jueves, 8 de agosto de 2019

Hoy fue un día calurosamente tranquilo, ensimismado conmigo mismo en una búsqueda del más cabal correlato.

Paseé por la carretera del faro, en Luarca. Por la tarde, fui un rato a pescar a Chao. Tenía algo de pulga y me dediqué a molestar a los inocentes lábridos, algunos de cuyos ejemplares pasarán a formar parte de mi dieta de mañana viernes. Solté un ni sé cuántos sarguitos que pululaban en la poza.

Me entretuve, haciendo "cosas" que solía hacer antaño.

Estos momentos ayudan a combatir el estres mental generado durante todo el año. Simplifican la vida y te permiten encontrar tu "tao" personal. En cierta medida te entregan un aire suplementario que necesitas para sustraerte de la asquerosa artificiosidad de esta vida.











3 comentarios:

  1. Efectivamente Carlos, unas horas de libertad disfrutadas que ya nadie te puede robar, en pocos lugares como en un pedrero haciendo lo que más te gusta se puede huir de la esclavitud a la que nos someten los tiempos modernos.

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  2. Ni me acuerdo la última vez que pesqué farrios con pulga. Esto es un síntoma del envejecimiento y la nostalgia que se genera.

    Saludos, Lucas.

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  3. Grandes momentos pescando pantones como los llamamos aquí ; el inicio de muchas cosas. Saludos desde Laredo

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