lunes, 12 de junio de 2017

Mares surqué, albas disfruté; moriré y tantas albas de ver dejaré...










3 comentarios:

  1. Fue día de disfrutar del escenario de grandes batallas.

    Saludos Carlos

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  2. Precioso lugar. Maravillosa afición. Magnífica especie. Menos de lo que me gustaría, pero alguna vez contemplo esas escenas. De cuando en cuando me escapo a Sada, y busco mi momento de desconexión por esa costa, esperando que un buen robalo tire de la línea. Te saluda un seguidor de tus vivencias robaleras. Gracias.Juan.

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  3. Por mares navegué, cientos de anocheceres a su arrullo dormí. Como caracola de mar varada en la arena de una playa, su son llevo tan dentro de mi, que cuando de este mundo haya de partir (que tarde mucho), su música es la que me ha de despedir, y al lugar dónde mi alma tenga que ir, su sonido conmigo siempre ha de venir...
    ¡Que bonito me ha salio! ¡No tengo abuela...!
    Carlos, como lo que escribes siempre haces reflexionar, tú tienes la culpa de que haya soltao esto. Y como he llevado ese run run-sentimiento en la cabeza desde que deje de navegar (ya ha caido agua), siempre se me apetecido soltarlo y no encontraba la ocasión, y me he dicho: ¡Ahora, ahora, es el momento! ¡iiiiiiiinnnnn! Y lo he soltao... El estar delante de un teclado de ordenador y que no se me vea el careto, ayuda... Me he quedao tela de agusto. Ja, ja,ja.
    Saludos.

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