lunes, 22 de agosto de 2016

Hoy estuve en la romería de San Timoteo. Un par de horas, antes de que el Prado se saturase. Mi cuerpo ya no pide fiesta como antaño. Un sentimiento de nostalgia e impotencia me embarga. Entre las copas de los árboles y yo se estableció una momentánea compenetración. ¡ viva San Timoteo!




El mar ya perdió fuerza. Volveremos a la "nada" habitual. A ver cómo se presenta el panorama estas próximas mareas. Ilusión sí, pero menos. Noto la entrada en plena madurez. De la mejoría me separan unos 15 kilos. Intentaré cuidarme, como forma de poner coto a algunos desperfectos...







2 comentarios:

  1. Hay Carlos como se notan los años, antaño me reia yo, pero el tiempo pasa inexorablemente para todos, me estoy imaginando tu cuerpo serrano con "el tipico chambron" apostado a la entrada de la hermita acompañado de toda tu familia desde el mas joven hasta el abuelo con baston y con la barrica de sidrina y cantandole al santo su cumpleaños. dede mi mas tierna infancia siempre cuando llega la fiesta de la patrona de mi pueblo Santa Marta me gusta estar en compañia de los mios. Lo de los kilos creo que estamos los dos en el mismo saco. Que viva pues San Timoteo y Santa Marta

    Un saludo y que la pesca nos sea propicia o al menos el año que viene te reencuentres de nuevo con el Santo.

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  2. Parecemos hechos de la misma hornada, Pepe. Los años pasan, pero al menos sirven para crear frases que embellecen las tristezas de la vida, con sentimiento y nostalgia. Gracias por esas palabras.

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