sábado, 25 de marzo de 2017

De cómo un rayo de sol calienta las manos, un alba de febrero; de cómo refresca el agua prístina de manantial, esos días agostinos; de cómo no bendecir esa lluvia que la borrasca de abril trae, dorada primavera; de cómo es de arrogante el mar, que toma en noviembre posesión del cantil; de cómo la galerna dilata las pupilas de un niño, aferrado a la mano de su padre; de cómo, solo por vivir un día, merece la pena vivir.

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Cosecha de "bolos" por Oleiros. Vamos bien, el caso es hacer algo de ejercicio. No estoy animado a meter kilómetros ni madrugon...