martes, 15 de agosto de 2017

No hay espuma. Cuando bate y queda blanco entre los peñascos de la Mina, conviene coger la vara y bajar el cantil a la lubina. Cuando eso llegue, bajaré ; mientras tanto, a vivir del recuerdo...


1 comentario:

  1. Ayer hubo más de un metro por este trozo de costa y pareció ser suficiente para engañar un ejemplar de casi dos kilos (sigo insistiendo en lo malísimo y buenisimo que es al mismo tiempo ese zeolite) y multitud de lubinetas que con más o menos oficio liberé y ahora andan comiendo ese minúsculo bocarte; hoy noche cerrada,a la luz de la linterna pasos apresurados pero mecanicos, esquematicos entre los helechos zarzas y colas de caballo para librar el temible descenso y al fin la dura lastra de marga caliza.... Decepción profunda al ver una mar en calma chicha, como en el mismo puerto... Quizá mi viejo stradic de hace once años agradezca estos reposos, a pesar de haberle regalado medio esqueleto...quizá en esas horas en las que nos abandonamos al sueño, nuestros objetos más queridos cobran vida y susurran como en esas historias infantiles que todos oímos una vez... Y quizá se lamente esperando un compañero que le releve en los momentos intensos de lucha sal y cansancio... Esperemos que vengan muchos más momentos como esos, a la luz anaranjada del amanecer y simplemente con el disfrute del silencio como motivo... Un saludo

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