viernes, 11 de noviembre de 2016

Ya han pasado 16 años de mi llegada a Coruña. Años felices, cargados de historias que cuentan aventuras y desventuras de un pescador.

Era joven y ahora soy maduro. Tres lustros que hacen mucho, desgaste y experiencia vivida. La pesca ha formado parte sustantiva en todas estas temporadas. Ayudado por periodos de salud y tiempo libre pude pasar incontables jornadas de pesca.

Son historias de este periodo, porque las ocurridas durante épocas anteriores ya me quedan lejanas en el espacio/tiempo.  vendrán más, pero menos de las vividas. Me jode que haya un final, no lo puedo soportar.

Me sé privilegiado, pero no es suficiente. Mis lamentos no atienden a la razón, y por ello no pido ni tengo derecho a comprensión por parte de nadie. Simplemente, soy un tanto cenizo y , afortunadamente, lo sé, ja ja...











14 comentarios:

  1. Con todo mi afecto, para mi estimado amigo Carlos:
    Paradójico. El tiempo, todo lo da y todo lo quita. Porque el reloj gobierna la rutina de los hombres, nada hay más objetivo que el tiempo, pero también nada hay más subjetivo que el cuando la esperanza lo paraliza y la emoción lo acelera. Nada más personal, nada más compartido. Nada más abundante, nada más escaso. El tiempo está en todas partes y en ninguna. Es la forma de ser y de no ser. El tiempo es puente, pero también abismo. Desechable, inmortal. La vida está hecha de tiempo, pero así mismo es una carrera contra el tiempo.
    Julián Serna

    A lo largo también de mi dilatada y a la vez efímera vida, he podido comprobar, que todos los finales son un principio de algo. Por si puede servirte de esperanza que alivie ese pesar infundado, aunque sea una brizna, y aunque es un convencimiento muy profundo y personal, el final al que aludes, no es, sino el comienzo de algo nuevo que sin lugar a dudas es, será extraordinario.
    Carlos, lo que no es subjetivo, es que la azotea se queda sin pelos. Ja,ja...
    Un abrazo.

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  2. Un abrazo. José. El tiempo rápido pasa cuando lento como un viejo se vive; para el niño, cuya vida discurre a toda prisa, el reloj nunca corre lo suficiente. Es la ley, tajante y déspota, que nos gobierna.

    Temo el paso del tiempo, cada segundo. Aprecio la incertidumbre, que nos hace desear la vida. El final está marcado, no hay vuelta atrás. Me gustaría empezar de nuevo, incluso para hacer lo mismo pasó a paso. Sl menos puedo decir que mi vida ha valido la pena. Y espero que, año tras año, pueda seguir compartiendo con vosotros mi presente.

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    1. Que bonito Carlos, da gusto leerte. Te tengo envidia grande y muy sana, o lo que es lo mismo: te admiro tela marinera, tela del telón.

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  3. Sabias palabras.Carlos yo tb le tengo miedo al final,dejare esas piedras que he pateado y esas playas que he pescado,pasaran los años y esas piedras y esas playas seguiran ahi inmunes al tiempo dando alegrias a siguientes generaciones,pero yo ya no estare ahi,en resumen empezamos a morir desde el mismo dia en que nacemos.

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    1. La locura inconsciente de la juventud, con eso me quedo, joselubi. Es mejor no pensar, no tener tiempo para pensar, no desear pensar...

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  4. Muy trascendente te veo,Carlos.Lo cierto,es que yo prefiero no pensar en los efectos adversos del inexorable paso del tiempo.LLámalo,si quieres,inconsciencia,pero yo prefiero llamarlo pragmatismo,puro y duro .Mira,yo tengo más edad que tú,por lo que,por la cuenta de la vieja,deberían quedarme aun menos años de pateos pedreriles.Pero,como te digo,no pienso en ello.Mi ilusión permanece intacta,y mis fuerzas,aunque menguadas,aun son suficientes con ciera holgura,y confío en que sigan siéndolo unos cuantos años más.Y si,en algun momento,me asalta ese sentimiento pesimista que tan acertadamente describes,no tengo más que fijarme en otros que,aun siendo más veteranos todavía que yo (que los hay,claro que sí),aun siguen dando guerra a pie de cantil.

    Saludos cordiales y ánimo.Los viejos rockeros,nunca mueren

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    1. Si, justo, quizá necesite el paso de unos años para ausentarme en plena madurez. Hoy por hoy trato de salir adelante. Soñar con la cabaña de pesca y lunas y lunas de libertad para pescar en una costa lujuriosa es eso, un sueño.

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  5. Ánimo Carlos, que vengan los róbalos y la locomotora del tiempo se ralentice.
    Un saludo.

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    1. Ojalá, vivo con prisa pues el trabajo y el cuidado de mi hijo me tienen absolutamente prendidos. Las escapadas son un limitado refugio. Se trata de amar más a tu sangre que a la libertad, y en ocasiones se sufren descompensaciones. Intentaré encarar la vida con la resignación que merece. Gracias. Julio.

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  6. Hola Carlos. Soy pedrogar escribiendo desde otro perfil. Tengo unos problemillas con el otru perfil y con el blog y hasta que no lo solucione (no se si se podrá) editaré desde esta otra cuenta que tengo.
    Los "enfermos" del mar y de la pesca como tu y como yo no podemos soportar vivir alejados del mar, nacemos con "salitre en vena". Lo que pasa es que lo mío ye diferente puesto que ese final del que hablas, salvo que surja algún accidente o problemas de salud (dios no lo quiera) lo espero muy lejano, ya que soy bastante más joven.
    Saludos cordiales y buena pesca.

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    1. Hay quien no da el "salto" de la juventud a la madurez, y le admiro. El tiempo ha pasado rtan rápido que convierten en efímeros momentos mal archivados en la memoria lo que fueron vivencias de juventud. Mi visión es ciertamente pesimista, por el olvido que, nuestro cerebro, impone a muchos recuerdos. Porque yo quisiera revivirlos en todo su esplendor, y eso es imposible. Me invade la tristeza y un sentimiento insuperable de nostalgia. Un saludo, Pedro.

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  7. Momentos inigualables para tus retinas. Vivencias de libro. Quien las pilase...
    Un saludo Carlos!

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    1. El problema surge cuando no quieres ceder y sufres de inconformismo. Es una "droga" más dura de lo puede parecer, amigo.

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  8. Cuanto más mayor se hace uno, más se da cuenta de estas cosas. Pero hay que pensar que el futuro nos traerá otras cosas que de igual manera, llenarán nuestros minutos. Quién sabe si la confección de señuelos, la pesca en piscina, etc jejeje.
    Venga lo que venga, que sea bienvenido.
    Saludos

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