lunes, 6 de abril de 2015

Millas de pedrero

He vuelto con ganas a emprender el tortuoso camino en pos de las imprevisibles lubinas.Sigue siendo un proceso complicado, lleno de espinos y fangos. En la costa norte, el temporal de primer cuadrante, tan machacón como inoportuno, ha complicado, sino imposibilitado,  las cosas. He de pelear -al tiempo- con una epicondilitis que me está martirizando.

No he dado con robalos, que es mi objetivo natural; sí  engañé, a base de mucho insistir algunas robalizas menores ( con posterior CYS). Pobre "cosecha" que sí al menos palía mi congoja, sobre todo en cuanto se refiere al litoral asturiano. No recuerdo época tan endemoniada como la que vivimos, la verdad. Ni siquiera los aparejos profesionales las capturan, así que algo pasa, quién sabe qué. 

Os dejo algunas fotos que espero sirvan a mantener viva vuestra llama interna, porque este pez cada temporada se vuelve más complicado de encontrar. Demasiado mar para tan pocas lubinas...

















2 comentarios:

  1. Nun sei Carlos si habrá que seguir con los sargos o con las robalizas. Por los alrededores de Gijón (que es donde yo vivo) también están desaparecidas. Yo me guío para saber cuando pescarlas o no por los pantalanes del puerto deportivo de Gijón. Cuando empiezo a ver lubinas pequeñas entre los pantalanes y dársenas del puerto es cuando comienzo a pescarlas. De momento no he visto ni una este año. Aunque parezca increibe este truco me funciona bastante bien.
    Un saludo maestro.

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  2. Grandes fotos Carlos y gracias a esos lugares increibles de bonita naturaleza nos mantienen activos con el arte de la pesca aunque casi sin pescado como bien dices,no entiendo como puede ser que en tantas millas y millas y millas de oceano queden pocas lubinas y demas especies,es un a pena..,un saludo Carlos

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