martes, 4 de octubre de 2016



Reproduje aquello que tanto he hecho, una vez más, como protocolo o rito previo. Sin embargo, al flexionar para anudar los cordones de la bota de vadeo, un latigazo en la parte baja del tórax… ¡Ay! voy viejo, sin duda, y el cuerpo me traslada a la conciencia esos lamentos; pero los años  tienen el poder de convertirte en un muro de carga, que resiste y se resiste. Y ahí estoy, en terreno de nadie, aguantando  como un bajío la mar de fondo.

La mar crecía a ojos vista, y por eso me decidí a extender la caña. Esta temporada está en modo acordeón, o mejor "gaita": infla y desinfla en unas horas, porque los átomos están cargados de energía. Yano es verano, y el caldo salado se ha convertido en receta picante.


 En este spot pesqué muchos robalos estos años, pero se ha convertido en un espectro de lo que era. Así y todo, en el mes pasado conseguí apoderarme de unos cuantos robalos, que me reportaron deliciosas sensaciones. Pero estas mareas parece que  el aura de la suerte ha abandonado a este pescador; o más bien que las lubinas no tienen ganas o necesidad de adentrarse en estos parajes tan robaleros.




Me decidí a bajar por un resquicio que no uso hace tiempo. Es una vertiente corta, de unos metros. Y la bajada se asienta en unos escalones labrados en la roca. El año pasado los fui limpiando para dejar un acceso más o menos cómodo. Pero ahora está húmedo, descuidado y conviene extremar la prudencia. Bajé, despacito, pero  seguro. Y estuvo muy fácil, para ponerme en situación.




El mar venía gordo por momentos, y no daba mala impresión cara a encontrar algún pez  con actitud confiada. Tiré de vinilos, cargando bien la caña en dirección a varios puntos que bien conozco. No hubo respuesta alguna y sí algunas escapadas para evitar la fuerza de unas ondas en crecimiento. No tengo ganas de un ostión, que ya recibí muchos.




Pasé con un movimiento rápido, o todo lo raudo que me permite mi mermada agilidad. Estaba fetén. Y desde esta postura ya llegaba a las “x” que me han reportado tantas alegrías. Nada, nada de nada, ni un solo ataque.  Y la noche ya imperando, y las olas rompiendo tan cerca, y la luna en crecimiento, y la bahía de Coruña iluminada al fondo…

Cambié a un sand eel  blanco y rompí. Sin ánimo para montar otro bajo de línea, miré a mi izquierda para escrutar el paso. Aún estaba complicado, así que decidí esperar…¿ para qué arriesgar una vida por quince minutos de espera? Respirando profundamente, comiendo de ese aire cargado de mar, levantando la vista a las estrellas, relajado al fin y al cabo.



En un tris, salté el canal de paso y ascendí con rapidez, que nunca se sabe el golpe de mar que viene. Como una ardilla coja, con la tracción  en modo offroad, con la parada arriba para ver  una vez más cómo pasa la vida por delante, cómo se repite la historia, cómo esa imagen será la misma dentro de cien años, cuando yo no esté; ¡cómo lo echaré de menos…!

5 comentarios:

  1. Como me veo reflejado y con la misma sensacion que tu tienes al bajar una vez mas a la posta que antaño te daba preciosos ejemplares, pero cada dia nos cuesta mas bajar y no por ganas...pero es asi la vida. El sabado me tire casi media hora observando uno de mis cantiles preferidos ,peligroso estaba y anocheciendo ,hasta que porfin me decidi bajarlo no sin antes medir muy bien donde pisaba pues uno va notando esas limitaciones que con el paso de los años nos hacen dudar, no vaya ser.... pero bueno ,al menos tuve de mi parte la diosa Fortuna premiando mi osadia con un bonito robalo .Al subir me sente un rato mirando la posta y me dije.... que suerte poder seguir disfrutando de esta maravilla un año mas.
    Un Abrazo Carlos

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    1. Estamos en la fase "M" : milagro que estemos con ganas, capacidad y pasión. Y espero dure. Mi amigo Pin y maestro, con casi 70 y sigue ahí. Y mi maestro José María, creo que sigue al sargo, con más de 80. Esto da ánimo. Ah y enhorabuena por el bicho, a ver su mandas una foto pa el blog,je,je.mira que me gustan estos peces

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  2. Soy muy poco "viejo" màs que vosotros y seguirè dàndole al spinning indefinidamente, cuando se me resistan los pedreros buscarè espigones y puertos al abrigo pero de momento ni lo pienso.LLevo sòlo 3 años còmo spiner pero tengo el "veneno" en el cuerpo, cada vez siento mejor las piedras a mis pies y mi atenciòn fluye con el entorno màs y mejor.Los lìmites muchas veces sòlo estàn en nuestra cabeza ,asì que ànimo a todos y que la sal nos sature siempre!!!

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  3. A 6 del 6 ando yo y tirando.Precioso relato.Que nunca sea peor.

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