sábado, 3 de junio de 2017

Soplaba de norte, frescachón, y traía a mi mente esa sensación tan agradable de taza caliente asida  entre manos tumefactas y sorbo reconfortante de aromático café de puerto.

Tras una dura partida de pesca, esos momentos en hogar ajeno pero familiar, sirven de corolario, en que se mezcla la recapitulación sobre la jornada extinta con la ilusión por las expediciones venideras.

Ese trasiego de impulsos nos mantiene ligados a la vida. Son tan profundos y evocadores que nos resistimos  a  aceptar su final. Solo pedimos que vuelva la borrasca, los mares tenebrosos y la soledad en el acantilado.

Eso, solo eso...


1 comentario:

  1. Llegará el cambio ansiado,
    más no sé si con robalos,
    el mar te dejará extasiado,
    si al final los das topado.

    Buen fin de semana

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