lunes, 5 de diciembre de 2011

SargolocoLures

Queda menos para probar el nuevo "Lobo" dotado de labio de policarbonato. En cuanto seque el barniz, monto anillas y anzuelos y a ver si puedo, que estos días estuve en "dique seco". Ni salir de casa, con una gripe de la leche.

¿Esperarán los robalos por Sargoloco?



Lleva una capa base en color blanco

En medio flanco:Plata metalizado
Dorso: verde aceituna
Cabeza: Destello amarillo fluo
Vientre: naranja fluo

Y por fuera, Barniz poliuretano dos componentes.

He conseguido unos ojos muy guapos. Pondré unos negros brillante. 

SargolocoLures

La reacción exotérmica entre polioles y un catalizador como el isocianato, consigue cear una mezcla que es ampliamente utilizada, por su resistencia a los agentes naturales, en revestimientos exteriores.

Para el recubrimiento y protección de nuestros señuelos es perfectamente válida. Añade más dureza que la que es capaz de conseguir el barniz poliuretanado monocomponente que vengo usando. Pero es de más engorrosa preparación y aplicación.


No obstante, como veis en vídeo, al final es más simple de lo que se pueda pensar. Una mezcla de 1 parte de catalizador isocianato+ 4 partes base poliol; mezclar bien y casi se puede aplicar al momento, utilizando una brocha o pincel.

10 mililitros de catalizador + 40 ml de base nos dan para barnizar en una primera capa varios señuelos.

Luego se lava todo con disolvente y hasta la próxima capa, en unas 12 horas.











Ficha técnica del producto utilizado

domingo, 4 de diciembre de 2011

"EL chivo sigue vivo..." 3





LUGARES...


Tras haberme perdido, de forma inconsciente, en tanta divagación (en algún artículo ampliaremos la cuestión, si así lo deseáis) acerca de las líneas de pesca, paso a compendiar algunos de las localizaciones que, por su tipo de geología, situación geográfica, idiosincrasia..., mejor se orientan a la pesca con el chivo:

-Canalizaciones naturales en cabos y promontorios de paso a todo tipo de bahías batidas allá por dónde es previsible el transcurrir de los bandos de peces. Cualquier punta que marque un punto geográfico en áreas de litoral abiertas al mar de fondo, es posible que otorgue óptimos resultados, siempre que la lubina sea abundante. Desde estos parapetos se domina un círculo que permite lanzamientos continuados en abanico. Como siempre, la acción más positiva consiste en buscar con la mirada cualquier escollo sumergido o cualquier peñasco. Si se localizan a la distancia adecuada, marcarán el objetivo prioritario.




-Desde playas pedregosas, de cantos, regodonales, lanzando en dirección paralela a sierras (a veces, pasando por encima de las mismas). Estos fondos tan irregulares se convierten en el enemigo uno, ya que los enganches son habituales, sobremanera cuando no adquieren profundidad (rasa Cantábrica); sin embargo, sí que son provechosos, siempre arrimando el disparo a los cantos de cualquier peñasco que veamos. Más que recomendable -diría obligatorio-, una visita previa durante el periodo de bajamar de una marea viva, para marcar distancias y dianas. 



-También desde playas de arena, eligiendo aquellas de merecida fama. El róbalo no desdeña el plateado de nuestro señuelo entre un tumulto de olas que han reventado a 70 metros de la orilla. Una ventaja –definitiva- de estos parajes: apenas tendremos que enfrentarnos a enroques, así que el manejo será a placer, con la cadencia que mejor resultados nos dé.




-Lanzando en canales y pasadizos dispuestos entre las sierras, en el transcurso de la bajamar o bien desde la misma playa escudriñando las  zonas cortadas que el flujo empieza a rellenar. Trataremos de buscar la punta de la sierra y si hay alguna peña alta será preciso encaramarse, pues así evitaremos muchas salpicaduras a la par que nos permitirá un control efectivo del artificial y del pez. El lance será preferente paralelo a las formaciones, de forma que el chivo venga cerca de la roca. La lubina suele encontrarse estancada, durante el reflujo, en algún recodo o bajo cualquier formación y sólo saldrá al canal si las aguas están tomadas y el señuelo está bien manejado.




-Desde acantilados bajos sobre áreas cuyo fondo esconde bajíos (grandes piedras, sierras sumergidas...) que sirven de reposo y de escondite apto para la emboscada a la lubina que se retira cuando comienza el reflujo. Buscaremos siempre la aproximación máxima a esos bajíos, mejor pasándolos si es posible, para luego recuperar arrimado a su base, incluso por encima si la mar los oculta, dejando de recuperar en cuanto los sobrepasa para que se hunda y luego volver a recoger.



sábado, 3 de diciembre de 2011

"El chivo sigue vivo..." 2

MATERIALES


Caña de carbono –alto módulo- de unos 4,2 metros y una potencia entre 80-150 gramos si pretendemos alcanzar esos bajíos a 100 metros con un “chivo” de 95 gramos; pero, los de 40-70 gramos se envían con garantías por una vara de shore jigging o blue runner de unos 3 a 3,9 metros, de acción slow-medium y con un C.W. desde los 30-50 hasta los 100-120 gramos.



La preferencia va por los modelos de dos tramos, dotadas de unos buenos enchufes, resistentes y reforzado. Presentan pocos puntos débiles, virtud que otorgará longevidad y que da una acción muy estable durante el tiempo; pero,  con el gravoso inconveniente que supone la alzada de las mismas, lo que las pone –bajo mi punto de vista- en cuestión, sobre todo si frecuentamos los acantilados y zonas “ásperas”.

Personalmente, compatibilizo las “dos tramos” con la gama de telescópicas, con todos sus inconvenientes, desde formatos de 3,60 metros para arriba, buscando pesos contenidos (por debajo de 450 gramos). No hay que olvidar que el panorama donde se vuelve insustituible el “chivo” no admite dubitaciones; y un metro de vara puede subvenir la necesidad, en caso de tener que levantar un róbalo de 3 kilogramos desde una postura cuya base está repleta de percebes y anfractuosidades hirientes.


Se puede acudir a un carrete de spinning que no supere los 400 gramos, como los modernos “tamaño 4000” de toda marca con garantías y en la gama media, pero no debemos esperar una respuesta generosa de los mismos si frecuentamos el pedrero y nos acostumbramos a lanzar “cohetes” de 85 gramos.

Hemos optado por la ligereza, pero esta preferencia puede pasarnos factura (desgaste del aparato, falta de capacidad de tracción...). El tamaño indicado nos puede llegar a limitar si dedicamos muchas horas a la pesca. Más duradero será un 6000, con mayor capacidad para hilo y en general con los mecanismos potenciados, estrato en el que os recomiendo –modestamente- seleccionar.



Para este doloso menester, y siempre que no tengamos que poner a prueba el estado de nuestra economía hasta el límite de precios abusivos, nos centraremos en la elección de la gama media-alta.

 Más allá de lo mejor, todavía disponemos de un surtido en clase VIP, como sucede con los conocidos Daiwa Sáltiga 4500, Shimano Stella 5000-6000 SW, entre otros. También podemos acudir a reputadas firmas como la Quantum, Pínnacle, Ryobi, FinNor, Sert, Abu García, Mitchel, Van Staal, Penn, Vega, Grauvell, etc, etc.

En realidad, la situación óptima sería contar con dos modelos: un 4000 para la época menos comprometida (compatibilizando uso de chivos con otros artificiales) y pesos hasta los 65 gramos; luego, un 6000-8000, que nos sacará de apuros en invierno (y en las puestas de acantilado y muy batidas, durante todo el año) con los chivos de 70-100 gramos.



Además, es imprescindible ajustar el tamaño y peso de carrete a la potencia y longitud de la caña.

Recordad que los tamaños formateados por las marcas no coinciden siempre. En general, se refieren al volumen del carrete y a la capacidad de la bobina; pero, ya vemos enseguida carretes como el Saltiga (Daiwa), que indica mayor capacidad que el Stella (shimano) para un mismo estrato comercial. Se trata, en definitiva, de una ordenación más o menos acertada de los catálogos fabriles.

No queda aquí zanjado el tema, pues es frecuente acudir a carretes más propios del surfcasting, aunque suelen disponer de un ratio más acortado, un peso elevado y una manivela algo incómoda para la continua repetición que impone la técnica de spinning; pero, puede ser la elección ideal si nos decantamos por los  señuelos más pesados, las largas distancias y la práctica en invierno.

A VUELTAS CON LOS HILOS


SUPERLÍNEAS: TRENZADOS / FUSIONADOS

Os invito desde el principio a llenar la bobina con un multifibra de categoría contrastada. Algunas reputadas marcas sacan al mercado braided: Ultracast (Spiderwire), Fireline braid (Berkley), Powerpro (Innovative textiles I.N.C.), Tuf XP (Western Filaments), 832 Gore ( Sufix)...



Tened en cuenta que las especificaciones comerciales varían de un formato a otro. Valga de ejemplo que el WiplashPro (hoy en día en franco desuso), en sección de 0,17mm (resistencia a la tracción de 21 kilogramos), equivale, en la práctica, a un 0,25mm o hasta un 0,28mm Ultracast (resistencia a la tracción de 30.6 kilogramos), indicando que el spiderwire mantiene una calibración más acorde con la realidad. Esa comprobación se hace empírica rellenando una bobina de carga conocida (para el ejemplo uso la de mi Stella 6000FA) y determinando el hilo que queda fuera. No existe otra forma, pues la medida con calibradores no me parece acertada ya que según sea la sección más redonda o más plana variará, eventualidad que ha marcado la valoración hecha por el fabricante. En ambos casos, disponemos de un formato proporcionado y que nos dará parejos resultados, si bien el ultracast (por seguir con esta comparativa parcial) acaba por convencerme, al menos, por su mayor ductilidad ya que casi es imposible hacerle una “peluca”.

Me he acostumbrado a aprovechar las virtudes de los “braided”: resistencia a la abrasión, factor que nos dará confianza en el manejo sobre terrenos irregulares; ausencia de elasticidad, propiedad que evitará la pérdida de control sobre el señuelo y garantizará una clavada rápida y segura (y a permitir “romper” en caso de enroque, sin las complicaciones del “mono” elástico en posiciones difíciles, al tener que dar marcha atrás); mayor resistencia a tracción a igual diámetro –que el nailon-, lo que permite utilizar secciones bajas con excelentes resultados; una durabilidad acrecentada, si bien deberemos evitar en lo posible la formación de pelucas....



La predilección por un fusionado (En la actualidad sólo se encuentran, y casi duera de mercado,  los de Berkley: Fireline, Fireline XDS y Fireline Cristal line), se alcanza cuando nos acostumbramos a la ductilidad y buena salida por las anillas de la caña; pero, sin duda, la disposición del polímero en haces paralelos resta aguante ante la abrasión continua a la que someteremos el producto. No obstante, lo utilizo, siempre con un mínimo en el 0,20-0,25mm. El fireline goza de un precio aceptable y es fácil de manejar, pero resulta más dúctil y resistente el XDS. El “cristal” presenta una tonalidad blanquecina y está –en teoría- probado para ofrecer dentro del agua un índice de refracción que lo hace poco visible. Lo tuve hace tiempo en mis carretes, con satisfacción, al menos con su plasticidad, resistencia a la abrasión, al nudo y con la mínima tendencia a formar pelucas.



El citado XDs ya no se usa mucho. Se incorporan actualmente los compuestos de 8 trencillas. De sección más redonda, ofrecen ductilidad y trato agradable, aunque no han superado definitivamente a los 6X en otros apartados tan importantes como la resistencia a la abrasión, incluso la distancia de lance, al menos si tenemos en cuenta su precio de adquisición más alto.

Productos recomendables a día de hoy (teniendo en cuenta relación calidad precio): Power Pro, Tuf XP, Sufix Gore…pues los 8X japoneses siguen contando con un precio exagerado ( Varivas Sea Bass, YGK WX8…)

 En determinados escenarios y ocasiones (fuerte marejada y lance desde alturas) el fusionado se nos quedará algo corto; entonces llegaremos al 0,25mm-0,28mm, como máximo. Hago hincapié en que se trata sólo de ejemplos, pues la selección dependerá, una vez más, de las características (resistencia a tracción, abrasión, ductilidad...) del producto escogido.

Suelen comercializarse en bobinas de 130 y 270 metros (150 y 300 yardas, respectivamente). ¿Cuánto trenzado enrollaremos? dependerá del gusto personal y de la capacidad. Con 150 metros será suficiente. Seguro que iremos perdiendo secciones, a poco que nos adentremos en la técnica, y el remanente irá a menos.



Para cubrir bien la bobina, dado que la capacidad del carrete será mayor (en modelos de carrete de tamaño elevado, en bobinas tipo 6000 o 10000), es indicado comenzar el relleno con monofilamento (puede ser viejo) cuidando de dejar espacio para el trenzado.

Otra fórmula es rellenar desde la base de la bobina directamente con trenzado. Primero es necesario conocer la cabida, factor cambiante según el modelo de carrete. En caso de contar con un modelo de surfcasting, puede interesarnos emplear una bobina de baja capacidad.

Mi opción es acoplar el formato de 270 metros (incluso se venden con 500 y 1000 metros) y dar manivela hasta completar el proceso, dejando un par de milímetros hasta el borde (prevendrá la salida a borbotones, con la consiguiente “peluca”). Esta es mi clara recomendación que nos asegura contar con reserva de línea en todo momento y situación. Tras una temporada de uso, conviene darle la  vuelta a la línea.

En la actualidad, y para el uso heavy, cargo una bobina del 6000 con un 0,23mm de Power Pro 8 Slick (o un Sufix 932 Gore, o un fireline braid…); otra irá  con un 0,28mm del Power Pro, para las situaciones y el equipo más “duros”. Incorporo bajo de línea al menos de 25 lb.



En condiciones de uso mixto con plugs y equipo M o MH, un 15 lb será suficiente, pero en este caso manejo leaders largos, y de unas 20-25 lb.


MONOFILAMENTOS Y OTROS...

Si la preferencia es por el tradicional nailon, no cabrá arrepentirse ante la existencia de hilos de modernas poliamidas muy buenos El factor de selección debería ir encaminado a monofilamentos dotados de baja elasticidad, gran resistencia a la abrasión y poca memoria.

¡No menos del 0,35mm de sección, por favor! por debajo de estas capacidades todo se torna difícil en un mundo de rocas y bajíos y con un necesario mar encrespado, que arrimará el artificial a las aristas cortantes.

MONTAJE FINAL


Montaje fácil y simple al hilo directamente, pero mejor con una grapa o mosquetón ( Decoy, Sert, Bluefox, Hiro, Cultiva, flashmer...), pequeño, liviano y de elevada tenacidad; o bien confeccionar un terminal de una longitud variable (entre 80cm -3 o más metros) de  un hilo de superior resistencia – prevendrá los frecuentes rozamientos-, al menos a partir del 0,35mm para verano y arenales hasta el 0,52mm para cantiles en la temporada alta, el crudo  invierno.

 He optado por el bajo en fluorocarbono, un 0,40mm para zonas poco comprometidas, pero un irrenunciable 0,47-0,52mm en las mejores zonas, donde róbalos adultos pueden dar a traste con cualquier hilo endeble. Seaguar, Toray, P-Line, Protako, Assari, Golden Fish...ofrecen productos dotados de buenas propiedades.


...

viernes, 2 de diciembre de 2011

SargolocoLures

Durante el transcurso de la pasada temporada pasada dediqué bastante tiempo al diseño y frabricación de grandes plugs nadadores. Es el sueño de todo pescador de costa cantábrica: slim potentes, pesados, estables y capaces de alcanzar gandes distancias. Y me apliqué a ello. Pero he de reconcocer  que el éxito fue, en todo caso, limitado. Esta vicisitud ya la planteé en demasiadas ocasiones: competir con los señuelos punteros -dotados de conducto de transferencia- del mercado se me antoja imposible, al menos de momento.

Fruto de esta llamésmole "frustración", me incliné por el desarrollo de una gama top water  que culminó en el Lipless Minnow que denominé "Loco LM" que, modestamente, es quizá el modelo más atrevido y dotado de todos.

 Pero recientemente, volví a las andadas. Este peregrinaje conceptual es algo enriquecedor. La madera está dotada de infinitas posibilidades. Es tan plástica, que  las ideas se plasman en minuntos, como bien sabéis.

Lo último que ha salido es un plug grande, también en los 175 mm. De la sección tubular he preferido pasar a una truncada, triangular, similar a la del Lipless Minnow. No lo había hecho hasta ahora, así que veremos juntos cómo se comporta.

Otra faceta importante es  que he visto cómo el tamaño importa. En los modelos lobo de 140mm conseguí desde el principio una eficaz acción, muy natural y característica de un wide hiper wobbling, incluso a muy baja velocidad. Lamentablemente, en los modelos de más de 17 cm ya no es tan fácil. Utilizando labios ligeros no he podido. Así que he tenido que recurrir a labios  anchos, capaces. Son "cosas" de la madera, está claro.

OS dejo estas fotos del último 175mm




Saludos a nuevos integrantes

Esta presentación se la dedico a:

---Spinnbass, gestionado por Juan Poper. 



http://spinnbass.blogspot.com/



---Wild fishing team


----Y a Ulises Toribio.



Aquí, mientras haya salud y afición, un colega que intentará, modestamente,  entreteneros.

Un abrazo.


Sargoloco

El "Chivo" sique vivo...

PREÁMBULO


Veo como en intrépida postura toca el alba en el “Serrón”, y el pescador sabio el reloj apresuró.

He repasado concienzudamente -en una retrospectiva humilde, mas teñida de pasión- la evolución imparable en los aparejos de pesca: avalancha continuada de novedosos componentes, artilugios de todo tipo y condición...que van engrosando el último volumen del conocimiento enciclopédico en la materia.



La inteligencia natural del individuo le hace selectivo a la hora de procurarse los mejores elementos; pudiendo ser, todo empeño se traduce en la ecuación ajustada entre calidad-efectividad, en equilibrio con un coste razonable. Pero, en más ocasiones de las deseadas, no conseguimos acertar en el resultado: la curiosidad, a veces desmedida, es un factor determinante; la presión mediática y la demanda de la industria por un hueco en el mercado, otro.

Spinning lo llamamos, ahora, pero siempre tuvo nombre en la jerga patria: “chivear”, “plumear”, “varear”... la tradicional “escabela” o “goma”, el irrenunciable “chivo”o “pluma”.

Dicen que somos el ahora en una mixtura con el pasado. Una vara de carbono de alto módulo, un carrete ligero en duraluminio, un dispositivo que sólo con imaginación puede parecerse a un pez... ¿cómo puede ser?

“El “chivo” sigue vivo”.

Cucharas ondulantes, poppers, minnows a go-go y stickbaits; anguilones y toda suerte de pikies y vinilos...un lote variado que ameniza esas andanzas, caminatas hasta desvanecerse. La idea es fija, continente y contenido: la lubina.

Y el “chivo” sigue ahí: fresco, cuidado, esperando el momento para salir de tan amarga reclusión, presuroso por buscar la gloria en esa agua saturada de oxígeno.

 Un ingenio sin autor (al menos los rápalas tienen padre e historia conocida), fruto ni más ni menos que de la observación y pericia de ese lugareño avezado, quién sabe quién...


Sigue siendo igual pese a que los formatos (léase diseño, dibujos, incrustaciones...) han ido dando ciertas dosis de “modernidad” a un artificial anclado en el ayer, mas ese grado “conservador” no se corresponde con la efectividad, asombrosa capacidad para atormentar el inicio en el peregrinaje del roballo.

Errare humanum est Una máquina debidamente programada y dotada de los mecanismos suficientes ( acceso prioritario a cadena de mando) en cu...