jueves, 27 de abril de 2017

Abordé la red social con una mezcla de curiosidad y desconfianza. Sufrí un síndrome de arrogancia y vanidad, deseando llegar a los 5000 amigos y publicando fotos esperando ver muchos “likes”. Pero mi experiencia y edad me han hecho recapacitar, al comprender lo fútil de este comportamiento. Es como una enfermedad, que destapa ese amor propio que llevamos dentro, pero que, como bestia salvaje, todos deberíamos dominar.



 La realidad de estos espacios me ha dado la razón que buscaba. Me ha costado, pues sí es cierto que cuesta salir de ese ciclo de “famoseo” barato al que te llevan, casi sin darte cuenta. Y ahora puedo reflexionar, cuando apenas participo y he dejado prácticamente de colgar fotos en mi perfil. Pero sigo, como mero observador, extrayendo como un “chupa cabras” lo poco bueno que también coexiste entre tanta parafernalia “yomismica”. Dicho lo cual, en mi opinión la mayoría de usuarios les mueve la buena fe, eso por descontado.


La competición por los “likes” sobrepasa la mayor locura. Salvo contadas excepciones, la red social sirve a intereses meramente espurios, que esconden intenciones publicitarias. No me pronuncio acerca de la legitimación legal, pero sí sobre la falta de ética que se comprueba día a día. Prevalece el interés pecunio, antes que la muestra desinteresada y deportiva de la pasión por la pesca recreativa. Esto es evidente, y creo que ya ha sido aceptado, de facto, por la mayoría. Es un “mal” menor que nos impone la naturaleza de la sociedad de consumo. Personalmente, no tengo una posición beligerante, sí crítica, sobre todo en lo que se refiere a aquellos que tratan de esconder sus intenciones.


Mirad, el patrocinio es legítimo, pero una cosa es la información y otra muy diferente la publicidad (y un desatino si además es engañosa). El primero genera lo último, porque nadie puede dar información, cuando esta se paga (aunque aún pueda quedar algún “rara avis”…). Parece una cuestión baladí, que todos deberíamos entender, pero no es así. La imagen de gran pescador con grandes piezas, pescadas con este señuelo determinado, esconde en ocasiones mera propaganda. La línea no es tan delgada como pueda parecer. Si me pagan (quien dice pagar dice regalar productos o materiales, que también es un pago) hago publicidad; si, por el contario, pruebo materiales a voluntad y emito un juicio (aunque sea controvertido o rebatible) se actúa dando información.



En la red social abunda más lo primero, pues la información veraz brilla por su ausencia. El caso es que regalar información, por la jeta, es algo que no todo el mundo está dispuesto a dar. Porque para ello hay usar recursos propios, y eso no es posible o hay una frontera marcada por la natural limitación de presupuesto. Echad un vistazo a los medios de comunicación generalista. El fango sobre el que flota la “información” es insoslayable. La línea editorial, forma eufemística de llamar a la censura de contenidos por opinión, impera en los medios, sujetos a presupuestos que son regados por las corporaciones con intereses estratégicos en diferentes ámbitos.  



Así las cosas, personalmente he llegado al final del camino. Sé lo que se mueve, es difícil someterme al engaño. Conozco los materiales, sé de qué pie cojean y hago mis propias valoraciones, tirando de mis escasos recursos. Si no puedo comprar una caña o un carrete, pues me quedo con las ganas. Si un material es accesible y me causa curiosidad, lo compro y doy mi opinión, que no tiene por qué ser compartida. Pero esto, repito, es información.




Es curioso que nadie paga por ello. Me explico, pues es un asunto delicado: en raras ocasiones he recibido algún regalo. No los rechazo, porque un regalo no es un pago. Me explico mejor, no vaya a ser mal entendido: he realizado múltiples pruebas de materiales. He dado mi opinión, y sé que fruto de la misma, y lo digo con tanta humildad como conocimiento, ese o tal señuelo se ha vendido mejor. Y ha sido fruto de la información. Si ésta o esa casa comercial me hubiese ofrecido ese señuelo para “probar”, no lo habría aceptado, como en tantas ocasiones. Si lo hubiera hecho, para mí eso sería un “pago”. Y “del que te da de comer…” Y bien sabido es que en este país, por la información gratuita nadie paga lo que estaría dispuesto a pagar por publicidad. ¿por qué será...?



Qué le vamos a pedir a un sector que apenas produce (a lo sumo algunos materiales en fábricas asiáticas), diseña más bien poco, y en la mayoría de ocasiones se dedica al comercio puro y duro… si hubiera profesionalidad, a los pescadores dotados de criterio las empresas les enviarían los materiales en “verde” para someterlos a prueba y a un dictamen previo. Por ese trabajo cualquier apasionado estaría dispuesto a “sacrificarse”, ¿no? Pero las marcas solo quieren un staff involucrado en sus siglas, que venda su producto. Por tanto, la figura de probador independiente no la conozco, ni aquí por supuesto, ni siquiera en Japón…


Por si acaso, y para contener los ánimos de revancha de algún colega susceptible, os diré que me la trae al pairo, que soy partidario del libre albedrío y que hasta me parece bien que cada cual busque sus patrocinios y demás. Y que yo no soy un santo inocente, pues también lo tengo claro. Sí me queda la sensación de que algunos pescadores se “venden” por muy poco, unos señuelos a los sumo. Y esto es lamentable, pues estimo que todos debemos valorarnos, en consonancia con el desempeño y con el prestigio y buen nombre. Pero bueno, libertad y paz ante todo, que luego tengo que buscar salida a los berenjenales donde me meto…


lunes, 24 de abril de 2017


La nueva crostage, a precios realmente económicos. Major craft sigue en la brecha. La seabass en 11 pies me mola.



http://www.majorcraft.co.jp/english/catalogue/brand.jsp?mode=cover/3rdcrostage

martes, 18 de abril de 2017

Le saco su aspecto romántico, porque realmente es una "chapuza". El Abu revo rocket 30 se estrenó con "buen" pie. Es un decir, porque el "gafe" con los materiales me persigue.

Una jornada preciosa, con mi gran colega.  Unos lances para calentar, en un spot que me encanta. Lanzo un paseante y a la primera se me tira un roballo magnífico. Falla, dejo esperar, recupero tic tac otra vez y vuelve. Y , algo raro, un tercer ataque al top ( de fabricación propia) y ¡falla!. No se ve muchas veces, y menos tan cerca y un roballo tan bestia.

La jornada pasa, con alguna roballiza menor y un gran disfrute en tan privilegiado entorno. Al subir el acantilado, las preciosas vistas a la costa de Loiba nos dan el " hasta pronto, amigos'

Llego arriba, voy a guardar el equipo y compruebo que me falta el tapón de rosca de la tapa de contra del carrete. ¡joer, debió venir mal apretada! Me persigue un trasgu cabrón...

 Una vez de regreso, el compañero me da un tapón de un Abu de los 70. Le digo que no, que no merece la pena, pero insiste. Bueno, como sé que conseguir la pieza va a ser muy muy complicado, acepto. Cotejo el diámetro del tapón y curiosamente encaja en el del nuevo Abu rocket. Para flipar.

Lo pego, porque la rosca no es equivalente. Me da igual, se queda así y punto.  Un aporte vintaje Abu desde los lejanos 70 hasta el día de hoy. Cada pieza que pesque con el revo rocket será un evocador recuerdo de esas capturas  realizadas por mi amigo Pepe ¡estamos  locos estos pescadores!



Eso sí, el carrete es una maravilla tecnológica. Va como la seda y la suma de ligereza y rapidez me ha encantado. Los ajustes son perfectos, la suavidad de los engranajes,  la respuesta del pick Up. Me resta saber cómo envejecerá sometido a los rigores de un trato duro.

Entre las opciones para transportar el material,  como primera elección está moverse con la mayor libertad. No obstante, siempre llevo una mochila, pues te permite portar algún accesorio, ropa de recambio y, sobre todo, servir para transportar los peces. Con el paso del tiempo, he preferido este sistema a cualquier otro. Pero la mochila ha de ser ligera y con una capacidad suficiente pero contenida.

He usado muchas mochilas de tipo convencional, que sufren con los roces, y cuya tela coge mucho olor y se empapan enseguida. También he usado modelos impermeables, de diferentes tamaños y calidades.

 Para transportar la pesca no hay como las mochilas estancas, formato al que he vuelto con la adquisición imprevista de una grundens. Este modelo ( gage rum runner back pack) está hecho a conciencia, de acuerdo con los estándares de tan reputada marca escandinava.

Me he quedado prendado de su resistencia (PVC) y estanqueidad. Incorpora bolsos laterales y trasero amplio, una bolsa interior con cremallera y mucho espacio libre. Se adapta bien y es cómoda gracias a una espalda almohadillada. Se equilibra muy bien al ser estrecha y no interfiere en la marcha.

He realizado una larga jornada y creo que han sido unos euros muy bien gastados. Si la durabilidad responde a la calidad clásica grundens, miel sobre hojuelas.







Estos días se mete tiempo de primero y segundo cuadrante. A corto plazo no se atisban frentes de agua. Es necesario que llueva y con intensidad. La meteorología no está en orden y la falta de precipitaciones puede desencadenar un estío seco.

En mi infancia y adolescencia recuerdo inviernos crudos y estaciones muy ordenadas, con sus peculiaridades. Hoy en día no se podría afirmar algo así. Yo he visto la riqueza de la costa cantábrica. Ahora sufro al comprobar cómo este vergel desaparece.

Visión pesimista, sí, pero que no empaña la belleza de la costa, en este caso las fotos tomadas en puerto de Vega y cabo de Busto, como despedida a estas mini vacaciones.











viernes, 14 de abril de 2017

En contadas ocasiones podemos compartir una jornada de pesca. Por ello, esta foto nos sirve de recuerdo. El paso del tiempo no hace mella en el compañerismo. Disfrutamos como niños, pasando la pesca a un segundo plano.







miércoles, 12 de abril de 2017

Me gusta la rapidez y la ligereza, y también el diseño. La serie revo de Abu Garcia es un ejemplo, fuera de la tónica shimano-daiwa. He buscado reportes acerca del "rocket", y hay mucha información desde su presentación en el ICAST 2016.

Me fío lo justo de aquellos que son propaganda realizada por el staff de la marca. He encontrado información en algún foro que , en general, realiza un dictamen favorable.

Quizá me haya vuelto muy desconfiado y prefiero someter los materiales a mis sesiones de spinning en nuestro complicado mar. Así que ha de pasar alguna jornada para tener una razonable capacidad para emitir un juicio.

A priori, el rocket 30 es un carrete para spinning ML-M, muy ligero (220 gramos) , rápido ( ratio mayor de 7/1) y dotado de un mecanismo de calidad apoyado en 10 rodamientos. Os dejo unas fotos.

Lo he cargado con pe J-braid #1.2 8X  y creo que más bien se adaptará a las jornadas que dedique al uso de top water y vinilos ligeros. Veremos cómo se porta. Los parámetros técnicos los podéis consultar en estos enlaces:

http://www.abugarcia.com/abugarcia-reels-spinning-reels/abu-garcia-revo-rocket-spinning/1405198.html





http://www.scout.com/outdoors/wired2fish/story/1724111-first-look-abu-garcia-revo-rocket-spinning


http://www.worldfishingnetwork.com/stories/post/ready-for-launch-abu-garcia-debuts-new-revo-rocket-spinning-reel

http://gamesvideoreview.net/watch/bYGHKP1-evM













domingo, 9 de abril de 2017

"Tocho" MH-H, para antes de la siesta...


Me resulta difícil ponerme a escribir para vosotros. Siento que no me queda mucho que contar y no quiero, bajo ningún concepto, faltaros al debido respeto. Mi modo de pesca está ya más que visto, relatado en tantos artículos de revistas y a través del blog. ¿Cómo buscar algo nuevo? no sé, a fe de ser sincero, cómo hacerlo. La edad se va imponiendo y cada temporada me cuesta más todo, en general. Las canas sí, algo tienen de bueno: te hacen buscar formas simplificadas de actuación. Ya no discurren tan procelosos sistemas de indagación; ahora voy al grano, y  cuento con la experiencia para ello. El tiempo no me sobra, así que hay que buscar una sistemática, a poder ser sobria y simple, que nos lleve al mejor puerto.

 Para centrar más el asunto, no dilapidaré tiempo exponiendo de forma rigurosa, como en tantas otras ocasiones he hecho, las particularidades de la técnica dentro de cada  modo de pesca. Me encanta pescar con paseantes o top wáter, igual que me gusta lanzar señuelos desde una vasta playa abierta el océano. Pero no me voy a engañar, porque la fórmula que más me gusta, practico, que me ha dado mejores resultados, satisfacciones y de las que sois testigos desde hace tanto tiempo, es el spinning MH-H desde zonas abruptas y con mar fuerte. Como sé que me vais a perdonar por tanta repetición,  quiero dejar por  escrito una especie de testamento,  a fin que podáis aprovecharlo en su justa medida.

 Venga compadres, concentraros en aprovechar los conocimientos que habéis adquirido, fruto de la experiencia y el estudio. A mí me han sido necesarios miles de horas, cientos de jornadas,  lesiones desde el tobillo a las cervicales, vigilias, un gasto inconfesable en materiales…para llegar a una conclusión que es obvia. Ello indica la escasa capacidad humana –al menos de éste que suscribe- para cotejar toda una serie de parámetros y establecer unas pautas para llevar a buen puerto una sistemática. Algo así como la secuencia y los ingredientes para hacer un buen plato cocinado (que así todo, a cada persona le sale diferente, dicho sea de paso), pues como en toda actividad humana, hay una cadencia de tipo técnico que va solapada con la parte espiritual.

Siguiendo con este símil metafórico, vamos con los ingredientes y luego la secuencia, je, je: Caña de pesca: 10-11 pies, C.W. 15-20//60-70, Potencia: MH-H mejor de acción  regular o progresiva pero siempre con un butt muy recio y un grip adecuado entre 43-50 cm de longitud. En la actualidad se encuentran buenos blanks de 40tn de carbono  entre resina nano, que suman la ligereza y flexibilidad con la resistencia. Dada la exacerbante promiscuidad del sector,  no me planteo recitar la ingente cantidad de modelos de múltiples marcas de los cinco continentes.  Recordemos que, en ocasiones, las siglas son simples siglas. Una MH declarada puede ser tan H como una H una M, porque he encontrado de todo.

No mezclemos el concepto “potencia” con la capacidad técnica de lance (Casting weight o intervalo de pesos más apropiados para la caña) porque el  C.W. está estudiado para la resistencia y capacidad de flexión y recuperación de un blank determinado. La composición del carbono, su grosor, la propia estructura determina que se adapte mejor a un estrato de pesos determinado. Sí, cómo no, existe relación, pues una verdadera H nunca vendrá con un C.W. 10-30 gramos, claro está; pero la potencia debemos entenderla como una característica que une la resistencia con su capacidad para  el sometimiento a estrés con pesos de lance altos. Aún y todo, vemos blanks  H, uno dotado de un butt  como un palo y otro más flexible. Y esto por la consonancia con la acción de la caña, que no nos limitaremos a especificar en el clásico “punta /semi/parabólica”, que esto es muy antiguo.

La sensación para una caña por ejemplo MH es tan diferente de unos modelos a otros que parecen completamente contrarias.  Una al lado de la otra, con un C.W. igual (pongamos un 20-60) y son tan diferentes, porque la de la izquierda parece más potente que la otra, que dobla hasta el talón, por su acción parabólica. Y puede ser que la de la izquierda disponga de un blank reforzado con un 4 o 6 axis de carbono, con boron, kevlar o una resina nano, o combinaciones de ambos; y la otra, un carbono  de 20tn simple y con un 15% de resina de vaya usted a saber de dónde… la que nos gusta vale 350 euros; la otra, 115. Pero bueno, las dos son MH y 20-60. Así que debéis seleccionar una caña potente, dotada de una buena distribución de acción en toda su longitud, que sea resistente al trato duro y muy ligera.

No me gustan las cañas fast para este tipo de pesca. Tampoco las parabólicas, claro está. Prefiero un blank dotado de carbono 40tn con refuerzo X en el butt y todo el tramo principal y que se vuelva más progresivo a partir de la primera anilla, terminando en un tip fino y sensible, pero no demasiado. Prefiero varas de spinning puro antes que los formatos de shore jigging, que son, por término medio, más vastas en el trato (más pesadas y con un grip más largo). Daros cuenta que también emplearemos señuelos tipo hard bait más ligeros (jerk minnows de 25-35 gramos), lo que requiere  contar con un  “toque” especial parar el jerking. Debe poder dominar la carrera de un gran ejemplar y debe poder arrastrarlo al menos en una pendiente de varado. Y debe entregar potencia para lanzar señuelos de 60-70 gramos una y otra vez. Recordemos, para hablar con propiedad, que la potencia, el C.W. y la acción son términos diferentes. Por consiguiente, cuando valoréis una caña por su C. W. es un error común hablar de "acción".

Anillas: fuji K de calidad. Verás muchas cañas con montaje alconite. El anillo de este material  es sólido, suficiente para uso común, pero las SIC son mucho mejores. El anillo torzite de fuji es el material más recientemente desarrollado. De momento los formatos vienen con bastidor de titanio, lo que las hace caras y suelen montarse en cañas de alto nivel. No son necesarias, pero a nadie le amarga un dulce. Alps, Kigan, Seymo, Pacbay, Daiwa (AGS)…son otras marcas, pero Fuji es  la preponderante.  El montaje para una vara de spinning de 10 pies suele ser de 7-8 anillas más anilla de puntera (tip top). Hoy en día veréis como montaje típico  1  KWSG + 1KLSG + 6 KTSG. Las KW se refiere a anillas de triple pata, muy resistentes. No se suele montar más que una o dos, aunque hay cañas  que vienen con todas de ese formato. Es la más compacta y resistente. Las L son más bien largas, de dos patas y una inserción y cada vez se montan menos. Las T (KTSG, versión sic) son ligeras, de puente muy bajo y  se montan ahora pues para el deslizamiento del braid van muy bien. Son ligeras y crean un “tubo” de salida de la línea muy ordenado y regular.

Carrete: un 3000-5000 dependiendo de la marca, pero siempre ligero (+- 300 gramos) y con capacidad para unos 200-250 metros  de PE #2. Recordemos que vamos a lanzar artificiales pesados a larga distancia. Un jig de 60 gramos, lanzado con un PE 1.5, puede llegar a los 120 metros. Imaginaos romper línea  y perder 100 metros. Para un certate 3012H, con una capacidad de 200 metros, nos quedaríamos sin línea. Por ello este tipo de carrete, en este tamaño, está indicado para líneas finas o para spinning  en verano con artificiales de menos rango. No obstante, utilizo carretes de este tipo, por su ligereza (un factor primordial para mí) pero hay que atenerse a las consecuencias. Mi penn Clash 4000 pesa unos 300 gramos y dispone de una capacidad muy alta, pues su bobina lleva más de 300 metros de un pe#2 y me da mucha seguridad.

El ratio debe ser alto, sí o sí. No me valen velocidades de 80cm/vuelta, porque preciso rapidez en la evacuación de un señuelo de zona peligrosa; otra ventaja, cual es poder estar en condiciones de hacer recuperaciones muy rápidas ante fallos en el lance y las consiguientes rectificaciones, así como el permitirnos esquivar o saltar por encima de obstáculos en el camino del señuelo, algo nada baladí teniendo en cuenta  la posibilidad de enroque fatal. Me ha pasado mil y una veces, así que solo uso carretes con ratio de más de 90-95 cm por vuelta de manivela, y eso como mínimo. En cada colección actual encontraréis modelos que cumplen este requisito, solo tenéis que fijaros en el ratio. A partir de 5.4, para un carrete de tamaño medio, suele ser suficiente. Un 6.2 de un carrete 5000 shimano recupera más de 100cm. He tenido carretes con un ratio 111cm. Se nota la diferencia, vaya que sí. Perdemos algo de potencia de arrastre, pues cambia la relación del piñón con la corona, (drive gear) pero ganamos en los aspectos antes reseñados, ganamos al fin y al cabo.

Esta Bobina, cargada con PE, siempre, del  #1.2 (0,18mm) a  #2 (0,23mm) de gran calidad. Un 8X actual o un 12 X, muy caro pero de grandes prestaciones. Opto por los 8x, pues hoy por hoy son económicos y disponen de más que suficiente capacidad. YGK, Daiwa, Shimano,Varivas, Duel… son marcas que cuentan con excelentes productos y ahora no es necesario gastarse más de 40 euros por una bobina de 300 metros. Los 12 X (hay hasta 16x como el strike pro) siguen siendo muy caros. En tamaño #2 un morethan o un saltiga aún son razonablemente económicos (más de 90 euros los 300 metros), pero secciones inferiores resultan muy onerosas, casi imposibles. No merece la pena, al menos de momento. Ya no uso PE mayor del 0,23mm, pues la pérdida de distancia es grande. Y no me gusta bajar de un #1.5 (0,21mm) aunque lo hago con frecuencia. Recordad que se incrementará la distancia de lance, pero la resistencia a la abrasión y al nudo baja significativamente.

Respeto a los colegas que siguen empleando línea de monofilamento. Aunque el mercado ha sacado algunos compuestos  de razonable calidad (con baja elasticidad y mucha resistencia a la abrasión) yo ni me planteo volver a su uso. Con las mejoras en algunos aspectos como la suavidad, la resistencia, y teniendo en cuenta sus virtudes (baja elasticidad, mayor resistencia a igual diámetro que el monofilamento, capacidad de lance…) cada temporada más palpables, la línea trenzada se ha impuesto por goleada. Entre un PE  #2 y un mono equivalente (un #4-#5) la distancia se mejora, la sensibilidad es netamente superior (menos influencia del viento) y la clavada es más rápida y eficaz.  No hay color, a la espera de nuevos compuestos  que no acaban de llegar.

Por todo ello, por la fragilidad del PE ante el corte en cizalla (aunque suelen ser bastante fuertes en zonas abrasivas y muy tenaces en los nudos) es indispensable montar un leader de altas prestaciones. Leader: en fluorocarbono de mucha calidad (YGK, Seaguar, Morris…) desde el #6 (0,40mm) al #10 (0,52mm). En este punto conviene no ahorrar acudiendo a marcas de dudosa reputación. Muchos robalos los salvaréis gracias a la tenacidad del bajo de línea. Aún con todo, sigue habiendo pescadores que usan línea PE directa, sin leader. Esto es factible o razonable para PE de  #2.5 o mayores, pero jamás para los más finos. Perseverar en el error es fruto de haber contado con mucha suerte en ocasiones, pero cualquier aficionado con muchas horas estará de acuerdo. Poniendo por delante el respeto a cada opción, hay verdades que desmienten el dicho “del Maestrillo y su librillo”.

Los vinilos tipo shad y lanzón se imponen, por su efectividad y facilidad de uso. Las dos características que tenemos que buscar preferentemente en un shad son: acción vibrátil intensa a muy baja velocidad (rolling y coleteo intenso) y estabilidad en fondos muy movidos. Con el paso de los años la experiencia me ha llevado a moderar mucho la velocidad de recuperación, pues las lubinas, especialmente las mayores, son ciertamente perezosas, salvo momentos de exaltación. El paso rápido de un señuelo puede no provocarlas, pero si ese mismo señuelo se mueve intensamente a velocidad parsimoniosa animado con toques y S&G, cambia la cosa. Pues estamos pasando el señuelo por una zona con una disposición del fondo en canales, pozas, un terreno nada plano.  Uso pesos elevados, pues mejoramos la distancia, tan necesaria en la mayoría de spots y porque consiguen más aplomo en el fondo, un recorrido más regular que evita desplazamientos indeseables ejercidos por vientos y corrientes.

El movimiento rolling es muy sugerente, y las cabezas plomadas que lo generan son las mejores. Cuanta mayor intensidad, mejor. Luego está la otra fuente de actividad, que es la suministrada por la pala trasera. De diferentes formas y diseños, suelen ofrecer una posición vertical o inclinada en ángulo que crean movimientos sensiblemente diferentes. El diseño más simple es la cola con remo en vertical sobre la línea longitudinal del soft. Hay tantos modelos de decenas de productores, y cada uno de nosotros tomamos partido por unos u otros en función de los resultados. Yo valoro las cualidades que antes expuse, más allá de la belleza formal o el prestigio  de la casa.  Estos años tuve temporadas excelentes con el Black minnow de Fiiish, tras otras donde el savage sand eel (savage gear) y el ultraeel (Storm) dieron la nota. Luego me vino la fijación por un soft muy económico que me dio unos resultados impresionantes, el biga 4,5 de Caperlan (en color mackerel) y hoy por hoy la mayoría de lubinas las pesco con una imitación prodigiosa de lanzón sacada por Westin en el 2016, el Sandy Andy, quizás el mejor soft de esta naturaleza hasta la fecha, aunque hay opiniones para todo.

Desde estas posiciones emplearemos hard baits tipo minnow o jerkbait. Pero han de estar, por los propios condicionantes, dotados de gran aplomo. Mejor  hundidos y con un labio capaz de coger profundidad y darle mucha estabilidad. Estaremos en posiciones elevadas e, incluso bajando la puntera  de la caña, necesitaremos que el pez artificial mantenga su natación hasta la misma orilla. Minnows del tipo del rough trail 130 (DUO), del aile magnet 145 (Duel) del ZBL 150 HD (Zip baits), del Daiwa Z LH 150 hd…de esta tipología. Los recuperamos, con modo regular cranking, paradas S&G y jerking. De todo un poco, pero mejor a velocidad contenida de 1,5 segundos por vuelta de manivela de un carrete de ratio 90cm, algo así.

Aunque este artículo es muy específico para el spinning  preferentemente con vinilos pesados,  no debemos olvidar el empleo del chivo. Solo en la consecución de grandes distancias mejoran la versatilidad de los vinilos H. Hablar de este tradicional señuelo podríamos estar una larga tarde de bar. Cuando la zona requiere esos 90 metros, los metal lures encuentran su ecosistema. El pelo blanco mejor en cambios de luz; el rojo y anaranjado, en aguas blancas y pleno día; los tonos pardo, oscuro , claro y rojizo en condiciones variables...El modo de recuperación, muy lento, todo lo despacio que permitan las condiciones. Podemos jugar con el S&G y recuperaciones espaciadas. Gramajes y formas variados, adaptados al momento.
   
Vestimenta y complementos: el peto de neopreno calzando botas de vadeo con fieltro y clavos de tungsteno. Eso para jornadas no muy calurosas y cuando no vamos a patear mucho, pues en este caso el neopreno te destroza, literalmente. Así que uso también el vadeador transpirable con botas independientes. Un chaleco dotado de flotabilidad es aconsejable, aunque a mí me molestan mucho por el delicado estado de mi hombro. Un atrapa peces o fish grip, interesante sobre todo cuando empleemos minnows, pues los vinilos no son tan peligrosos a la hora de clavarse anzuelos.  Una visera para el verano y una toca de lana para invierno. Y no descartéis, cuando es rompiente con cantil sometido a desprendimientos, un casco, como los utilizados en descenso de barrancos, muy adecuados, pero molestos para la pesca.

No me preguntéis por el lugar, buscad vosotros mismos. Es un ejercicio básico, si te quieres convertir en un pescador de verdad. Hay que patear, sufrir el rigor del tiempo y las frustraciones correspondientes a la continua equivocación. Como forma de orientaros, y definitivamente: llegad a un cabo de la geografía, mirad a ambos lados y ved cómo se alinean las sierras y rocas emergentes o sumergidas. No hay escenario de esta naturaleza que no albergue el paso de lubinas y esos son mis parajes por antonomasia.  Mar de fondo mejor de periodo corto, con ondas de 1,5 a 2,5 metros. Panorama típico del invierno y primavera norteños. Con menos mar, difícil, buscando las zonas más expuestas; con más de 3-4 metros, retirada a áreas protegidas. Pero ya no estamos hablando de la técnica en sí, ortodoxa.

Llego al cabo, a eso de las cuatro y media en un día de febrero. Le daré duro un par de horas, a ver qué pasa…en una caja de plástico llevo la mochila, la cazadora y el vader. Me calzo el transpirable, las botas con fieltro y clavos y me pongo un cinturón (uso lo diseñados para submarinismo). La caña, una Sportex BA30003, una 10 pies potente y de mucha resistencia, que me está resultando ideal esta temporada. Monto el carrete, un Penn clash 40 cargado con braid 8x (un kairiki de shimano del #2) El último día rompí el bajo de línea, así que monto uno con un YGK Nitlon #7 (0,44 mm) mediante un nudo FG.

Longitud del bajo de línea: para una caña de tres metros, podemos alargar el leader hasta los 2-2,5 metros sin problema. Equivale a unos 4-5/6 de la longitud. Os puede parecer mucho, pero  no tendréis problema, salvo que contéis con escaso espacio en vuestra retaguardia. Cuanto más resistente y “duro” sea el butt, permitirá más bajo de línea que un blank blando que doble mucho. Tenedlo en cuenta, pero también que un leader de 1 a 2 metros es suficiente. Además, el nudo FG pasa bien por las anillas, pero no es necesario pues entre 2-2,5 metros se lanza bien. Cuanto más largo, menos robalos perdidos...

Uso secciones de 0,40 mm a 0,52 mm, pero la más común es la de  0,47 mm, un #8, pues reúne las condiciones de resistencia y no es demasiado gruesa.  Asegurar  la resistencia es capital, ya que en la mayoría de ocasiones tendremos roces con todos los obstáculos, y precisamos una carga alta en el nudo cuando varemos el pez. En un spot donde predomina la espuma, la visibilidad del monofilamento es muy limitada, más si se trata de fluorocarbono. El movimiento del vinilo no se ve mermado en grado tal que vuelva imprescindible usar un leader mucho más fino y quebrantable.  El índice -en kilogramos- de rotura de un leader 0,47mm unido a un PE #2 de calidad 8X es alto, de unos 7-8 kilogramos (varía, claro está, con la calidad de los componentes), más que suficiente para nuestra pesca habitual.  

Al final, una grapa con una resistencia de 40 lb mediante un nudo palomar. Podemos gastarnos un puñado de euros en unas egg snap o unas round de Decoy, en unas wide snap de evergreen, unas silent snap de owner, o las round de kahara...O nos ahorramos dinero con unas grapas de segura fabricación oriental que puedes adquirir en la red a precios de risa. En todo caso no uso menos de una 30-40lb, pues el duro trato a que se las somete con el lance de vinilos las destroza. El formato round es ideal, pues la amplia curva facilita mucho la evolución del señuelo. Las tipo egg cuentan con mayor resistencia por medio de un seguro cierre. Las silent llevan un manguito de plástico que, en teoría, evita sonidos de rozamiento, tal vez una fruslería si tenemos en cuenta los factores propios que condicionan esta técnica.

Hace fresco, así que me pongo la toca de lana de mi madre, (que ya tiene unos 10 años, je, je). Paso al lado de la preciosa instalación del faro, llego al borde del acantilado, desde donde puedo comprobar el estado del mar. Hoy hay suerte, un mar de fondo rápido pero de onda no muy alta, que bate con fuerza. Recordemos que  el parámetro que nos marca el estado del mar es el periodo, antes que la altura de ola. Caso que el periodo sea corto, de menos de 6-8 segundos, seleccionaremos jornadas con onda de menos de 2 metros, pues el mar se encontrará batido en todo momento y con esa altura posiblemente tengamos condiciones muy adecuadas. Esto pasa con temporales de noroeste pero de fuerza 3-4 máximo, con viento ligero y con dirección de onda paralela a viento. Lo más común es mar de fondo de  noroeste con viento de tercer cuadrante. En este caso, requeriremos más altura porque las ondas vendrán más espaciadas. Por el mismo motivo, deberemos extremar las precauciones vigilando previamente el periodo para no situarnos en un lugar peligroso cuando llega el próximo tren de ondas.

Las aguas, perfectas, con ese color tapado azul espuma, maravilloso. Buen augurio. La bajada no es larga en esta ocasión, pues el cantil no es por Finisterre, y menos por Ortegal.  Pero hay que tomar esos descenso con seguridad, despacito y mirando dónde se colocan los pies.  A una distancia prudencial me paro, siempre lo hago (¡siempre!) a examinar con el debido tiempo cómo se comporta la onda. En ocasiones estoy hasta quince minutos observando. La marea esta en reflujo, por más de una hora, con mareas de oscuro, vivas, de pleamar de tres y cuarto de la tarde. Así que el mar baja a ojos vista, pero siempre con interrogación, pues en estas zonas que hacen de fachada a los cabos entra con potencia y es muy, muy cabrón.

 La plataforma donde pretendo colocarme ya no parece tener peligro. Se ve bañada de tanto en cuando por un golpe de mar, pero hay suficiente refugio detrás para correr en caso  necesario. Bajo y me sitúo en la zona menos expuesta, y permanezco siempre mirando al mar. De la riñonera porta señuelos saco un vinilo, directamente, para probar en el canto de una sierra que aún está sumergida, salvo en las resacas más grandes. Sé que bajo ese obstáculo hay un buen cazadero para los robalos, pues ya he pescado muchos  ahí. Bueno, me explayo un poco más: el fondo cercano a la costa es muy variable, pero sometido a ciertas constantes. Las sierras que han quedado del proceso erosivo tras la glaciación se introducen decenas de metros hacia el fondo. Son lugares óptimos para que los peces busquen un lugar de reposo y de emboscada para sus presas. Hay pozas, excavadas por la acción del mar en roca más blanda, donde las lubinas encuentran una piscina maravillosa para mantenerse sin excesivo gasto de energía. En toda la costa el proceso es similar y solo hay que identificar las mejores dianas para nuestros señuelos. Bien, seguimos con la aventura.

Fijo a la grapa un westin Sandy Andy, un modelo tipo lanzón que estas temporadas me está dando especiales resultados. También cuento con savage sand eel, Storm ultra eel y el black minnow 140 de fisssh, porque estos vinilos no fallan. Opto por el modelo de 62 gramos, pues aún hay mucha agua y corriente y además me facilita conseguir esos cinco metros que preciso para llegar al punto caliente. Recordemos que el diseño de los vinilos (y sobre todo de las cabezas plomadas) ha mejorado sustancialmente estos años. Con un soft de esta naturaleza alcanzo los 70 metros sin problema. Ayudado por el viento y un braid más fino (un #1.2 -0,18mm por ejemplo) los 90 metros no son descartables. Esta virtud ha hecho de los nuevos vinilos elementos absolutamente imprescindibles para la pesca a spinning de hoy en día, amén de su actividad a baja velocidad y su gran estabilidad en fondos movidos.

Son ya las 17:30 horas, momento de la verdad, cuando lleva una hora y media bajando y el día se va yendo, en pleno invierno  de este año. Antes de lanzar, última mirada al horizonte, buscando inspiración, pensando en el futuro, cavilando acerca de la vida…pero siempre con la emoción, tanta como el primer día que pesqué una trucha  cautiva en el río Esva, en mi querida Asturias, hace tanto… Con un ojo medio tuerto de mirar de soslayo, pues en el spot lanzo más bien al norte o nordeste, para caer en la esquina de la sierra, y el mar viene de noroeste (¡mucho ojito con estas cuestiones, compañeros!) El vinilo cae perfectamente, lo dejo bajar hasta que tope, pues sé que en ese punto no suele atorarse en el fondo. Un tirón, como un jerking con la puntera en alto, vamos, al modo de spinning con vinilos, ni más ni menos. A mí me gusta traer despacio el señuelo, haciendo S&G y dando un leve tirón inmediato para luego recuperar un par de metros lento y volver al repetir. Pesco más y más grande así, en vez de dar tirones muy intensos,  modo que no me resulta efectivo de ninguna forma.

Un primer pase, sin toque, nada fuera de lo normal hoy en día, con la lubina en franca retirada. Aquí cabe otro apunte, cual es resaltar la triste situación de las poblaciones de lubina, sobre todo cerca de la costa. La cosa ha cambiado brutalmente en los últimos 25 años. Creo que ahora pescamos porque empleamos materiales de gran calidad; de otra forma, sería casi imposible. Al menos es mi impresión, claro está. Hoy por hoy, conseguir engañar un buen  robalo no está al orden del día y solo los pescadores más experimentados y que, cómo no, pueden salir de pesca cuando quieren, están en condiciones de conseguir. Y se lo debemos a tanta presión de la pesca, mal que lo sienta. A cada uno su responsabilidad y las Administraciones no han sabido o no han querido controlar los cercos de toneladas en época de desove. ¡Y que no nos echen culpa alguna a los deportivos, por favor! que bastante tenemos con gastar en material de pesca para no obtener respuesta alguna a nuestros caros señuelos. Vale, no me quería quedar con las ganas de  decir lo que a veces pienso cuando estoy lanzando, arriesgando mi vida, en pos de un pez que no aparece salvo en ocasiones.

Mejor concentrarse, en seguir de reojo el mar que viene, que una caída aquí es mortal de necesidad, pues solo el golpe que te dará la ola contra la roca…Marcan las seis de la tarde y a poco comenzará la penumbra, anunciada por un crepúsculo maravilloso adornado de tonos  cálidos y que se abre paso en un contorno de nubes de borrasca que arriba a la costa. No sé qué hacer, un gran dilema tras varios lances infructuosos acá y acullá. En estos parapetos y con un mar algo falso, mejor no arriesgar en la noche, como regla básica. Así que me queda un rato, tiempo preciso para intentar salvar el “bolo”… ¿me muevo, permanezco en la misma postura…? Es una cuestión complicada. Ahí viene otro tema que puede caber aquí y ahora. Aplicados en esta modalidad, hay dos opciones,  que puede ser una solo una si no se dan las connotaciones oportunas:

 La primera, y que considero cuando dispongo de poco tiempo y el mar no aconseja otra cosa: permanecer en el mismo punto, lanzando a dos o tres posiciones con regularidad hasta que “marquen” un robalo. Es una estrategia certera en spots que conocemos muy bien, para la marea, ciclo lunar y tipo de mar y viento. Aquí la experiencia es fundamental porque nos da la confianza para mantenernos, pese a la ausencia relativa de actividad. Y lo haremos porque sabemos que en un instante todo puede cambiar. A mí, este sistema me ha entregado muchísimos peces, y muy buenos. Es algo tedioso, pues te obliga a centrar tu actividad en un lugar determinado y eso con lo que me gusta caminar por los roquedos y buscar spots diferentes.

Y esta segunda es otra opción a considerar, que consiste en tomar peregrinaje por rutas sobre el cantil y echar varios lances en otros spots, que también debes conocer a la perfección.  Me gusta sobre todo en áreas de costa más baja con pedreros abiertos y bravos, donde buscas muchos puntos desde donde lanzar. Disponiendo de tiempo, incluso se puede barajar la posibilidad de abandonar la zona y buscar otro destino geográfico. A mí me ha tocado de todo, por suerte o desgracia. Pero es una forma de aprender, de conocer  áreas de pesca gracias a la curiosidad y una virtud rayana en la locura, como es la tozudez.

En sí mismo no hay regla fija, pero os reconozco que la primera opción me ha dado mucho más resultado, sobre todo en invierno, cuando dispongo de escaso tiempo y hay que “ir al grano”. Con la penumbra cayendo a toda prisa, decido, al fin, permanecer fijo es esta postura. Lanzo y lanzo a tres puntos que sucesivamente a lo largo de muchas temporadas se han verificado como apropiados.  Casi llega el momento de ajustar la linterna frontal. Es un elemento indispensable, pero a mí no me gusta abusar. La luz, y tan intensa como la que emiten las potentes lámparas de hoy en día, son nefastas si enfocamos al agua. Pero la necesitamos para algunas operaciones fundamentales como la realización de un buen nudo o el momento de cobrar una pieza. En las noches de luna llena, con el cielo despejado (amén de escasamente productivas) estoy tan acostumbrado que prácticamente no la utilizo; de hecho, suelo tomar los caminos, por difíciles que sean  si su ayuda, y encima me gusta, me da una sensación agradable de contacto con la naturaleza. No obstante, para caminar entre rocas o pasos complicados, nunca la olvidéis en el coche, por favor.

Estoy pensado en la retirada, son las 18:30 horas, de invierno, con el mar en aumento y una situación más bien compleja…”último lance”- me digo, que nunca es el último, claro está…Misma dinámica: lance largo, al pie del bajo que ya se deja ver, entre la espuma del rompiente. Un toque a la puntera, un par de vueltas de manivela, una parada. Al dar otro tirón el vinilo queda clavado, pero sé bien de lo que se trata, porque la forma de embocar estos señuelos es muy característica, a saber: puede quedar fijo, de lo cual se colige que la lubina lo toma en el fondo y no se mueve; puedes notar un par de toques y luego la embocada, situación muy típica en que el pez le da con la boca y luego lo introduce; embocada manifiesta, de robalo grande. En cualquier caso, notaras la picada, vaya que sí.

Le doy un cachete fuerte levantando bien la puntera de la caña. No hay nada peor que bajar la caña y que el pez tome ventaja, pues acabará rompiendo el trenzado en cualquier roca. Lo mejor es tener el freno en un ajuste más bien duro (+-un 70 %), para limitar las posibilidades de movimiento del robalo, pero permitir que el freno pueda hacer su trabajo. Y siempre levantar la puntera y hacer que todo el blank trabaje en consonancia. La primera carrera de un robalo de 5 kilogramos no admite duras. Saca línea sí o sí y hay que pararlo si vemos que llega a una zona con resquicios donde puede romper el braid. Es capital pararlo si llega el caso, cerrando freno y usando todo el poder de la vara. Raramente un robalo realiza más de dos carreras. Luego se trata – y no es nada fácil- de ir acercándolo a nuestra posición, o bien movernos para meterlo en algún buen lugar para vararlo.

Os aseguro que conviene pasarse a quedarse corto. Es decir: debéis confiar en la potencia y resistencia de vuestros materiales y no ceder más de la cuenta. La pesca del robalo con estos equipos ligeros y desde zonas tan complicadas, amén de ser el aliciente que nos vuelve locos, es un asunto verdaderamente complicado. Forzar significa que cuando tenéis cerca la pieza hay que moverla cueste lo que cueste, para que no acabe entre unas rocas próximas y parta el trenzado, como si nada. Es tan delicado el tema que os lo presento como el momento de mayor trascendencia y en el que la mayoría hemos perdido más robalos. Forzar es en literal, hasta el punto de conseguir que la pieza entre en la zona que deseamos. Luego viene el proceso de varado, porque es necesario dejar el robalo en una posición en la que pueda ser  recuperado.

Mirad, el uso de salabres desplegables, tan de moda en Japón, o de ganchos telescópicos está muy bien, hacia la galería. Pero luego, veréis que todo se trasforma en prescindible, porque no hay forma humana de utilizarlos con éxito. Acercarse  teniendo en la mano la caña y al otro lado el robalo; desplegar un salabre y luego atinar a meter un pez de 6 kilos coleteando y con las olas que vienen y la resaca que no para es…simplemente una quimera en muchas ocasiones. Con el uso del gancho pasa algo parecido, pues no solo se precisa una coordinación de circo, sino que luego hay que acertar, algo complicado incluso si el pez ya está varado en una laxeira inclinada. No puedes dejar la acción para ir a buscar el utensilio, así que has de portarlo contigo, lo cual es otro engorro suplementario. Así que yo acabé dejando toda esta parafernalia y lo que hago es  meter la pieza en el resbalón, remontarla usando la caña hasta donde pueda (no hablo de levantarla a pulso, algo  de ficción para ejemplares de más de 3.5 kilogramos, aunque los fabricantes os hablen de la potencia  de levantamiento de este o ese modelo de súper caña) y luego bajar en un pispas  (cada año más renqueante…) a recogerlo.

Aquí sí que viene bien un elemento como el fish grip, pero que solo uso cuando  en la boca de la lubina viene un minnow montado con anzuelos triples, pues para los vinilos y chivos siempre los recojo a mano, metiendo los dedos en agalla  y saliendo a toda prisa. Vacilar no es una opción, os lo digo por anticipado. Así que tendréis una oportunidad y con  mucho cuidado pues esta fase es muy peligrosa y ya se ha llevado pescadores. Muchísimo ojo, compañeros. Un buen fish grip ( estaboga, IMA...) En aluminio o en acero de calidad es caro. Mi bogagrip 15lb me acompañó 8 temporadas y ni un punto de óxido, increíble. Por algo más de 100 euros, es uno de los artilugios que mejor me ha resultado. Perdido en un lance extraño, ahora uso un grip económico de plástico, que no me entusiasma.

Somos pescadores responsables, y tenemos la oportunidad de soltar al pez en su medio.  No la obligación, porque también tenemos el derecho a comer del cáliz benefactor que hemos pescado de forma deportiva. No hago proselitismo y si os he de ser sincero, no me llevo bien con aquellos snob que van de apóstoles del C&R. La suelta es una opción respetable, que conviene alentar, pero que por sí misma no lleva directamente a mejorar la bonhomía de nadie.  En general, son acciones que responden a la naturaleza humana del pescador. Pero de ello a convertir este acto en un dogma de indispensable observancia va un trecho.  Sí considero que debe efectuarse con especímenes jóvenes, porque habremos dejado al menos una oportunidad de freza. Así que no me llevo a casa lubinas de menos de 45-50 cm nunca, y esto desde hace años. Recordemos que en el norte la taña mínima es de 36 cm, para una lubina en primer desove con unos 4-5 años.

Es una talla absolutamente ilógica, sin sentido alguno, demasiado pequeña para las posibilidades de crecimiento y el periodo vital de este pez.  Esto quiere decir que un barco de cerco puede pescar (porque no se les ha impuesto cupo de pesca para esta especie…)  10 toneladas en  un par de lances y venderlas legalmente. Pongamos una media de 500 gramos por ejemplar, nos sale la cuenta de 20.000 lubinas… ¡Brutal atentado de pesca! Pero es lo que tenemos, hoy por hoy. Pero nosotros, pescadores deportivos, daremos ejemplo liberando a estos ejemplares diminutos, porque de verdad lo que deseamos es enfrentarnos a un robalo de quince años que se las sabe todas...así que recordad esta ecuación: barcos de cerco-no cupo- época desove y encontraréis explicación a la drástica disminución de la población de lubinas en nuestro litoral. Y no se trata del cambio climático, no…

Una cosa es querer y otra poder, ya que en estos parajes, con las condiciones que hemos elegido, soltar una lubina es complicado, sino imposible. Acercarse tanto a la orilla como para posar de manera grácil al pez en el agua (y darle una caricia, para la foto) está absolutamente contraindicado, si quieres permanecer con vida unos años más.  La única forma es trasladarlo a una zona más tranquila o a un pozo grande que vaya a cubrir la mar. Eso o lanzarlo al agua desde lo alto, algo que yo hago sistemáticamente, procedimiento que no es muy bien visto por aquellos que no reparan en las circunstancias concomitantes. Se dan un golpe, pero todas salen vivas y coleando.

 Estimados colegas del salitre, venados correligionarios  de la espuma, anacoretas de la peña batida por el mar, locos apasionados por este hermoso y fantasmagórico pez, sufridores de mis lamentos y maestrillos con su librillo...a todos, con ese cansancio de veterano cuerpo tras un millón de jornada de lances en tan bellos parajes, os dejo estas líneas que son un tributo a la lubina, a la madre naturaleza que la parió y a todos vosotros, que espero sepáis ver en este artículo un minúsculo legado que orientará a los más noveles y, eso espero, reafirme la afición de los más curtidos.

Ya sabéis, en cuestión de teoría, tanto o más que yo. Ahora, a muchos os queda, por la propia bisoñez, aplicaros en la experiencia. La ruta no es simple, más bien farragosa. Aunque en un primer lance consigáis un robalo de ensueño, la tónica general será enfrentarse a un muro inexpugnable, que la propia vida cruza en nuestro camino. La travesía es larga, y solo virtudes como la perseverancia, el arrojo y la humildad os llevarán a cotas elevadas. La solidaridad con vuestros compañeros, la educación con los desconocidos, marcarán vuestro carácter ante vosotros y ante los demás. La fama barata que se cosecha en las redes sociales no debería ser vuestro objetivo; la consecución de logros económicos, que es respetable, tampoco. La pasión pura no la entiendo si no nos hace absolutamente libres.

Llevaban pasando, en apretado tropel, por más de 10.000 años. En poco más de diez lustros, se les ha esquilmado. Son nuestro “alter ego”,  de cómo un pez puede desencadenar tantas emociones, para un hombre racional que, en determinados momentos, deja correr su imaginación…


“De cómo un rayo de sol calienta las manos, un alba de febrero; de cómo refresca el agua prístina de manantial, esos días agostinos; de cómo no bendecir esa lluvia que la borrasca de abril trae, dorada primavera; de cómo es de arrogante el mar, que toma en noviembre posesión del cantil; de cómo la galerna dilata las pupilas de un niño, aferrado a la mano de su padre; de cómo, solo por vivir un día, merece la pena vivir”


Carlos Redruello, desde el mar, creciente de abril, norte flojo y mar tendido....


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sábado, 8 de abril de 2017

Como el mar está flojo, bajaré el peso usando la cabeza 29 gramos 5/0 del sandeel. Suelo montarla con las colas 42 del westin. Sin embargo, la cola 62 deja un señuelo mucho más efectivo. Lo que no entiendo es la exagerada diferencia de precio de los packs de una y otra, unos 4 euros. Es bestial, aunque así y todo las compro pues esas colas 62 me encantan. De las cabezas del Sandy mejor no hablar pues no sé, quizá bañadas en oro...




jueves, 6 de abril de 2017

Alguna va entrando. Esta es bonita. Comió como una kilera, y luego tuve que forzarla un poquito. Me va la Sportex black arrow, empezaré a dormir con ella,ja,ja. Pescada con el Sandy 62 tobis ammo, ¡qué raro! Seguiremos, en la medida de lo posible, largando señuelos . A ver cuántos caen encima de un robalo.




martes, 4 de abril de 2017

Qué nana me canta mi mama, entre sus brazos de osita; qué bien que se está, así arropadito de arrorró a arrorró bonito; calentito está el nene, que feliz la vida viene; ahora está en casita, ya mayorcita, y está malita; pero pronto buena se pondrá, que es primavera. Mama, mamita,
cántame otra vez esa nana nanita. Deja la cama y da un paseíto cortito, que el aire es puro; ahora voy, enseguida, voy y te ayudo.

domingo, 2 de abril de 2017

sábado, 1 de abril de 2017

Miro a la Marola, que no está sola; le acompaña una ola, que la engalana. Las gaviotas saltan, asustadizas; las irrita la espuma que sube fría. El mar siempre veo, desde mi  estancia; es mi mejor amigo, me da esperanza.

Tengo que escribir, y me vale una rama y la arena; porque los pensamientos se los lleva el viento, y hoy sopla aire del sur. Nací, contemplé un crepúsculo en Finisterre; vi en lo alto el  vuelo de un mazcato; morí y buena vida viví.

Estoy tan cerca de la muerte, como lejos en mis pensamientos. Es cuestión de tiempo, poco al fin y al cabo; seguro que de esa roca, que tanto he pisado, ni siquiera una laja el mar ha robado.

Pasó el temporal, y solo quedan mugres recuerdos de mi chalana...