domingo, 21 de agosto de 2016

El mar trae lubinas. Mar grande, vigoroso. En ocasiones, daba miedo. En un spot lubinero esperaba más. Toque bastantes ejemplares, pero la mayoría colegiales. Si las guardase en un pozo darían imagen de una pesca generosa. No vale la pena, y así fueron una a una retornando a su casa. Me quedé con la única que daba mi talla de referencia, de unos 2,4 kilogramos. No obtuve respuesta de roballos, que deberían estar ahí pero no están...algo es algo...





4 comentarios:

  1. Esta la cosa muy fea y por mi tierra ni te cuento. La escasez de pecado es muy notable. Sigo tu blog dese hace mucho tiempo y la verdad que da gusto como relatas tus jornadas y como se ve que amas esta nuestra pasión.
    Dar con un ejemplar como el de esta entrada es todo un triunfo.
    un saludo y un placer leerte!!

    ResponderEliminar
  2. Carlos, yo cojo esa de 2,4 como están las cosas y se enteran hasta en Bostwana; doy más saltos que un canguro con bulla.
    Me alegro un montón, Carlos.

    ResponderEliminar
  3. Es buena señal que haya relevo generacional para el futuro. Espero que esas sueltas corran la misma suerte al toparse con otros pescadores deportivos.
    Saludos y enhorabuena por la "gorda".

    ResponderEliminar
  4. Enhorabuena por el robalete y mas enhorabuena aun por esas sueltas tan necesarias en estos dias, un saludo

    ResponderEliminar