sábado, 1 de abril de 2017

Miro a la Marola, que no está sola; le acompaña una ola, que la engalana. Las gaviotas saltan, asustadizas; las irrita la espuma que sube fría. El mar siempre veo, desde mi  estancia; es mi mejor amigo, me da esperanza.

Tengo que escribir, y me vale una rama y la arena; porque los pensamientos se los lleva el viento, y hoy sopla aire del sur. Nací, contemplé un crepúsculo en Finisterre; vi en lo alto el  vuelo de un mazcato; morí y buena vida viví.

Estoy tan cerca de la muerte, como lejos en mis pensamientos. Es cuestión de tiempo, poco al fin y al cabo; seguro que de esa roca, que tanto he pisado, ni siquiera una laja el mar ha robado.

Pasó el temporal, y solo quedan mugres recuerdos de mi chalana...

1 comentario:

  1. Carlos, que fue antes el huevo o la gallina. Que se produjo en ti antes, la pesca o la poesía. O ya venía to junto.
    Que bonito que haces viajar, a crear escenarios a través de la imaginación. Ya quisiera poder yo también, pero...
    Viendo esas fotos, pues sí; hay que decirte: ¡depredator! Ja, ja, ja.
    Saludos.

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