domingo, 18 de junio de 2017

Un paso a otro sigue, y me acerca al precipicio. De cara pega el viento, refrescando , casi hiriente. El corazón vive dentro y alimenta mi camino, más trocha que sendero. El descenso con cuidado, un ojo penitente en el suelo y otro melancólico en el rugiente mar. Con temporal de norte, fuerte y lubinero, ya he pasado la frontera que separa este mundo de ilusión del oficial, ingrato tantas veces. Así combato, siquiera durante un rato, mi interior cadavérico; y lo torna alma iluminada de pasión y regocijo. Soy materia animada, cuya razón esconde a la emoción, y se inmiscuye en un panorama casi imaginario. Si no fuera que el aroma a sal yodada, el sonido sibilante del aire y el golpe de esa resaca sobre mi cuerpo los siento tan consciente...

1 comentario:

  1. ya tengo dudas si eres mejor poeta,que oescador y en ese menester ers muy bueno,queda la duda

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