domingo, 27 de octubre de 2013

Recogimiento

Apenas liberado el cabestrillo, ardía en ganas de volver a los paseos de Santa Cruz. Las fotos esconden el imperio de mar, tumultuoso, enorme, que rompe con fuerza mayúscula en el Boi de Canto. Me gustaría verlo crecer sobre los cantiles del Seixo, porque debe ser imponente.

De momento me conformo con olvidar el dolor de unas sesiones de rehabilitación que apenas han servido para mitigar la inflamación.  Tiempo al tiempo, mientras contemplo esta maravillosa puesta de sol adornada de sur.

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