sábado, 24 de octubre de 2015

Ayer a última hora de la tarde me animé a dar un paseo por la costa de oleiros. Ya aumentó el mar, algo que se gestaba con el cambio de cuadrante. Incluso me costó encontrar postura, pues en las áreas frontales "pegaba" duro.

Unos cuantos lances, sin resultado, lo que demuestra cuánto le cuesta a este tramo de bella costa regalarnos róbalos. Lo sé bien y los róbalos que consigo engañar me hacen viajar muchos kilómetros.

Sea lo que fuere hay que tener paciencia, contemplando, al menos, tan estupendas vistas.













1 comentario:

  1. El paraiso esta hay, donde la roca pierde el equilibrio y las olas escupen sus entrañas, todo un oasis de introspeccion que acelera el ritmo cardiaco y serena el espiritu.

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