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Mostrando entradas de agosto, 2015

Amanecida amenizada...

Bueno, alguna se deja ver. El temporal de NO de ayer las metió en la piedra. Unas cuentas sueltas y alguna ya más bonita sin llegar a róbalo.







Fotos y poca lubina...

Lamentablemente he de dar cuenta de un puñado de capotes , que he resuelto con filosofía de viejo pescador. Con ello constató la situación en la que nuestra afición queda, dada la literal ausencia de lubinas.

Salvando algunas capturas esporádicas de ejemplares menores, estos días no he sentido la más mínima presencia de róbalos, aquí en mi querido occidente asturiano.

Extraño, desalentador...lo que sea para calificar un hecho que me hace meditar. Posiblemente se hallen en aguas intermedias comiendo el abundante pasto que el mar ofrece.

 Sea lo que fuere, a distancia de lance no aparecen; y si están, pues no atacan los señuelos.

Bueno, os dejó fotos tomadas estas jornadas, que al menos pueden estimular nuestros ensueños de una costa maravillosa.











Espera al teclado del smartphone...

Hice tres intentos, sin resultados. No parece que haya mejoría . Además sujeto a contratiempos: una caíd, afortunadamente sin consecuencias; rotura de la sakura shinjin, una puñeta;y casi me quedó  "varado" con el coche en una trocha cuyo acceso calculé mal....je,je, gajes del oficio...

Pruebo este vinilo de daiwa, que lleva tiempo en el mercado. Qué buenos colores. Pero las cabezas son muy malas. Todo cambia si les asocio una biga, qué mejoría.  







 Toca renovar el PE del aero AR-C4000XG. Ira bien con 270 metros del spider ultracast 8x del 0.17mm. No me ando con bromas, así que el leader a prueba de bombas, un HD Duel del 10,je,je.
Bueno, dejó el insidioso teclado del smartphone y ya os contaré.



Robalo por necesidad

La retirada no es una opción que plantee, al menos por ahora; intuyo que al final, nunca lo dejaré. La verdadera enfermedad se ha adueñado tanto de mis entrañas, me dirige y ha tomado posesión de mi ser de tal manera, que toda la suerte de adversidades que puedan ocurrir parecen estar condenadas a fracasar en el perverso intento por socavar mi estado pasional.
Ni mis recurrentes lesiones articulares, que son un síntoma del natural envejecimiento que se ha de afrontar; ni las responsabilidades de la vida, que hurtan tanto tiempo al contacto con el mar; ni siquiera los periodos tan secos como ingratos del estío, que tanto limitan las expectativas…
Nada, nada tumbará esa efigie marmórea de pescador atrevido, resuelta a salvar esos bloques milenarios para acceder a esa postura pretendida. Aguas salvajes de bestia interna, aristas hirientes entre fecundos e ignotos parajes lubineros; ese es el ambiente, pongan ustedes la música... Un mar tan apoltronado tenía que empezar a moverse, aunqu…