domingo, 28 de septiembre de 2014

Imágenes y pensamiento

Es como una reacción endotérmica, que ilumina mi pasión. Aunque unos días  me separe, no desconecto nunca. Sé cómo está la marea, el ciclo de luna, el mar y viento...Sin buscarlo, sale de la nada, como información que precisas, aunque no vayas de pesca. Es, en defionitiva, una función de mi cerebro que se ha vuelto esencial.

Estos días no pude asistir a todas las citas que quisiera, simplemente porque si por filosofía fuese me transmutaría ya en un comorán, impertérrito desde su atalaya, escrutando siempre el mar. Sé que es de locos y no dice mucho de mi salud mental, pero es un reflejo enfermizo de un amor indescriptible por la costa; amor a costa de vidas, de las que siego con el afán que pongo en el manejo de una caña de pesca...

No obstante, sí que atendí a esa brújula interna y puse pie en parajes que no visitaba hace tiempo. Las lubinas fueron esquivas y mis rodillas están resentidas, pero lo hice con gusto, para aplacar tan incandescente afición.








3 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo Carlos, maldita y bendita cabeza. Parajes que aunque lejanos me son reconocibles, que bien estaría algunas veces tocar un botón y cambiar a vara larga por unos minutos. Un abrazo.

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  2. Bonitas fotos y semejantes pensamientos. Un saludo

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  3. Si no existieran tantas ataduras de amplia índole, lo ideal sería hacerse con una autocaravana, rular por toda la costa peninsular vareando aquí y allá, pescar y cocinar el pescado a la parrilla, magnetizarse por los atardeceres, respirar ese aire matutino puro con su envolvente frescura, vibraciones que la vida brinda a seres imperfectos que somos los humanos.
    Un saludo.

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