miércoles, 12 de febrero de 2014

Despedida de un amigo...

Estos días, amén de enfrentar serios, pero en vía de mejora,  problemas familiares, he estado con el cuerpo muy mal. 

Conocía bien el mar de sus temporadas de pesca en la costa de Cudillero. Embarcado con su hermano, sufrió y gozó en su juventud del salitre asturiano. Dedicado profesionalmente a la especialidad de fontanería, amante de su esposa Chelo y amigo de sus amigos ( entre el que presumo de encontrarme), Miguel  (Miguel Fresno Zacarías) era un hombre afable donde los haya. 

Si hablamos de su capacidad para prolongar las tertulias y su afán por la discusión ante cualquier tema, lo debemos unir a su espíritu jovial y a su mezcla compensada entre lo formal y lo cachondo. Solidario, cumplidor y muy querido en su pueblo adoptivo, que es el mío, Barcia.


Nos ha dejado, así, a las bravas. Y como todos pasaremos por ese trance, más físico que espiritual ( al menos para mí, que no creo en el más allá) pues habrá que seguir viviendo, intentando disfrutar mientras el reloj siga marcando las lunas.

Miguel "pixueto", se te echará de menos.

3 comentarios:

  1. Mi más sentido pésame Carlos, la perdida de un amigo siempre es dolorosa ...

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    1. Gracias, Rober. Esta "película" siempre acaba mal... UN abrazo. A ver si nos vemos, aunque este tiempo sigue revuelto.

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  2. Carlos, siento lo de tu amigo. Un abrazo y mucho ánimo de mi parte para estos momentos difíciles que nos toca pasar. Al contrario que tú, pienso que esto no se acaba aquí, que es el comienzo, que nos quedan por delante infinitas playas y pedreros donde, de una manera u otra, podremos hacer volar nuestros señuelos, y lo que es mejor, sin miedo a los batacazos.

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