señuelo es diferente, aunque podemos agruparlos, por ejemplo en categorías W&R, wobblers, rolling minnows…dependiendo de su comportamiento.  Pero a lo que me refiero es a si se puede contabilizar.

Un plug en que predomina el wobbing (tipo jackson rogos, un Maria La Segunda… por dar un ejemplo entre cientos), al igual a aquél que basa su acción en rolling (sirva el tms 140 o ya no digamos el vibration rolling minnow de Tackle house) y todos en definitiva realizan unos movimientos que se podrían contabilizar en el espacio y el tiempo.

Volvemos a la norma, que es fuente de aplicación a todo tal y como sospechábamos. Pero es complicado, aunque no imposible. En la fracción de tiempo “t”, de acuerdo con el ratio y la velocidad de recuperación (la vista relación entre vuelta de manivela y velocidad) habrá una diferencia en la frecuencia del contorneo entre unos y otros modelos, como es deducible.


Mejor con un ejemplo hipotético:

Pongamos una velocidad 1/1 de un Saltiga 4000 H. Dado el ratio de este rápido carrete, tenemos (siempre aproximadamente, ya que el ratio nunca es exacto) x=1 y t=1 en metros y segundos respectivamente. Contabilizar la frecuencia para ese “t” es complicado y no dispongo de un procedimiento adecuado (cámara lenta, medición distancias).

Pongamos un señuelo Tight W&R tan popular como el Daiwa SLS 17 F-G. Contamos – dato cuestionable pero sirva de ejemplo de hipótesis- unos 7-9 movimientos (¿ondas?) W&R. Deberemos compararlo con otros plugs de esa categoría para advertir diferencias. Sería posible establecer una gama F-M-S en función de la frecuencia, algo que resulta más científico que la mera consideración de un señuelo como de alta frecuencia sin más detalles.

Si tomamos datos veremos que, a medida que baja la velocidad también lo hace la frecuencia. A un  S3  del Satiga 4000 no esperemos (3 segundos por metro recorrido) más allá de  3-4, pues debe repartirse un espacio en un tiempo que triplica el anterior.

No he realizado pruebas, por imposibilidad material de hallar datos fiables, pero seguro que hay una función matemática que relaciona ambos. Así que tampoco estoy en condiciones de establecer que el aumento de frecuencia en relación al incremento de velocidad es tal o cual. Si es exponencial y se puede realizar un gráfico de puntos  frecuencia-tiempo-velocidad-espacio, y elaborar una fórmula es algo que dejo abierto, aunque creo posible  que este estudio haya sido efectuado, mas desconozco trabajos al respecto.

Hasta aquí he llegado. Con el tiempo seguiré plasmando ideas, a medida que vayan apareciendo en este cerebro distraído y con tantas ganas  de mar.

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