jueves, 18 de septiembre de 2014

Viento, agua, mar...pero casi demasiado...



Antes de ayer busqué rumbo a Malpica de Bergantiños. Me encanta ese tramo de costa ( ¿y qué parte del litoral no resulta espectacular?). Un mar de fondo que crecía a la vista, y que  removía algas y más algas. Bajé costado este de Nariga, pero ni siquiera monté la caña. No me gustaba. Un arcoiris para enmarcar, sí llegó a mi corazón. Una maravilla que  no sé si volveré a  contemplar.




Ayer cambié de rumbo, al norte. Mucho aire, un vendaval en toda regla. En las zonas a cobijo, poco mar. Hice unos cuantos lances, sin respuesta. Quizá haya que esperar, que estas semanas de mares muertos  dejaron demasiado tiempo para interponer aparejos.



Pero ahora llega la hora, del pescador irredento, introspectivo y sediento de espuma y encontronazos con robalos. La pesca deportiva y romántica por excelencia.

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