lunes, 16 de noviembre de 2015

"Rachas..."

Me puse a escribir a toda prisa, con tal que no se me escabullera la idea. Porque uno ya no mantiene esa capacidad que quizá nunca tuvo pero le hacía ilusión poseer. El caso es que se trata de hablar por hablar, de esas inquietudes que ya a nadie importan, ni siquiera a uno mismo.

 Las rachas vienen y van, es un dicho comprobado más que un refrán de carácter hipotético.  Y nos pasa a todos, queramos o no. Como en todas las facetas de la vida, la pesca no se escapa a esta ley inmutable. Sea por un motivo u otro, siempre estamos expuestos a estas vicisitudes del destino.

Cuando se trata de una mala racha de pesca, podemos argumentar de formas variopintas: que coincide con una temporada en que falta el tiempo necesario ( cada vez mayor, por fuerza de la escasez de lubinas), hecho que enseguida se puede achacar al trabajo, las responsabilidades familiares, y -dios no quiera- a la enfermedad o lesión; de otro lado, pero también acumulable, la falta de motivación, que  puede venir directamente derivada de la propia mala racha, o de quién sabe cuántos problemas de índole personal, como mencionaba más arriba.

La ilusión del pescador siempre debe estar, por cuanto sin este factor pasional ni qué decir tiene que nos encontraríamos ante el más devastador de los males. Así las cosas, mantengamos ese estado y que sean imperativos de otra índole los que nos alejen – eso sí, temporalmente- de ese estado de excitación que tanto nos afanamos  en buscar. Y cómo  no, entre los factores reseñables que hacen de un periodo una mala racha está la falta del “sustrato”.

Porque sí, seamos sinceros: nos mueve el amor por el deporte, y la evocadora visión del alba otoñal, y ese roción de espuma y salitre; pero, sin el pez que haga de guinda de pastel, de esa pelea en terreno neutral, de esa epidermis plateada brillante y húmeda…pues no somos nada, o al menos dejamos de sentirnos pescadores.

Así que racha va, racha viene, siempre con la esperanza de una nueva y fértil racha. Lo que más nos atenaza es pensar que puede ser la última, y que esa lubina con la que posamos para una foto, es la postal que cierra, a modo de corolario, nuestro fugaz paso por este mundo. Así que nos aferramos a esos ciclos, con nuestros cuerpos cargados de nuevas energías, llenos de esperanza y preparados para poner rumbo a esa postura robalera. Somos así, humanos, y pescadores de lubinas.

Lamentablemente, tal parece ser nuestro destino: un simple deambular por pedreros, escalar acantilados, recorrer millas de arenales…destrozar cuerpo y desordenar mente.  Los robalos, diezmados por miles de aparejos, sustraídos de su medio para puntual beneficio; las instantáneas de la última y azarosa captura, casi olvidadas salvo una foto “vintage”; los amigos, perdidos  en la batalla; la vida, pasando  de forma irremediable.

Una visión pesimista de un pescador romántico, que lanza el señuelo intentando imaginar en su conciencia un mar limpio, repleto de vida y anhelo;  la conciencia azuza, y despierta, y  clava sus púas que hieren, que dan fe de la masacre habitualmente consentida por los que gobiernan y codiciosamente pretendida por los que pueden. Y qué puedo hacer…imaginar, soñar…vivir...



13 comentarios:

  1. Creo que has descrito muy bien la sensación que se me queda al ir una y otra vez a pescar y no sacar nada decente del mar mientras veo los cubos de los demás pescadores llenos de pezqueñines, veo calar el trasmallo frente a mi, veo en el mercado peces diminutos a precio de oro... y pienso que esto no tiene remedio. El placer de la pesca se va a tomar por culo. Pero luego, en casa, me pogo a limpiar los trastos, a preparar la nueva salida de pesca, que será igualmente infructuosa, pero con la que vuelvo a motivarme y a coger fuerzas para horas y horas de estar frente al mar y no sacar nada (o tal vez suene la flauta).
    Un saludo
    pdt: con tu permiso enlazaré tu blog en el mío. http:/pesca-a-mallorca.blogspot.com

    ResponderEliminar
  2. Cuanta razón tienes , como me identifico ...
    un sd

    ResponderEliminar
  3. Ese desánimo que tan acertadamente describes,es el que,irremediablemente,atenaza a todo pescador,más tarde o más temprano.Y,en los tiempos actuales,de escasa o casi nula actividad,pienso que nadie escapa de él.Porque,como bien dices,por más que nos satisfagan el olor del salitre,el refrescante roción de espuma, o el amanecer refulgente,en ningun caso alcanzaremos la satisfacción plena ,sin la esperanza (al menos la esperanza) de que alguna esquiva lubina llegue a tensar nuestra linea . Confiemos en que esa esperanza, siempre permanezca con nosotros.

    Saludos cordiales

    ResponderEliminar
  4. Es tal cual lo describes macho...bajones.....y subidones......Así es la pesca, y sobre todo la de la lubina. De hecho, creo que es lo que la hace tan especial. Si cogiésemos lubinas en cada salida...no sería tan emocionante.
    Un abrazo y que llegue pronto la racha ganadora.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ayyy Alex. ...esto es similar a la caza; cuándo ibas y cogias becadas (arceas)amenudo;volvías con más ilusión todavía; lo mismo que con sargos y lubinas antiguamente. .....de ahí esa nostalgia de "los viejos rockeros"...que cada lustro que pasa lo ven más jodido; .....las arrugas van acompañadas de ilusiones y decepciones. .....haremos lo posible para que sigan primando las primeras. ...un abrazo

      Eliminar
    2. No se en que acabara esto socio....el tiempo lo dirá. Un abrazo

      Eliminar
  5. Nuestra particular adiccion es muy dificil resumirla en palabras, la densidad liquida esta hecha para sentir ,en el acantilado, en el pedrero, entre las lajas donde ierve la espuma, en ese oasis de soledad es donde realmente nos sentimos vivos.

    ResponderEliminar
  6. ¡ Eu sempre quero ir de pesca..é o que me pide a cabeciña !..saludos

    ResponderEliminar
  7. Ánimo . eso son dos ratos malos y luego viene lo bueno. Campeón

    ResponderEliminar
  8. Cuanta razón tienes Carlos.
    Pero creo que eso mismo que cuentas,es lo que hace de la pesca un deporte tan especial.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  9. Buena frecuencia de onda, excelente relato.

    Saludos.



    ResponderEliminar
  10. En Gran canaria pasa algo parecido y es que cuando yo comencé a hacer spinning ( aqui solo se vendían las rapalas de madera ) era muy raro la salida que no te llevaras alguna barracuda de 1 a 4 k o algún sierra y habitual mente te llevabas algun mero, abade, jurel etc con el paso del tiempo esta pesca se a hecho tan conocida que tu en 1-3k de playa no os podéis imaginar la cantidad de pescadores de spinning, boya y fondo que hay....pero EXAGERADO y la mayoría cogiendo pescado pequeño y si a eso le sumas las nasas, las redes y los palangres pues yo e notado un descenso de piezas en los últimos años ABISMAL....Este año batí dos de mis propios récord personales con una ajova de 9.900 y una barracuda que peso algo mas que la anjova y la verdad es que dudo que como esta el panorama me vuelva a pasar algo similar en el futuro.

    ResponderEliminar

  11. Sabias reflexiones en estos tiempos que corren; compañero de quinta; habrá que desperezarse de nostalgias que nos invaden y rejuvenecer la ilusión. ....un saludo y a darles duró....

    ResponderEliminar