¿Es sincero el amplificador de sensibilidades?
¿Asoman nuevos tiempos en la pesca deportiva? Espacios
divulgativos creados por pescadores que aúnan juventud, creatividad y una
puesta en escena a base de trabajo fotográfico y documental de cierta calidad.
¿Rock fishing? Sí, vale, o spinning o casting ultra light,
diría yo. En el ámbito anglosajón
desde tiempos lejanos ese término
se ha empleado para denominar a la pesca
con cebo natural desde zonas rocosas y promontorios.
Pero bueno, pongamos que sí, que ahora rock fishing es la pesca -principalmente de peces de roca- con ultra Light señuelos.
Pues a mí me vale, y parece hacer furor sobre todo en zonas de la costa muy
castigadas.
Una técnica que no es
ni más ni menos refinada que otra. Simplemente, se emplean elementos más
livianos para atraer toda suerte de especies litorales. Y es bonito, y las
fotos con gran angular y macros quedan
de vicio. Nada que objetar. Quizá sea el futuro si no se pone coto a la
desproporcionada ingerencia de aparejos de pesca.
C&R, va casi, por lo que veo, incorporado a estos dos
elementos. Y me parece perfecto, como forma de entender la pesca, sobre todo si
de gente con futuro se trata. Puede ser una respuesta y una llamada de atención
que debería calar en las Autoridades a fin de un mayor control en la flota
profesional (y la contaminación y…). Sería un buen intento.
Todo esta bien, si de forma urbana y constructiva se
realiza.
En la red se encuentran todo tipo de espacios: desde el pescador
que muestra sin ambages sus capturas sobre
el pavimento del garaje al que se dota de una réflex, le da al gran angular y
busca un modo “artístico; desde aquél que emplea en cierta manera este medio
para publicitar productos a otro que promociona comportamientos ecológicos. En
realidad todos promocionamos “algo”: vanidad, intereses, proselitismo…por el
mero hecho de ofrecer un espacio al público general.
Todas las sensibilidades pueden –y deben- convivir.
Practicar el C&R en mar es un hecho positivo en sí mismo, de esto no puede
haber duda. Pero la imposición como
pauta de comportamiento se aleja, hoy por hoy, de la realidad de la pesca
recreativa en agua salada. Sólo hace falta formar parte de esta agitada
sociedad para verlo. No voy a iniciar un relato que abra un camino que puede
ser tortuoso, con ejemplos que sólo pueden herir sentimientos. Yo mismo soy, en
cierta manera, un pescador que ha pasado muchos escalones. Siempre he
practicado C&R, quizá por sensibilidad íntima; pero no voy a hurtaros la
sinceridad que cabe al reconocer que también he pescado sin miramientos, y
mucho. Falta de coherencia…seguro que sí.
La diferencia entre costa mediterránea y norte será siempre
un factor relevante. A este respecto
seguimos contando con un litoral que, pese a encontrarse en clara regresión,
mantiene cierto nivel de poblaciones, aunque el ecosistema está “tocado”. Lubinas,
sargos (como especies emblemáticas) y otras criaturas deportivas, aún están al
alcance del pescador de nivel medio, y en tallas muy generosas. Tal vez esto motive que el “rockfishing”, el
C&R y la sensibilidad que podemos
determinar como creativa no haya sido
una prioridad, al menos hasta le fecha. De hecho, términos como “sacar
pescado” (para referirse a pescar) o “tirar el pescado” (como forma de
denominar el C&R) ejemplifican la cultura popular generalizada.
Se atisban
grandes mejoras en todas partes y las
nuevas generaciones (que cuentan con
treinta o menos años) ya destacan, en general, por una mentalidad diferente
(que también denotan la mejora en el progreso social de os últimos 20 años).
Que ello nos acerque a un posicionamiento global como grupo de presión cara a
mejorar las expectativas del ecosistema, lo dudo por ahora. La puesta en escena
de compromisos personales en el ámbito del C&R y la ecología, pese a ser
enriquecedoras y sumar adeptos, poco o nulo impacto tendrán en quién gestiona
este universo tan complicado de la pesca profesional (que ya sufre en sí
misma de problemas que la avocan al cierre en muchos casos).
A veces tengo la sensación que estas diatribas generan
enfrentamientos entre pescadores deportivos más que sumar puntos a un
enriquecedor proyecto, hecho que realmente no es para nada beneficioso.
Quizá por edad y/o por falta de ganas me he hecho
individualista. Practico captura y suelta cuando quiero, por motivos de
sentimiento y no de notoriedad ni snobismo. Respeto al pescador que lo realiza
de forma general tanto como al que se lleva sus capturas a casa. La
reglamentación de la pesca recreativa es
de obligado cumplimiento. Pero sin llegar a la insumisión sí que me pregunto,
sin hallar respuesta alguna, cómo es
posible que nosotros no hayamos sido capaces de convertirnos en una agente crucial en el desarrollo de estas normativas,
restrictivas sin más. Personalmente estoy dispuesto a padecer restricciones, pero
siempre que sean convenientemente extendidas a todos los agentes con intereses
en el medio.
Dejo este apartado aquí, pues no me pillará nadie entrando en detalles avivadores de la
polémica, que acabarían por ocultar lo que sólo es un artículo de opinión
ceñido a poner en valor la aventura de jóvenes
que, espero con buena fe y tolerancia, han puesto su idea en compartir
experiencias.
He visto mucho, sé lo que hay en el mar. Y de todo ello, me
quedo con pocas cosas, pero importantes: un buen y leal amigo, un amanecer de
octubre, un robalo luciendo su húmeda librea… ¿hay algo mejor?
Pero os deseo suerte en estas iniciativas, como al
que madruga en pleno invierno y fruto de su esfuerzo engaña a más peces de los
debidos…mañana ¿estarán ahí?
Deseo que sí…