Paseos mañaneros entre lindes de fincas, mojando los pies en la fría escarcha de estos días. Esperando como quien espera a la mujer amada, en este caso la amada mar impetuosa. De su brío, aventura espero; de su carácter altivo, temeroso me siento; de su generosidad, regalos deseo; de su perdón, sumiso atiendo.
Mientras llega el mar y cede el frío nocturno, horas de espera a esta cena de fin de año.
El Rubión, ese coloso pétreo que me vio crecer, sigue ahi. Hoy en día pocos se suben a su lomo rocinante. Yo fui uno de ellos, de este carismático trozo de roca madre que me parió en septiembre.
¡Feliz año nuevo, compadres!
Especializado en la técnica de pesca de la lubina ("Dicentrarchus labrax") con señuelos artificiales "No, no vivo de la pesca; mas sin la pesca, no vivo..."
lunes, 31 de diciembre de 2018
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¡Feliz Año Nuevo!
ResponderEliminarFeliz año Carlos!!!!.
ResponderEliminarFeliz año, maestro!!!
ResponderEliminarFeliz año, Carlos. Y que la escarcha matinal reciba con agrado tus pies, cuando acudes al pedredro en busca de los tesoros del mar.
ResponderEliminarSuerte.
Feliz año maestro,escritor,genio,poeta del mar....que sin duda te recompensara.
ResponderEliminarFeliz y propicio año,Carlos.
ResponderEliminarSaludos