domingo, 28 de agosto de 2016

Calculo unas doce salidas. En cinco ocasiones toqué escama. Un par de robaletes y un buen roballo, lo más reseñable. El bagaje, muy escaso. No esperaba mucho más. Ante tan bajas expectativas, no puedo por menos que conformarme.

Las intensas jornadas en los pedreros asturianos son un recuerdo. Estamos en época de vacas flacas. ¿ qué nos deparará el futuro? Estoy lejos de saberlo, pero no soy optimista. Menos algas, más contaminación, sobreexplotación...y nosotros, pescadores recreativos, como meros espectadores.

Vuelvo a los penedos, laxeiras y coidos de mi tierra adoptiva. En tan vastos territorios, siempre hay cobijo para un robalo. Me dedicaré a ello, mientras el cuerpo aguante y la pasión esté  ahí.

Un saludo, estimados correligionarios. Soñad como yo sueño, con proceloso mares, sempiternos pedreros y un alma peregrina...


3 comentarios:

  1. Esperemos que tus augurios,aunque lógicos y consecuentes con la realidad actual,no se cumplan,y que la actual penuria sea tam solo consecuencia de algun ciclo natural que escapa a nuestra comprensión. Y,mientras tanto,juguemos las cartas que tenemos ,de la mejor forma posible.

    Saludos cordiales,Carlos

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  2. Muy buenas Carlos! La cosa eta muy mala, por aquí en el País Vasco nuestro Cantábrico está muy esquilmado. Lo que estáis sufriendo allí lo llevamos sintiendo mucho tiempo. Antes miraba tus entradas y las de tus vecinos gallegos y veía la clara diferencia de pescado que había, pero me doy cuenta que os esta pasando lo mismo, aunque todavía vuestros fondos tienen mas vida. Aquí las rocas están peladas, ni un alga, con la consecuencia de no ver apenas comida(quisquillas, erizos, pez pasto...)
    Yo he legado a ir 30 veces seguidas al pedrero y no ver ni una lubina.
    Esperemos que nos entre la lucidez y empecemos a conservar nuestros recursos ecológicos.
    Siempre nos quedaran los recuerdos
    un saludo!

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  3. Como está el escenario, es para darse con un canto en los diente; el bagaje se puede calificar de notable alto.
    Un saludo apreciado Carlos, éxito en la Tierra prometida, llevas mi bendición.

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