jueves, 19 de febrero de 2015

Divagando y probando

¡Qué alejado estoy de "ellas"! siento que he perdido el contacto con la lubina. Quizá sea un breve espacio dedicado en parte a la expiación, porque solo ahora empiezo a desear otra vez meterme de lleno en la búsqueda. Porque se ha vuelto demasiado exigente, complicado y aleatorio, factores todos que disuaden, incluso a un pescador tan endemoniadamente apasionado como yo. 

Casi nunca cumplen con lo que se espera; antes al contrario, están dispuestas a contradecir, en un momento, toda la teoría tanta veces puesta en práctica. Y ni el pescador más aventajado se salva de esta incertidumbre. Sí, conociendo algunos spots   muy querenciosos toparemos con robalos, pero ni así lo tenemos asegurado. 

Así que el escepticismo lo acabaremos llevando por montera, eso si la desilusión no cercena prematuramente una joven afición. A veces, incluso tengo la tentación de unirme al colectivo de pescadores supersticiosos . 

Pero no, estos periodos de "sequía" siempre acaban, al menos si mantenemos un espíritu optimista y relativizador. Sea lo que fuere deberíamos dar por contado que, tanto por los rigores que impone el propio envejecimiento como por la  agria perspecetiva entorno a la recuperación de la población de esta castigada especie, antes o después acabaremos  viendo a nuestras queridas adversarias en sueños, recordando, quizá en el ambiente de un chigre de puerto, esos maravillosos lances, esa librea plata, ese mar inclemente...


Me encaminé a un spot familiar. Quería probar un par de minnows, pero al final el mar me gustó y pasé directamente a dar enérgicos lances XH. Creedme si os digo que en catorce años he visitado estas posturas miles de veces, y ésta en particular me ha dado muchas capturas. Pero no, no conté con esa migaja de suerte en la que no creo. 

Más allá, desde un terreno que siempre me ha sido menos generoso y que tengo muy dejado, un colega levanto al menos dos robalos. Me alegro, de veras, que no soy de esos tipos dominados por la codicia y envidia. Y doblemente, al tratarse de un paisano al que me une amistad y al que tengo en gran estima. También sirve para darme otra lección y para demostrar la capacidad de ese pescador para "leer" el mar.

Por eso lo del escepticismo, que a veces llegará a quebrar nuestra voluntad. Será un error, pues mañana la mar repartirá de otra manera, que es lo natural y mínimamente predecible en un mundo lleno de interrogantes indescifrables para un simple humano.


El Exsence Escrime 139 F AR-C deberé compararlo, en cuetión de lance, con algún "monstruo" como el Flyer 140. Porque la propoción peso de transferencia con el peso total es tan grande que  hace que un plug de solo 18 gamos se convierta en un misil, propulsado gracias al sistema de resorte helicoldal AR-C. No dispongo de datos, así que lo dejaré para otro día.




Y el Daiwa Z 120F SSR lo he "mojado" una vez, así que tampoco dispongo aún de muchos argumentos para emitir una opinión cabal. El lance es muy bueno, lo que le dará muchas oportunidades en zonas de bajo calado cuando no lleguemos con los "shallow" habituales.


3 comentarios:

  1. La verdad es que es muy complicado. Siempre que las lobas no acudan a la cita, tenemos el recurso de calar al sargo, que es más fácil dar con él. De todas formas tenemos que seguir insistiendo. Con paciencia y constancia saldrá alguna. A ver como se porta esta primavera, esperemos que salga algún robalito.

    Un saludo, Carlos.

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    1. Sí que lo es y mas a medida que se reduce el tiempo libre,algo que me esta pasando (ojo,para bien)pero la clave con este pez es insistir y pillar alguna semana de ribazon y gozarla. Afortunadamente cuento con muchas e esas, pero a des ser sincero es una sensación que engancha como el opio. Y encima ahora se que ya están saliendo y para el donde dan malo, ufff.

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    2. Sí que lo es y mas a medida que se reduce el tiempo libre,algo que me esta pasando (ojo,para bien)pero la clave con este pez es insistir y pillar alguna semana de ribazon y gozarla. Afortunadamente cuento con muchas e esas, pero a des ser sincero es una sensación que engancha como el opio. Y encima ahora se que ya están saliendo y para el donde dan malo, ufff.

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