lunes, 29 de mayo de 2017

No, si al final acabé comiéndome otro capote por la zona el Seixo... No hay problema, son gajes del oficio. No hay movimiento, el mar empuja por veces, pero poco. No queda más que esperar que haga daño a la roca. No cambio, seguiré con la misma pauta, que a largo plazo me recompensa. No tengo "cuerpo" para veladas playeras...









lunes, 22 de mayo de 2017

La costa de Oleiros expresa un carácter mil veces rasgado. De tantas heridas surgen las furnas, labradas por el impulso milenario del mar embravecido.





Como en tantas ocasiones, he dado un largo paseo, sorteando obstáculos en los aledaños del Seixo blanco. Es un territorio familiar, sobre el que he pisado miles de veces. Pese a ello, sigo sin saber el número exacto de estas formaciones tan características.




Disfruto como el primer día, llevando la aventura hasta el final, esto es, entrando en tan lúgubres escenarios. Una sensación maravillosa, que te acerca definitivamente al más primigenio impulso explorador.

¡Cómo no, también eché unos lances! Lamentablemente, el resultado fue infructuoso, como acostumbra este tramo de litoral tan castigado. Esos años, tan recientes en la memoria, en que mis partidas de pesca eran una suma de robalos, han pasado.

Terminé bajando la vertiente oeste del mirador. En la esquina al pie de la furna, me gusta lanzar al costado de un peñasco. Vano intento, pero reconfortantes recuerdos.



Al subir, me despedí con una foto de un nido de gaviota imprudente. Espero sea respetado, y de esos huevos pintones nazcan unos sanos polluelos. Y que esas crías vean un mundo mejor.




sábado, 20 de mayo de 2017

Tras cinco o seis capotes consecutivos, me fui a la aventura. Como en las fiestas patronales, quería  acabar  la  semana con un  final iluminado por fuegos de artificio. Batí terreno por doquier; lancé hasta el dolor, en más de  diez posturas; luché como un Jabato, entre granito y tojo de primavera....ni rastro de roballiza. Contemplé paisaje, hice ejercicio y no llevé un golpe.... Y me tomo una birra a vuestra salud, compañeros, que tiempos mejores vendrán.



miércoles, 17 de mayo de 2017

Temía que se instalara el anticiclón, pero no. ¡ qué mal tiempo! ¡ qué buen tiempo...! Me encanta, y lo siento por l@s amantes de las altas presiones y el sol  arrebatador. Este es mi panorama, en el que las nubes metálicas prevalecen y dan sentido a este alma solitaria.

sábado, 13 de mayo de 2017

Viento y malos mares, pero me encanta este tiempo borrascoso. En cualquier momento se pone bueno  y sale algún roballo.




miércoles, 10 de mayo de 2017

Black hole hurricane seabass Monster 962

La mejor es el precio, poco más de 100 euros (adquirida en una oferta de una tienda de pesca). Lo demás, bueno y sin engaños. La black hole hurricane seabass ( versión monster), escala básica de la colección NS, patente coreana y fabricación china.

Buenos acabados, un porta- carrete fuji bonito, anillas  Fuji (4 Kwag, 3ktag + tip top) alconite, un blank duro de verdad. No hay subterfugios, para una caña de 2.88 metros y un C.W. 30-90.

Adaptación perfecta en dos lances. Potencia a destajo. No hay el mínimo fallo en el blank, con lances seguidos con 62 gramos. ¡Vinileando a tope!

Un grip cómodo, con distancia de ajuste perfecta. Un tip dotado de sensibilidad, que nos da un poco de sensación seabass, porque esta caña le puede dar la vuelta a cualquier animal.

Veremos más, ya que la usaré. Una lastima que no hayan hecho una 10', pero bueno...








No deseo entrever la tenue luz matinal que las cortinas recién puestas dejan pasar, en la  habitación 65 de un hospital de provincia. Débil, esperando ese momento que ya sé cercano, preguntándome cómo será, cuando seguro que al llegar ni siquiera me daré cuenta.

Prefiero que venga sin aviso, con 98 recién cumplidos, oyendo del mar su son, agarrado con firmeza de la mano de mi hijo, mirándole a sus azules ojos y mirando al mar azul. Que ello sea la última información que mi cerebro procese y mi alma disfrute. El día de exequias os lo dejaré a vosotros, que bien hablaréis de un muerto, y los muertos ni existen ni son.

La música bien la puede poner Robert Miles, DEP.


miércoles, 3 de mayo de 2017

Si veis, la pesca recreativa no deja de regirse por pautas comunes a lo mas mundano de esta vida. El éxito y el fracaso se contienen en barreras tan livianas como inalcanzables. Eso considerando  que nuestra débil personalidad se vea perturbada por estos asuntos terrenales.

Calificamos la pesca, su pleno desenvolvimiento, por el índice de capturas. Son muertes de animales, de peces generalmente teleósteos. Nos lo permitimos, como consecuencia de la tolerancia que nos aplicamos en función de considerar esta actividad como un acto inherente al alma humana. También sabemos recompensar la generosidad del mar, practicando la liberación de los mismos, de forma altruista.

Pero seamos sinceros: la pesca sin ver el resultado anhelado, por mucho que nos sea compensado de otras formas ( el privilegio de contemplar la belleza del mar, el ejercicio físico en un entorno natural...) acaba por perder su sentido. Ahí entra la capacidad del pescador, de su entrega y dedicación;  de su paciencia, perseverancia y escepticismo.

 El desierto te somete, siendo tan áspero y violento. Pero siempre hay un manantial de aguas pristinas al final de ese tórrido y largo suplicio. Todo el tiempo dedicado, las amarguras pasadas, se transforman y toman forma en una sensación que se evapora como nieve en primavera.

Lo más difícil es mantener el pulso, el contacto con la mar; seguir , pese a la crudeza de los asuntos diarios que nos atenazan, con ese idilio, manteniendo en nuestra imaginación y memoria todo aquello que nos conecta.

En cuanto a mi humilde persona, no hay día en que no vigile el estado del mar, las mareas y la meteorología. Sufro cuando no puedo ver cómo rompen las olas en alguno de mis miradores predilectos. Me lo puedo permitir, un " lujo" de los escasos placeres que la vida me ha regalado.

Ya no vacilo, ni tengo bajones de moral. Sé que tras la sequía, el robalo acabará mojando mis manos. Lo he comprobado durante tantas temporadas... Solo la muerte o la más absoluta incapacidad me separará de estas criaturas, de su ecosistema, de esa costa de belleza inusitada.


martes, 2 de mayo de 2017

Cada robalo que pesco genera una experiencia única. No me canso, y solo siento nostalgia del último encuentro y necesidad de un nuevo combate. Mi retentiva es tan frágil que preciso una
evocación que me haga revivir experiencias pasadas. Guardo solo una imagen imprecisa, emborronada por culpa de los fallos en mi recuerdo. No obtengo claridad, y menos mal que acostumbro, de un tiempo a esta parte, a guardar unas fotos. Echo de menos más capacidad en mi cerebro, que me dé un reflejo más pulido, fiel y tangible, no tan sombrío y químico. Tampoco podría enumerar, si acudimos a las frías cifras, los roballos que he pescado. Guardo una traza de memoria de tantos y de tantas vivencias…y no me sirven de nada, no aportan un final a la obra de teatro que es la vida. Es como un remake continuo, la versión indefinida de un filme ya visto. ¿Cuándo pararé?, odio pensar en ese momento. Casi ruego que la naturaleza me evite tanto lamento y serene mi mente, de forma que pueda encajar una jubilación plácida sin agobios. Hoy por hoy, sufro porque esos momento pasan fugazmente y anhelo su repetición, porque cada robalo es diferente, un ser vivo en su medio, y un pescador que arriesga su pellejo sin un motivo pragmático al respecto. La pasión lo hace todo, nos cautiva como hombres y distorsiona la realidad hasta volverla un cuadro de Dalí. Memoria es lo que hace falta, y un tiempo infinito que permita encadenar un sinfín de lances, sin miedo al final.

lunes, 1 de mayo de 2017

Cómo prestan estos temporales, y qué necesarios son.

Ayer ventaba muy fuerte de noroeste. Ni pensar en pescar, así que dimos una vuelta. La anécdota del día fue un pequeño velero a la deriva que seguimos desde tierra para ver cómo anclaba a sotavento en la playa del obispo. Nos pareció extraño, pues el mar rompe con fuerza y en esa playa no hay calado en bajamar, así que llamamos a cruz roja, que diligentemente se presentó. No sé cómo acabó la cosa, pero pasar noche fiado a un delicado anclaje, a mí no me gustaría.

Hoy ventea menos, pero el mar sigue con unos tres metros. Bajará intensidad dejando una semana con mares excelentes para el roballo. Habrá que aprovechar, si hay tiempo y el hombro y la rodilla no me joden la vida...


Foto de ahora mismo, a las 09:00,desde el mirador de "las arreas", en Luarca.


 Ayer, en la cala del obispo también playa de Sabugo.