domingo, 27 de marzo de 2016

No hay tarde en que no desee un paseo por la ribera. Es una rutina imprescindible para un amante de la mar y de la pesca. Me posibilita conocer el estado inmediato y valorar un posible escenario; alimenta, cómo no, mi intensa búsqueda del romanticismo que desencadena la onda en el cantil. En ocasiones, al final de un inclemente día, aparece un sol tardío que da colorido a una costa hace bien poco mate. Así que corrí para llegar a tiempo y ser testigo de otro bello arco iris, en Castro ( Vigo, Puerto de Vega, Asturias). Imagen que pasa al archivo que abriré muchas veces, y que acompaña a un alma bañada en salitre.





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