domingo, 2 de octubre de 2016

Tres capotes consecutivos, nada fuera de lo normal. Así se resumen las experiencias de un pescador. Si no estáis dispuestos a recibir desengaños, no compréis caña y carrete; el spinning con bicicleta estática sigue de moda...si sabéis encajar la derrota y tenéis la virtud de la perseverancia, podéis estar seguros de tener alma de pescador. Ello no incluye fama ni riqueza, sí soledad y desgaste. No es un deporte, ni una actividad snob; es pasion, corazón y a veces un par de cojones no sobran...

3 comentarios:

  1. Más te digo,Carlos.Un par de cojones,no es que no sobren,sino que a veces son imprescindibles.Dime tú,si no,como se levanta uno a las 6 de la mañana,en pleno invierno,para ir a patear un pedregal,con la casi absoluta certeza de que te vas a comer un rosco más grande que el sombrero de un picador.¿Que no se necesitan un par de cojones? Y bien gordos.
    Saludos cordiales,Carlos

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